Tener el pelo colocho es, honestamente, una relación de amor y odio que dura toda la vida. Un día te levantas y pareces una diosa griega con rizos definidos; al siguiente, el frizz ha tomado el control y pareces haber metido los dedos en un enchufe. La clave de todo esto no está en la crema de peinar más cara del súper, sino en cómo se corta. La mayoría de los peluqueros tradicionales cometen el error garrafal de mojar el pelo y estirarlo para cortar, lo cual es un desastre total para nosotros. Si tienes colochos, sabes perfectamente que cada rizo tiene su propia personalidad y se encoge de forma distinta.
¿Alguna vez te has cortado el pelo y, al secarse, un lado quedó tres centímetros más corto que el otro? Eso pasa porque no se respetó el patrón de rizo. Los cortes de pelo para colochos exitosos requieren una técnica casi arquitectónica. No se trata solo de quitar largo, sino de esculpir masa para que el pelo tenga movimiento y no termine pareciendo un triángulo estático sobre tus hombros.
El famoso "efecto pirámide" y cómo evitarlo con capas
Si tienes el pelo rizado y te lo cortan recto, vas a terminar con la temida forma de campana o pirámide: plano arriba y un volumen inmanejable en las puntas. Es horrible. Para evitar esto, los expertos como Lorraine Massey, la creadora del Curly Girl Method, insisten en que las capas son obligatorias. Pero no cualquier tipo de capas.
Las capas para colochos deben ser internas y conectadas. Si son demasiado cortas arriba, terminas con un "mullet" accidental que nadie pidió. Si son muy largas, el peso del pelo estira el rizo y pierdes la definición. Lo ideal es buscar un corte que distribuya el volumen de forma ovalada o redondeada. Esto permite que el aire circule entre los rizos y que cada uno tenga espacio para "rebotar". Básicamente, le estás dando permiso a tu pelo para ser libre.
Mucha gente le tiene miedo a las capas porque piensan que les va a dar más frizz. Realmente es al revés. Al quitar el peso muerto de las puntas, el rizo se activa. Un buen estilista buscará los puntos donde el pelo se agrupa de forma natural para hacer el corte ahí mismo. Es casi como podar un jardín; tienes que ver hacia dónde crece la planta antes de meter la tijera.
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El Shag y el Wolf Cut: Los reyes de la textura
Últimamente, el estilo Shag ha vuelto con una fuerza increíble, y honestamente, es de las mejores cosas que le han pasado a la comunidad colocha. Este corte se basa en capas cortas en la coronilla y flequillos desfilados. Lo que lo hace genial para nosotros es que celebra el desorden. Si tienes un patrón de rizo tipo 3A o 3B, el Shag te da un aire rockero y despreocupado que no requiere dos horas de difusor cada mañana.
Luego está el Wolf Cut, que es como el primo salvaje del Shag. Tiene mucha más desconexión entre las capas superiores y las inferiores. Es ideal si tienes mucha densidad de pelo y sientes que tu cabeza pesa demasiado. Aligerar la zona de la nuca mientras mantienes volumen arriba crea una silueta súper moderna. Eso sí, prepárate para usar un poco de gel de fijación fuerte, porque este corte se ve mejor cuando los rizos están bien definidos pero con aspecto "sucio" o vivido.
¿Flequillo en pelo colocho? Sí, pero con cuidado
Durante años nos dijeron que las colochas no podíamos usar flequillo. "Se te va a encoger demasiado", decían. "Vas a parecer un caniche", advertían. Mentira. El flequillo rizado es una de las tendencias más potentes actualmente. La clave es cortarlo siempre, siempre, siempre en seco.
Cuando el pelo está mojado, el rizo se estira. Si cortas un flequillo a la altura de las cejas mientras está húmedo, cuando se seque te va a quedar a mitad de la frente. Es un error que no tiene vuelta atrás (al menos por un par de meses). Un flequillo tipo "curtain bangs" o cortina, que se abre hacia los lados, ayuda a enmarcar la cara y suaviza las facciones. Además, es una excelente forma de disimular si tienes la frente muy alta o si simplemente quieres cambiar de look sin perder el largo total.
