El 13 de marzo de 2013 cambió todo. Jorge Mario Bergoglio salió al balcón de la Basílica de San Pedro y el mundo se quedó en silencio por un segundo. No era el favorito de las apuestas. No era el nombre que todos gritaban. Pero ahí estaba, pidiendo que rezaran por él antes de dar su primera bendición. Si te preguntas cuanto duro el Papa Francisco en su cargo, la respuesta corta es que sigue ahí, rompiendo moldes y desafiando expectativas desde hace más de una década.
Muchos pensaron que sería un papado de transición. Un "paréntesis". Se hablaba de su edad y de su salud, especialmente por aquel tema de su pulmón operado en la juventud. Pero aquí estamos, en pleno 2026, y el argentino ha demostrado tener una resistencia que ha dejado boquiabiertos a sus críticos más feroces. No es solo cuestión de años en el calendario; es lo que ha pasado en esos años lo que realmente define su permanencia.
Los hitos que marcan cuanto duro el Papa Francisco hasta hoy
A ver, para entender la duración de este papado, hay que mirar más allá de los números. Francisco no llegó para sentarse en un trono de oro y ver pasar el tiempo. Desde el día uno, se mudó a la Casa de Santa Marta. Rechazó los apartamentos pontificios. Eso ya te dice mucho sobre su intención de no ser un "papa de palacio".
A lo largo de estos años, su gestión ha pasado por tormentas que habrían hundido a cualquiera. La reforma de la Curia Romana ha sido, honestamente, un dolor de cabeza constante. Ha intentado limpiar las finanzas vaticanas, algo que le ha ganado enemigos poderosos en los pasillos de la Santa Sede. ¿Sabías que fue él quien impulsó la transparencia en el IOR, el banco del Vaticano? No fue fácil. Hubo filtraciones, escándalos como el de Vatileaks II y una resistencia interna que todavía persiste.
Luego está el tema de los viajes. A pesar de sus problemas de rodilla y de tener que usar silla de ruedas en los últimos tiempos, Francisco ha recorrido el mundo. No solo fue a las grandes capitales. Se enfocó en las "periferias". Lampedusa, Irak, Sudán del Sur. Lugares donde otros no querían ir. Esa energía es lo que ha extendido la percepción de su duración; parece que ha hecho el trabajo de tres papas en el tiempo de uno solo.
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La salud: El factor que todos miran con lupa
Es inevitable hablar de los ingresos hospitalarios. En 2021, una operación de colon. En 2023, una bronquitis aguda y luego otra cirugía abdominal. Cada vez que el Papa entra al hospital Gemelli, los medios de comunicación empiezan a preparar los obituarios. Es un ciclo un poco morboso, la verdad.
Sin embargo, él siempre sale sonriendo. "Todavía estoy vivo", suele bromear con los periodistas. Esa resiliencia física ha sido clave para entender cuanto duro el Papa Francisco en un puesto que desgasta mental y físicamente a cualquiera. A diferencia de Benedicto XVI, que decidió que sus fuerzas ya no eran suficientes para el cargo, Francisco ha mantenido la postura de que, mientras la cabeza funcione, el cuerpo puede seguir adelante, aunque sea en silla de ruedas.
El impacto de una década larga en el Vaticano
Si comparamos su duración con otros papados del siglo XX y XXI, Francisco ya ha superado a varios de sus predecesores. Juan Pablo I solo duró 33 días. Benedicto XVI estuvo casi ocho años antes de su histórica renuncia. Francisco ya ha cruzado la barrera de los 12 años, entrando en ese grupo de papas que dejan una huella generacional profunda.
- La encíclica Laudato si': Marcó un antes y un después en cómo la Iglesia ve la ecología. No fue solo religión; fue ciencia y política mezcladas con fe.
- El Sínodo de la Sinodalidad: Un proceso que ha durado años y que busca cambiar la estructura misma de cómo se toman las decisiones en la Iglesia. Básicamente, quiere que los laicos tengan más voz.
- Nombramientos de Cardenales: Francisco ha cambiado la cara del Colegio Cardenalicio. Ha nombrado cardenales de lugares remotos, asegurándose de que el próximo cónclave no sea un asunto exclusivamente europeo.
