¿Cuál es la capital de Canadá? Lo que muchos confunden y la razón real de su elección

¿Cuál es la capital de Canadá? Lo que muchos confunden y la razón real de su elección

Si le preguntas a diez personas por la calle cuál es la capital de Canadá, lo más probable es que ocho te digan Toronto. Los otros dos quizás duden entre Montreal o Vancouver. Y la verdad, no los culpo. Toronto es el gigante financiero, el lugar de los rascacielos y el equipo de la NBA. Pero no, la respuesta correcta es Ottawa.

Es curioso. Mucha gente piensa que Ottawa es solo un pueblo aburrido lleno de políticos con traje gris, pero la realidad es otra. La historia de por qué esta ciudad —y no las grandes metrópolis— terminó siendo el corazón del país es una mezcla de estrategia militar, peleas políticas intensas y una decisión real que casi nadie esperaba en aquel entonces.

El mito de Toronto y Montreal

Mucha gente se confunde porque, honestamente, Ottawa no grita "¡soy la capital!" a primera vista como lo hace Washington D.C. o Londres. Toronto es la ciudad más poblada y el motor económico. Montreal es el centro cultural y francófono por excelencia. Entonces, ¿por qué Ottawa?

Básicamente, a mediados del siglo XIX, Canadá no era el país unido que conocemos hoy. Era un caos de provincias que no se ponían de acuerdo en nada. Kingston, Quebec City, Toronto y Montreal se turnaron el título de capital como si fuera una papa caliente. Cada vez que una ciudad era elegida, la otra mitad del país se enfurecía. Era una pelea constante entre los que hablaban inglés y los que hablaban francés.

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La reina Victoria y el "compromiso" de 1857

En 1857, los políticos estaban tan hartos de no llegar a un consenso que le pasaron la bola a la Reina Victoria. "Usted elija, Majestad", le dijeron, probablemente esperando que escogiera una de las grandes.

Pero la Reina (o sus asesores, para ser realistas) hizo una jugada maestra. Eligió Ottawa, que en ese entonces se llamaba Bytown y era poco más que un asentamiento de leñadores rudo y lleno de barro. ¿Por qué hizo eso? Por tres razones que hoy parecen sacadas de un juego de estrategia:

  1. Ubicación estratégica: Ottawa está justo en la frontera entre Ontario (inglés) y Quebec (francés). Era el terreno neutral perfecto. Ni para ti, ni para mí.
  2. Seguridad militar: Estábamos en una época donde las tensiones con Estados Unidos eran reales. Toronto y Montreal estaban muy cerca de la frontera y eran fáciles de atacar. Ottawa, escondida tierra adentro y protegida por densos bosques y acantilados, era mucho más difícil de invadir.
  3. El Canal Rideau: Ya existía una vía de transporte militar clave que conectaba la zona, lo que la hacía logísticamente viable.

Mucho más que solo oficinas de gobierno

Si vas a Ottawa hoy, te das cuenta de que no es solo un centro administrativo. Es una ciudad que se siente... diferente. Tienes Parliament Hill, con unos edificios de estilo gótico que parecen salidos de una película de Harry Potter. Las casas del parlamento tienen esos techos de cobre verde que son icónicos.

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Pero lo que realmente vuela la cabeza a los visitantes es el Canal Rideau. En verano es perfecto para pasear en barco, pero en invierno se convierte en la pista de patinaje sobre hielo más larga del mundo. Estamos hablando de casi 8 kilómetros de hielo natural donde la gente literalmente patina para ir a trabajar. Es una locura ver a tipos con maletín deslizándose sobre el canal helado a -20 grados.

Datos que probablemente no sabías (y deberías)

Para que te luzcas en tu próxima cena o si estás planeando un viaje, aquí te suelto unos datos reales sobre la capital canadiense:

  • Es bilingüe de verdad: A diferencia de otras ciudades donde domina un idioma, en Ottawa es normalísimo saltar del inglés al francés en la misma frase. Cruzas un puente y ya estás en Gatineau, Quebec.
  • El Festival de los Tulipanes: Cada mayo, la ciudad se llena de millones de tulipanes. ¿Por qué? Porque la familia real holandesa se refugió aquí durante la Segunda Guerra Mundial y, como agradecimiento, envían miles de bulbos cada año.
  • Silicon Valley del Norte: No todo es política. Ottawa tiene un sector tecnológico gigante. De hecho, empresas como Shopify nacieron aquí.
  • Frío extremo: Es una de las capitales más frías del mundo. Solo Ulán Bator (Mongolia) y Astaná (Kazajistán) le ganan en temperaturas bajas durante enero.

¿Vale la pena visitarla?

Totalmente. Si buscas el caos de una metrópoli, quédate en Toronto. Pero si quieres ver museos de clase mundial (como el de Historia o el de la Guerra), comer un "BeaverTail" (una masa frita deliciosa con forma de cola de castor) y caminar por una ciudad que se siente segura y limpia, Ottawa es el lugar.

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La próxima vez que alguien te diga que la capital de Canadá es Toronto, ya tienes toda la artillería para corregirlo. No fue una elección al azar; fue una decisión de supervivencia y diplomacia que terminó creando una de las ciudades más habitables del planeta.

Si vas a viajar pronto, asegúrate de revisar el calendario de festivales. Ottawa siempre tiene algo, ya sea el Winterlude en febrero o el Bluesfest en julio. No te quedes solo con la foto del parlamento; camina por el ByWard Market y piérdete un poco. Ahí es donde realmente late la ciudad.

Próximos pasos para tu viaje a la capital:

  1. Verifica la temporada: Si no aguantas el frío extremo, evita enero y febrero; apuesta por mayo (tulipanes) o septiembre (otoño increíble).
  2. Reserva el tour del Parlamento: Es gratuito pero los cupos vuelan, así que hazlo online con antelación.
  3. Cruza a Gatineau: No te limites al lado de Ontario; el Museo de Historia en el lado de Quebec ofrece la mejor vista del skyline de Ottawa.