Como sacar los gases del estómago: lo que realmente funciona y por qué te sientes tan inflado

Como sacar los gases del estómago: lo que realmente funciona y por qué te sientes tan inflado

Esa presión punzante justo debajo de las costillas. O ese ruido socialmente inoportuno que sale de tus entrañas en el momento menos pensado. Todos hemos estado ahí. La hinchazón abdominal no es solo una molestia estética; a veces duele, y mucho. Si buscas como sacar los gases del estómago, probablemente ya probaste lo básico y sigues sintiéndote como un globo a punto de reventar.

La realidad es que el gas es una parte normal de la digestión. Honestamente, expulsamos gases entre 13 y 21 veces al día, aunque no siempre nos demos cuenta. Pero cuando ese aire se queda atrapado en el tracto digestivo superior o en el colon, la cosa cambia. No es solo aire "tragado". Es química pura ocurriendo dentro de ti.

El alivio inmediato: posiciones y movimiento que sí sirven

A veces necesitas que el gas salga ya. No mañana, no después de cambiar tu dieta, sino ahora mismo. El cuerpo humano es básicamente una serie de tuberías con curvas caprichosas, y a veces el gas se queda atrapado en los recodos del intestino grueso o en la curvatura mayor del estómago.

Una de las mejores formas de movilizar esto es la postura del "bebé feliz" o Ananda Balasana. Suena a cliché de yoga, pero tiene una base fisiológica: al flexionar las rodillas hacia el pecho mientras estás acostado boca arriba, cambias el ángulo del recto y facilitas que el aire atrapado en el colon descendente encuentre la salida. Otra opción es la postura del "alivio del viento" (Pawanmuktasana), que consiste en abrazar una sola rodilla a la vez contra el pecho. Hazlo. Notarás la diferencia en minutos porque estás aplicando presión mecánica directa donde hace falta.

Caminar también es un remedio infravalorado. No hace falta un maratón. Un paseo de diez minutos por el pasillo de tu casa ayuda a que el peristaltismo —los movimientos ondulatorios del intestino— se reactive. Si el intestino se mueve, el gas se mueve. Es física simple.

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Remedios caseros: entre el mito y la ciencia real

Seguro te han dicho que tomes bicarbonato con limón. O que mastiques semillas de hinojo. ¿Funciona? Kinda. El bicarbonato de sodio puede neutralizar el ácido clorhídrico del estómago, lo cual libera dióxido de carbono ($CO_2$). Esto suele provocar un eructo masivo que alivia la presión estomacal de inmediato. Pero cuidado: si abusas, puedes causar un efecto rebote de acidez.

Hablemos de las plantas. El hinojo, el comino y el jengibre son carminativos. Esta palabra elegante básicamente significa que ayudan a relajar los músculos del tracto digestivo. Cuando el esfínter esofágico o los músculos intestinales están demasiado tensos, el gas se queda bloqueado. El jengibre, específicamente, acelera el vaciado gástrico. Si la comida sale más rápido del estómago hacia el intestino delgado, hay menos tiempo para que fermente y genere ese aire molesto.

Un estudio publicado en el World Journal of Gastroenterology destaca que el aceite de menta es especialmente eficaz para relajar el colon, lo que permite que los gases fluyan de forma más natural. Sin embargo, si sufres de reflujo, evita la menta. Relaja tanto el esfínter que el ácido puede subir y quemarte el esófago. Nada es gratis en la biología.

Por qué te llenas de aire (y no es solo por la comida)

A veces el problema de como sacar los gases del estómago empieza antes de que el primer bocado llegue al plato. Se llama aerofagia. Básicamente, tragas aire. Esto pasa si hablas mientras comes, si usas pajitas (popotes), si masticas chicle o si estás muy ansioso. El estrés hace que respiremos de forma superficial y que "traguemos" aire hacia el esófago.

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Luego está la fermentación. El intestino grueso es una fábrica de reciclaje llena de bacterias. Cuando comes carbohidratos que no puedes digerir bien —como las legumbres, el brócoli o la coliflor—, tus bacterias se dan un festín. El subproducto de ese festín es el gas hidrógeno, metano y, a veces, sulfuro de hidrógeno (el que huele a huevos podridos).

