El fútbol europeo no espera a nadie. Si parpadeas, te pierdes el tren. Ahora mismo, todo el mundo en las cafeterías de Las Ramblas o en los foros de Reddit está preguntándose lo mismo: ¿cuándo es el próximo partido del Barcelona en Champions? La respuesta corta es que el Barça se enfrenta al Benfica el próximo 21 de enero de 2026 en el Estadio Da Luz de Lisboa. Pero si crees que esto es solo un trámite de calendario, estás muy equivocado.
Hansi Flick ha cambiado la cara de este equipo. No es solo que corran más. Es que muerden. Sin embargo, la Champions League es ese terreno pantanoso donde un error en el minuto 89 te manda a casa con una cara de tonto que dura meses. El Barça llega a esta jornada con la necesidad imperiosa de sumar de a tres para evitar ese "play-off" innecesario que solo sirve para acumular fatiga en las piernas de chavales como Lamine Yamal o Pau Cubarsí.
Lisboa. Un lugar de recuerdos mixtos. Para algunos, es la ciudad donde se levantó la "Orejona" en el pasado; para otros, el escenario de noches que preferiríamos borrar de la memoria colectiva culé. Pero este Barça es distinto. Se siente joven. Se siente rápido.
Lo que nadie te cuenta sobre el próximo partido del Barcelona en Champions
A ver, seamos realistas. El formato de la Fase de Liga ha vuelto a todos un poco locos. Ya no vale con ganar los tres de casa y empatar uno fuera. Ahora cada gol cuenta. El próximo partido del Barcelona en Champions contra el Benfica es una trampa táctica. Bruno Lage ha montado un bloque en Lisboa que presiona alto, muy parecido a lo que intenta Flick, lo que significa que vamos a ver un partido de "correcalles" táctico donde el que tenga mejor puntería se lleva el gato al agua.
¿Sabías que el Barça ha tenido problemas históricos en Portugal cuando el clima se pone húmedo? Parece una tontería de meteorólogo, pero la velocidad del césped en Da Luz cambia drásticamente. El balón vuela. Y con Pedri manejando los hilos, esa velocidad extra puede ser su mejor aliada o su peor pesadilla si las pérdidas de balón ocurren en la zona de iniciación.
No es solo fútbol. Es física pura.
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Hansi Flick sabe que no puede rotar demasiado. La profundidad de banquillo ha mejorado, sí, pero la diferencia entre los titulares y los suplentes sigue siendo un abismo en noches europeas. Gavi está recuperando su tono, pero ¿está para 90 minutos de máxima intensidad en Champions? Probablemente no. Veremos una gestión de minutos casi quirúrgica. Si el Barça marca pronto, Flick quitará a los pesos pesados. Si se complica, prepárense para ver a Lewandowski peleando balones hasta el 95.
La importancia de la clasificación directa y el factor campo
Mucha gente se olvida de que quedar entre los ocho primeros no es un capricho. Es supervivencia. Si el Barcelona saca los tres puntos en este próximo partido del Barcelona en Champions, prácticamente asegura su presencia en octavos sin pasar por la repesca de febrero. Esa repesca es veneno. Te obliga a jugar dos partidos extra en un mes donde la Copa del Rey y la Liga se ponen serias.
Históricamente, el Barça ha sufrido en los meses de febrero y marzo por culpa de la acumulación de minutos. Flick lo sabe. Lo vivió en el Bayern. Su obsesión es la eficiencia. Básicamente, quiere matar la clasificación en Lisboa para poder dar vacaciones pagadas a sus estrellas en la última jornada.
- Puntos actuales: El Barça está en la zona alta, pero un tropiezo lo baja al décimo puesto en un abrir y cerrar de ojos.
- Diferencia de goles: Crucial. Ganar por uno no es lo mismo que ganar por tres. Cada gol a favor es medio punto extra en este formato suizo.
- Lesiones: La enfermería parece vaciarse, pero con Christensen y Araújo volviendo poco a poco, la defensa sigue siendo un rompecabezas.
Honestamente, el Benfica no es el equipo de hace cinco años. Tienen a Kerem Aktürkoğlu en un estado de gracia absoluto. Si Koundé no está fino en el uno contra uno, el Barça va a sufrir por esa banda derecha. Es un duelo de estilos: la precisión alemana de Flick contra el descaro portugués.
¿Por qué este partido define la temporada?