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El dilema del largo: Bob vs. XL
El Bob es un clásico de los cortes de pelo para colochos porque es práctico. Un "Curly Bob" a la altura de la mandíbula es elegante y sofisticado. Pero ojo, si tienes un rizo muy apretado (tipo 4C), el Bob puede volverse muy ancho muy rápido. En esos casos, es mejor optar por un corte asimétrico donde un lado sea ligeramente más largo que el otro para romper la simetría visual.
Por otro lado, si amas tu melena larga, necesitas "ghost layers" o capas fantasma. Son capas que no se ven a simple vista porque están escondidas debajo de la capa superior de pelo. Sirven para quitar volumen interno sin que se note que tienes el pelo escalonado. Es el truco preferido de las celebridades que lucen melenas kilométricas pero que mantienen rizos perfectos desde la raíz hasta las puntas.
La importancia de la técnica: Tijera vs. Navaja
Aquí es donde me pongo un poco técnica, pero es vital que lo sepas antes de sentarte en la silla del salón. Nunca dejes que te toquen los colochos con una navaja. Jamás. La navaja deshilacha la cutícula del pelo rizado, que de por sí ya es más seca y frágil que la del pelo liso. Esto produce un frizz instantáneo y puntas abiertas en cuestión de días.
Los colochos se cortan con tijeras bien afiladas y en un ángulo que respete la dirección del rizo. Algunos expertos prefieren el corte "veta por veta", donde se toma cada bucle individualmente para decidir dónde cortar. Sí, toma mucho más tiempo, pero el resultado es una melena que se acomoda sola sin necesidad de pelearte con el peine.
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No ignores la salud del cuero cabelludo
De nada sirve tener el mejor corte del mundo si tu pelo está deshidratado. El pelo colocho es naturalmente más seco porque los aceites naturales del cuero cabelludo tienen dificultades para "bajar" a través de la forma de espiral. Por eso, después de un corte, es el momento perfecto para un tratamiento de hidratación profunda.
Si notas que tus rizos han perdido su forma (el famoso "limp hair"), puede que necesites un tratamiento de proteína en lugar de solo hidratación. El equilibrio entre humedad y fuerza es lo que hace que el corte luzca. Un corte bien hecho en un pelo sano se nota a leguas por el brillo y el rebote.
Pasos prácticos para tu próxima cita
Si estás decidida a cambiar tu look y probar nuevos cortes de pelo para colochos, no vayas a ciegas. La comunicación con el estilista es el 90% del éxito. Aquí tienes una hoja de ruta para que no salgas llorando de la peluquería:
- Llega con el pelo lavado y seco: No te pongas moños, trenzas o coletas el día de la cita. El estilista necesita ver cómo caen tus rizos de forma natural en su estado cotidiano. Evita también el exceso de productos pesados ese día.
- Lleva fotos reales: No busques fotos de modelos con pelo liso que se hicieron ondas con tenaza. Busca fotos de personas que tengan un patrón de rizo similar al tuyo. Si tienes rizos tipo 3C, no lleves una foto de alguien con ondas 2A; el resultado nunca será igual.
- Habla de tu rutina: Sé honesta. Si solo tienes 5 minutos para arreglarte en la mañana, dilo. Hay cortes que requieren mucho "styling" y otros que son literalmente "wash and go".
- Pregunta por la técnica de corte: Si mencionan que van a usar navaja o que te van a mojar el pelo por completo antes de empezar, es una señal de alerta. Busca a alguien que entienda el lenguaje de los rizos.
El camino hacia el rizo perfecto es una maratón, no un sprint. A veces toma un par de cortes de "transición" eliminar el daño por calor o los restos de antiguos cortes mal ejecutados. Pero una vez que encuentras esa estructura que favorece tu tipo de rostro y tu textura, te prometo que vas a dejar de pelearte con el espejo cada mañana.
Para mantener el diseño del corte, lo ideal es retocar las puntas cada 3 o 4 meses. Esto evita que las puntas se abran y que el peso vuelva a deformar la silueta que creaste. Recuerda que el pelo rizado no crece "hacia abajo", sino "hacia afuera", así que el mantenimiento es clave para no perder la forma.