  • FODMAPs: Son ciertos tipos de azúcares (fermentables) que a muchas personas les cuesta absorber. Si te hinchas sistemáticamente después de comer cebolla, ajo o manzana, quizás tu problema no es "aire", sino una intolerancia a estos carbohidratos.
  • Intolerancia a la lactosa: A medida que envejecemos, producimos menos lactasa. Es un hecho. Si te tomas un café con leche y a los 30 minutos tu abdomen parece un tambor, ya sabes por qué.
  • Edulcorantes artificiales: El sorbitol y el xilitol, presentes en muchos chicles y productos "light", no se absorben bien y atraen agua al intestino, provocando gases y diarrea.

Medicamentos: ¿Cuándo ir a la farmacia?

Si los remedios naturales no bastan, existen opciones de venta libre que suelen ser seguras. La simeticona es la más común. No elimina el gas mágicamente, sino que rompe la tensión superficial de las burbujas pequeñas para formar burbujas más grandes que son más fáciles de expulsar. Es como unir gotas de mercurio. Facilita el proceso, pero no previene la formación del gas.

Por otro lado, están las enzimas. Si sabes que las legumbres te matan, productos como el Beano (alfa-galactosidasa) ayudan a descomponer esos azúcares complejos antes de que lleguen a tus bacterias intestinales. Es como darle el trabajo ya hecho al sistema digestivo.

Cuando el gas es una señal de algo más serio

No quiero asustarte, pero a veces la hinchazón persistente no es solo por la cena de anoche. Si notas que siempre tienes gases junto con pérdida de peso sin causa aparente, sangre en las heces o un cambio radical en tus hábitos de ir al baño, es hora de ver a un gastroenterólogo.

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Condiciones como el SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado) ocurren cuando las bacterias que deberían estar en el colon se mudan al intestino delgado. Allí fermentan la comida demasiado pronto, causando gases extremos, eructos constantes y malabsorción. También está la enfermedad celíaca o el síndrome del intestino irritable (SII). No te diagnostiques en Google, pero no ignores el dolor crónico.

Estrategias preventivas que cambian el juego

Si quieres dejar de buscar como sacar los gases del estómago cada noche, tienes que cambiar el enfoque. No se trata de sacar el aire, sino de no meterlo o no fabricarlo en exceso.

Primero, la regla de los 30 masticos. Suena exagerado, pero la digestión empieza en la saliva con la enzima ptialina. Si tragas trozos grandes, le das más trabajo a las bacterias y generas más gas. Segundo, identifica tus disparadores. Lleva un diario de comidas tres días. Es tedioso, pero descubrir que el culpable es el edulcorante de tu café te ahorrará años de malestar.

Tercero, hidrátate, pero fuera de las comidas. Beber mucha agua durante la comida diluye los jugos gástricos, lo que ralentiza la digestión y favorece la fermentación. Bebe 20 minutos antes o 30 minutos después. Es un ajuste pequeño con resultados enormes.

Pasos prácticos para desinflamar hoy mismo

Si te sientes mal en este momento, sigue este protocolo:

  1. Infusión caliente: Prepara un té de jengibre fresco o semillas de hinojo trituradas. El calor ayuda a relajar el espasmo muscular.
  2. Masaje abdominal: Sigue el recorrido del colon. Empieza en la parte inferior derecha, sube hasta las costillas, cruza al lado izquierdo y baja. Usa una presión firme pero suave en círculos.
  3. Calor localizado: Una esterilla eléctrica o una bolsa de agua caliente en el abdomen hace maravillas. El calor aumenta el flujo sanguíneo y relaja las paredes intestinales.
  4. Evita las bebidas carbonatadas: Es obvio, pero meter más $CO_2$ en un sistema ya colapsado solo empeora el dolor.
  5. Cero chicle por 24 horas: Dale un descanso a tu mandíbula y evita tragar aire innecesariamente.

El alivio suele llegar cuando dejas de pelear contra tu cuerpo y entiendes por qué está reaccionando así. El gas es un subproducto natural, pero no tiene por qué ser una condena diaria de dolor. Con ajustes en la postura, un par de infusiones clave y prestando atención a cómo masticas, la mayoría de los problemas de hinchazón se resuelven en cuestión de días sin intervenciones agresivas.