Si pierdes en Lisboa, la narrativa cambia. La prensa empezará a hablar de "fantasmas del pasado". El entorno del club es así de volátil. Un día eres el mejor equipo de Europa y al siguiente necesitas una reconstrucción total. Por eso el próximo partido del Barcelona en Champions es una prueba de madurez mental.
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Los jóvenes tienen que demostrar que pueden aguantar la presión de un estadio que ruge como pocos. Da Luz es una caldera. No es el salón de casa. Aquí es donde se ven los galones. Raphinha, como capitán de facto en el campo, tiene la misión de calmar los ánimos cuando el Benfica apriete, que lo hará.
El planteamiento de Flick suele ser arriesgado. Línea defensiva en el centro del campo. Si sale bien, robas y marcas. Si sale mal, dejas 50 metros a la espalda para que los delanteros rivales corran como gacelas. Es una apuesta de casino. Y hasta ahora, a Flick le ha salido casi siempre cara. Pero en la Champions, la moneda a veces cae de canto.
Análisis táctico: El ajedrez de Flick en Da Luz
Para entender lo que pasará en el próximo partido del Barcelona en Champions, hay que mirar la pizarra. El Barça de este año juega con un 4-2-3-1 camaleónico. Marc Casadó se ha convertido en el ancla que nadie esperaba. Es increíble como un chico de la casa ha sentado a fichajes millonarios simplemente por entender dónde hay que estar parado.
El Benfica suele jugar con un 4-3-3 muy ancho. Intentarán estirar al Barça. Si logran que Casadó y Pedri tengan que cubrir demasiado terreno lateral, se abrirán huecos por el centro para que Di María (sí, sigue dando guerra) filtre pases imposibles. La clave estará en la presión tras pérdida. Si el Barça recupera el balón en menos de cinco segundos, el Benfica se desmorona. Si el Benfica logra dar tres pases seguidos tras el robo, el Barça correrá hacia atrás, y ahí es donde somos vulnerables.
No esperéis un partido aburrido. No con estos dos equipos. Será un intercambio de golpes constante. Tipo boxeo. El que primero baje la guardia, se va a la lona.
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Los nombres propios que decidirán el encuentro
- Lamine Yamal: Es el factor X. No importa cuántos defensas le pongas, siempre inventa algo. En Lisboa será el centro de todas las miradas.
- Robert Lewandowski: El "abuelo" sigue enchufado. Su capacidad para fijar a los centrales del Benfica será vital para que los extremos entren como cuchillo en mantequilla.
- Anatoliy Trubin: El portero del Benfica. Si tiene el día inspirado, puede desesperar a cualquiera. El Barça necesitará efectividad máxima.
En serio, si tienes planes para el 21 de enero, cancélalos. O al menos asegúrate de tener una tele cerca. Este próximo partido del Barcelona en Champions promete ser de esos que recordamos al final de la temporada cuando estemos haciendo balance de los éxitos (o fracasos) de la era Flick.
La realidad es que el barcelonismo vuelve a tener ilusión. Ya no se viaja por Europa con miedo a que te metan ocho. Se viaja con la idea de que tú puedes meter cuatro. Ese cambio de mentalidad es el mayor triunfo de la directiva y el cuerpo técnico hasta la fecha. Pero la ilusión se alimenta de resultados, no de buenas intenciones.
Lisboa dictará sentencia.
Pasos a seguir para el aficionado:
- Verifica el horario local: El partido es a las 21:00 (hora peninsular española). Si estás en América Latina, revisa tu zona horaria porque los cambios de invierno suelen jugar malas pasadas.
- Revisa la convocatoria oficial: Flick suele dar la lista 24 horas antes. Atentos a posibles bajas de última hora por gripe o molestias musculares, que en enero son moneda corriente.
- Analiza la clasificación en vivo: No quites la vista de lo que hagan el Liverpool o el Arsenal en sus respectivos partidos simultáneos; sus resultados afectan directamente la posición final del Barça en la tabla general de la Champions.
- Asegura tu plataforma de streaming: En España, los derechos siguen siendo de Movistar Plus+, asegúrate de tener el paquete de Liga de Campeones activo para evitar sorpresas de último minuto.
El camino a la final de Munich 2026 pasa por Lisboa. No hay más. El Barça tiene el fútbol, tiene los jugadores y parece que ha recuperado el orgullo. Ahora solo falta que ruede la pelota y que el árbitro no se convierta en el protagonista de la noche. Nos vemos en Da Luz.