¿Sabías que hay un trozo de Seúl latiendo en pleno corazón de Sudamérica? No es broma. A veces, cuando pensamos en las relaciones internacionales de Paraguay, lo primero que nos viene a la mente es el Mercosur, la soja o quizás la compleja relación con las hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá. Sin embargo, la conexión entre Corea del Sur y Paraguay es una de esas historias de "lento pero seguro" que está empezando a dar frutos gigantescos.
No es solo comercio. Es algo mucho más profundo.
Si caminas por ciertas zonas de Asunción o te adentras en el sector agrícola de Itapúa, te das cuenta de que la huella coreana no está solo en los Samsung que llevamos en el bolsillo o en los Hyundai que inundan la Avenida Mariscal López. Hay una transferencia de conocimiento y una confianza política que pocos países mantienen de forma tan sólida durante décadas.
La raíz de todo: ¿Por qué Corea del Sur se fijó en Paraguay?
Para entender el presente, hay que mirar atrás, pero no con nostalgia, sino con lógica fría. Corea del Sur no tiene recursos naturales. Literalmente, son una roca en el Pacífico con mucha gente inteligente. Paraguay, por el contrario, es tierra fértil, agua por doquier y una energía eléctrica que sobra. Son el "match" perfecto.
La inmigración coreana a Paraguay comenzó formalmente en los años 60. No fue fácil. Imaginen llegar de una Corea devastada por la guerra a un Paraguay rural. Muchos usaron el país como trampolín hacia Argentina o Brasil, pero los que se quedaron, se quedaron de verdad. Fundaron colegios, iglesias y empresas. Esa base humana es la que hoy sostiene los tratados comerciales modernos.
Hoy, la relación ha pasado de la supervivencia al desarrollo tecnológico. El gobierno coreano, a través de agencias como KOICA (Agencia de Cooperación Internacional de Corea), no solo regala dinero o equipos. Ellos vienen y dicen: "Mira, así es como nosotros pasamos de la pobreza extrema a ser una potencia mundial, y te vamos a enseñar a hacerlo".
El megaproyecto del Tren de Cercanías: ¿Realidad o sueño eterno?
Hablemos de lo que todos en Asunción comentan. El Tren de Cercanías. Este es, probablemente, el punto más caliente en la agenda entre Corea del Sur y Paraguay ahora mismo. El proyecto busca unir la capital con Ypacaraí, usando el trazado del antiguo ferrocarril.
Honestamente, ha sido un dolor de cabeza burocrático.
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La empresa estatal coreana KIND (Korea Overseas Infrastructure & Urban Development Corp) ha estado liderando las conversaciones. No se trata solo de poner rieles. Se trata de una inversión que supera los 500 millones de dólares. Lo interesante es que Corea no solo quiere construirlo; quieren operarlo y transferir la tecnología. El problema, como siempre, es la liberación de la franja de dominio y las idas y vueltas del Congreso paraguayo. A finales de 2023 y durante todo 2024, las negociaciones se intensificaron bajo el gobierno de Santiago Peña, quien ve en Corea un socio estratégico para modernizar la infraestructura nacional.
El boom de la industria automotriz y la movilidad eléctrica
Si creías que Paraguay solo exporta carne y energía, te falta un dato clave: el país se está convirtiendo en un pequeño centro regional de ensamblaje. Y aquí es donde las marcas coreanas brillan.
La alianza entre el Grupo Reimpex y firmas coreanas ha permitido que vehículos con tecnología de aquel país salgan con el sello "Hecho en Paraguay". Pero el salto real es hacia lo eléctrico. Corea del Sur es líder mundial en baterías y movilidad sostenible. Con la abundancia de energía limpia en Paraguay, el plan es obvio: convertir al país en un hub de buses eléctricos para toda la región.
- Ya hay buses coreanos eléctricos circulando en planes piloto en Asunción.
- Se están instalando centros de formación técnica especializada con instructores coreanos.
- El objetivo es reducir la dependencia del combustible fósil importado.
Es una jugada maestra. Paraguay pone la energía barata y Corea la tecnología de punta.
No todo es color de rosa: Las barreras culturales y burocráticas
Sería mentira decir que todo fluye perfecto. La cultura de trabajo coreana es... intensa. El famoso "Pali-pali" (rápido, rápido) choca a veces con el ritmo paraguayo, que es más relajado, más de "mañana vemos".
Los inversores coreanos a veces se desesperan con la lentitud de los procesos judiciales y la falta de seguridad jurídica en ciertos sectores. Por otro lado, los paraguayos a veces sienten que las condiciones de los préstamos coreanos son muy rígidas. Es un baile constante de adaptación.
