Si has buscado cuanto mide el Messi, probablemente ya sepas que no es precisamente un gigante del área. Pero la cifra exacta y la odisea médica que hay detrás de esos centímetros definieron no solo su cuerpo, sino la historia del fútbol moderno.
Honestamente, la estatura de Leo es uno de los datos más consultados en Google, y no por morbo, sino porque su físico rompe con el prototipo del atleta de élite. Estamos acostumbrados a ver especímenes físicos imponentes, y luego aparece este tipo de Rosario que parece que te va a pedir permiso para pasar, pero que termina dejándote en el camino con un amague.
La cifra oficial: ¿cuanto mide el Messi realmente?
Vamos al grano. La estatura oficial de Lionel Messi es de 1,70 metros.
En pies y pulgadas, eso equivale aproximadamente a 5 pies y 7 pulgadas. Es una medida que lo sitúa por debajo del promedio del futbolista profesional europeo, pero curiosamente lo deja en una posición perfecta para lo que mejor sabe hacer: mantener el equilibrio.
A veces verás fichas técnicas, como las de algunos videojuegos o sitios de estadísticas antiguos, que lo ponen en 1,69 m. No obstante, la mayoría de los registros médicos y de clubes como el Inter Miami o el FC Barcelona coinciden en el 1,70 m.
¿Es bajito? Sí. ¿Le importa? Para nada.
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El problema en Rosario y el diagnóstico que asustó a su familia
Para entender por qué nos importa tanto cuanto mide el Messi, hay que viajar a 1997. Imagínate a un niño de 10 años que juega como un ángel pero que físicamente parece tener 7 u 8.
El doctor Diego Schwarzstein fue quien le diagnosticó un déficit de la hormona del crecimiento. Básicamente, su cuerpo no producía lo suficiente para desarrollarse de forma natural. Sin tratamiento, las proyecciones decían que Messi apenas alcanzaría los 1,50 metros de altura. Eso lo habría dejado prácticamente fuera de cualquier posibilidad de competir profesionalmente en un deporte que cada vez se volvía más físico.
El tratamiento consistía en inyecciones diarias. Una rutina que empezó a los 11 años.
Una jeringa en cada pierna
El propio Leo ha contado en varias ocasiones que el proceso no era "brutal" en términos de dolor, pero sí de disciplina. Se pinchaba él mismo. Una noche en la pierna derecha, la siguiente en la izquierda. Llevaba su neverita con las dosis incluso cuando se quedaba a dormir en casa de amigos.
El costo era el verdadero problema: unos 900 a 1.000 dólares al mes. En la Argentina de finales de los 90, con una crisis económica asomando, eso era una fortuna inasumible para la familia. Ni Newell’s ni River Plate quisieron o pudieron comprometerse con el pago total del tratamiento a largo plazo.
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El Barcelona y la servilleta que salvó su carrera
Aquí es donde entra la leyenda del contrato en la servilleta. El FC Barcelona vio el talento y decidió que valía la pena pagar por el crecimiento de ese chico.
Cuando Messi llegó a España a los 13 años, medía apenas 1,48 metros. Estaba muy por debajo de lo que se esperaba para un adolescente de su edad. El tratamiento continuó en Barcelona hasta que alcanzó su estatura final.
Es importante aclarar algo que se suele decir mal: la hormona no lo hizo "mejor" jugador. No le dio superpoderes ni visión de juego. Solo le permitió llegar al máximo de su potencial genético. Sin esas inyecciones, Messi hoy sería igual de talentoso, pero probablemente no tendría la palanca necesaria en sus piernas para resistir las embestidas de defensas que le sacan 20 centímetros.
La ventaja táctica de medir 1,70 metros
Resulta que medir 1,70 m le dio a Messi lo que los científicos del deporte llaman un "centro de gravedad bajo".
Al tener las piernas más cortas y el torso compacto, su equilibrio es casi sobrehumano. Puede cambiar de dirección en milésimas de segundo sin perder la estabilidad. Si comparas a Messi con jugadores más altos, como Cristiano Ronaldo (1,87 m) o Erling Haaland (1,94 m), verás que ellos necesitan más pasos para girar. Messi simplemente pivota.
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- Agilidad: Su radio de giro es mucho más pequeño.
- Aceleración: En los primeros 5 metros, su estatura le permite una frecuencia de paso altísima.
- Control de balón: Al estar más cerca del suelo, el balón siempre está a una distancia manejable para su pie izquierdo.
Mitos sobre su estatura que debes dejar de creer
Mucha gente piensa que Messi sigue tomando hormonas o que el tratamiento fue ilegal. Nada más lejos de la realidad.
- ¿Fue dopaje? No. Fue un tratamiento médico para corregir una deficiencia patológica. La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) tiene reglas claras sobre esto, y el caso de Messi fue una terapia de reemplazo legítima.
- ¿Es el jugador más bajo de la historia? Ni de cerca. Jugadores como Diego Buonanotte (1,61 m) o el brasileño Elton Gomes (1,54 m) han tenido carreras exitosas siendo mucho más bajos.
- ¿Sigue creciendo? No, el tratamiento se detiene una vez que las placas de crecimiento óseo se cierran, generalmente al final de la adolescencia.
¿Cuánto mide Messi en comparación con otras estrellas?
Para que te hagas una idea visual de lo que representan esos 170 centímetros en el campo, aquí tienes una comparación rápida con otros nombres pesados del fútbol actual:
- Lamine Yamal: 1,78 m (y subiendo, que es joven).
- Kylian Mbappé: 1,78 m.
- Luis Suárez: 1,82 m.
- Dibu Martínez: 1,95 m.
Curiosamente, Messi mide exactamente lo mismo que miden otras leyendas o figuras de otros ámbitos, como la estrella de la selección femenina de EE. UU. Alex Morgan o, saliendo del deporte, Tom Cruise (aunque ahí los debates sobre alzas en los zapatos son otro tema).
Por qué nos sigue fascinando su altura en 2026
A estas alturas de su carrera, con ocho Balones de Oro en la vitrina y una Copa del Mundo, preguntar cuanto mide el Messi es casi un homenaje a la superación. Es el recordatorio de que el fútbol sigue siendo un juego donde la inteligencia y la técnica pueden derrotar a la fuerza bruta.
En el Inter Miami, lo vemos jugar rodeado de defensas de la MLS que parecen sacados de la NFL, y aun así, Messi encuentra el hueco. Su estatura es parte de su marca personal, de su mística de "pulga".
Si tienes un hijo o conoces a alguien preocupado por su estatura en el deporte, el caso de Leo es la prueba viviente de que el tamaño del jugador no determina el tamaño de su impacto. Lo que le faltaba de altura lo compensó con una velocidad de pensamiento que nadie ha podido igualar todavía.
Para seguirle la pista a su evolución física y rendimiento en esta etapa final de su carrera, lo ideal es monitorear los reportes médicos oficiales de la MLS, donde se actualizan peso y talla cada temporada. La consistencia de su 1,70 m es, quizá, la única constante en una carrera que no ha parado de subir.