Esta estrategia de "largo aliento" es fundamental. Él sabe que para que sus reformas sobrevivan, necesita tiempo. No se cambian 2000 años de tradición en una tarde. Por eso, la respuesta a cuanto duro el Papa Francisco tiene una capa política: ha durado lo suficiente como para asegurar que su legado no sea borrado fácilmente por quien venga después.
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¿Hubo rumores de renuncia?
Constantemente. Desde 2022, cada vez que hay un consistorio o una reunión importante, alguien suelta el rumor de que Francisco va a dimitir. Él mismo ha dicho que la renuncia de un Papa no debería convertirse en una "moda", pero que es una posibilidad abierta. Dejó firmada una carta de renuncia en caso de impedimento médico grave poco después de ser elegido. Eso es ser precavido, ¿no?
Pero la verdad es que, a día de hoy, el Papa sigue tomando decisiones de alto nivel. Ha mediado en conflictos internacionales y ha seguido publicando documentos que mueven el avispero eclesial. No parece alguien que esté preparando las maletas para irse a un monasterio a rezar en silencio.
El contexto histórico de su permanencia
Para poner en perspectiva cuanto duro el Papa Francisco, hay que recordar que la Iglesia se mueve en tiempos de siglos, no de meses. Sin embargo, en la era de la información instantánea, diez años parecen una eternidad. Francisco ha tenido que lidiar con la polarización de las redes sociales, donde grupos conservadores y progresistas se tiran los trastos a la cabeza a diario.
Su papado ha durado lo suficiente para ver el ascenso y la caída de líderes mundiales, crisis migratorias globales y una pandemia que lo dejó solo en una Plaza de San Pedro lluviosa y vacía. Esa imagen de 2020 quedó grabada en la memoria colectiva. Fue un momento donde su liderazgo se sintió más fuerte que nunca, precisamente porque el mundo estaba asustado.
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Las cifras no lo cuentan todo
Si solo miras los días, te pierdes la película completa. Bergoglio ha canonizado a más santos que casi cualquier otro papa, incluyendo a sus predecesores inmediatos. Ha reformado el derecho canónico para ser más estrictos con los casos de abusos, aunque muchos critican que todavía falta mucho por hacer. La duración de su mandato le ha permitido ver los frutos (y los fracasos) de sus propias políticas.
No todo ha sido color de rosa. Ha habido momentos de soledad profunda. Él mismo ha admitido que a veces se siente "usado" por la política argentina o por facciones dentro de la Iglesia. Pero ahí sigue. Kinda impresionante para un hombre que llegó con un solo pulmón y que ya pasa de los 80 años.
Lo que viene ahora
La pregunta sobre cuanto duro el Papa Francisco ya no se trata de si llegará al próximo año, sino de qué hará con el tiempo que le queda. El Sínodo que está en marcha es su gran apuesta final. Quiere dejar una Iglesia menos piramidal y más participativa. Es un proyecto ambicioso que requiere cada gramo de su energía restante.
Es importante entender que su duración está ligada a su misión. Francisco no ve su papado como una carrera de resistencia por el simple hecho de ostentar el poder. Lo ve como un proceso de "iniciar procesos", como él mismo dice.
Para quienes siguen de cerca la actualidad del Vaticano, los pasos a seguir para entender la continuidad de este papado son claros:
- Monitorear los cambios en la Curia: Francisco sigue haciendo ajustes finos en los dicasterios (los ministerios del Vaticano). Estos movimientos indican sus prioridades a corto plazo.
- Observar el estado de salud en eventos públicos: Las audiencias de los miércoles son el mejor termómetro. Si el Papa mantiene su agenda, la renuncia no está en el horizonte cercano.
- Analizar los nuevos cardenales: Cada vez que Francisco crea nuevos cardenales, está moldeando el futuro de la Iglesia para las próximas décadas.
- Seguir las publicaciones oficiales: Documentos como Fiducia Supplicans muestran que no tiene miedo a tratar temas polémicos, sin importar cuánto tiempo lleve en el cargo o cuánto desgaste le genere.
La historia dirá finalmente cuál fue el impacto real de este tiempo. Por ahora, lo cierto es que Francisco ha logrado mantenerse relevante en un mundo que cambia a una velocidad de vértigo, demostrando que la duración de un líder no se mide solo en años, sino en la profundidad de los cambios que se atreve a iniciar.