Educación y el "Soft Power" coreano en el corazón de América
¿Has notado cuánta gente joven en Paraguay está obsesionada con el K-Pop o los K-Dramas? Esto no es solo entretenimiento; es una herramienta diplomática. El Centro Cultural Coreano en Asunción vive lleno.
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Pero lo importante ocurre en las universidades. Las becas GKS (Global Korea Scholarship) están llevando a los mejores estudiantes paraguayos a Seúl. Estos chicos vuelven hablando coreano, con maestrías en ingeniería o biotecnología, y se insertan en la función pública o en empresas privadas. Eso es lo que realmente cambia a un país a largo plazo.
La cooperación agrícola también es brutal. El centro KOPIA ha desarrollado variedades de soja y otros granos adaptados al suelo paraguayo que rinden mucho más que las semillas tradicionales. Básicamente, están aplicando ciencia de primer mundo a la bendecida tierra roja paraguaya.
Lo que Paraguay puede aprender del milagro coreano
Corea del Sur era más pobre que Paraguay hace 70 años. En serio. Hoy son la décima economía del mundo. El secreto no fue la suerte, fue la educación y la disciplina fiscal.
Paraguay está intentando copiar parte de ese modelo de exportación. El Ministerio de Industria y Comercio (MIC) tiene una oficina casi permanente dedicada a atraer empresas coreanas de autopartes. ¿La ventaja de Paraguay? Su sistema impositivo simple, el famoso 10-10-10 (10% de IVA, 10% de Renta Empresarial, 10% de Renta Personal). Para un empresario coreano acostumbrado a impuestos altísimos, Paraguay es un paraíso fiscal y logístico.
¿Qué sigue para esta relación bilateral?
De cara a los próximos años, la relación entre Corea del Sur y Paraguay se va a centrar en tres pilares que deberías seguir de cerca si te interesa la economía o la política:
- Digitalización del Estado: Corea está ayudando a digitalizar el sistema de salud y de aduanas de Paraguay. Menos papeles, menos corrupción.
- Seguridad: Han donado tecnología de vigilancia y drones para el control de fronteras.
- Energía Verde: La creación de una planta de fabricación de paneles solares es una posibilidad que se baraja en los foros de negocios.
Honestamente, es una de las relaciones más sanas que tiene Paraguay. No hay grandes conflictos ideológicos ni deudas impagables que comprometan la soberanía. Es puro pragmatismo.
Consejos prácticos para empresarios o estudiantes
Si estás mirando hacia Corea desde Paraguay (o viceversa), aquí hay un par de realidades que nadie te dice en los folletos oficiales.
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Primero, el idioma importa pero la etiqueta más. En los negocios con coreanos, la puntualidad no es opcional. Si llegas cinco minutos tarde, ya empezaste mal la negociación. Segundo, la jerarquía es sagrada. Siempre debes saber quién es el jefe en la mesa y dirigirte a él con el respeto adecuado.
Para los estudiantes: no esperen a que las becas caigan del cielo. Las convocatorias suelen abrirse entre febrero y marzo de cada año. La competencia es feroz, pero el premio es estudiar en algunas de las mejores universidades del planeta con todo pagado.
Paraguay tiene la oportunidad de ser el socio estratégico de Corea en el Mercosur, especialmente ahora que las tensiones entre las grandes potencias obligan a diversificar los mercados. Corea necesita un lugar seguro donde producir y Paraguay necesita tecnología. Si logran superar las trabas burocráticas del Tren de Cercanías y otros proyectos de infraestructura, el techo para esta alianza es altísimo.
A fin de cuentas, la conexión entre Corea del Sur y Paraguay es un recordatorio de que la geografía no importa tanto cuando hay intereses comunes y un respeto mutuo por el trabajo duro. Estén atentos a las noticias de infraestructura en el 2026, porque lo que se firme este año marcará la economía de la próxima década.
Para aprovechar esta coyuntura, es fundamental que el sector privado paraguayo empiece a mirar más allá de la región y entienda la psicología del consumidor asiático. No solo se trata de vender materia prima, sino de integrar procesos. Corea ya está aquí, y no parece tener intenciones de irse.
Pasos a seguir si quieres involucrarte en este mercado:
- Investigación de mercado: Si eres exportador, estudia las normas fitosanitarias coreanas, que son de las más estrictas del mundo.
- Networking: Acércate a la Cámara de Comercio Paraguayo-Coreana. No muerden y tienen contactos directos.
- Capacitación: Si eres profesional joven, aprende sobre metodologías de trabajo coreanas (como el Kaizen, aunque sea japonés, los coreanos tienen sus versiones de mejora continua muy similares).
- Visas: Paraguay tiene facilidades para inversores coreanos que pocos otros países ofrecen; si tienes socios allá, diles que miren la Ley de Maquila.