Vivir fuera de Colombia no es como lo pintan en Instagram. No es solo la foto frente a la Torre Eiffel o el video esquiando en los Alpes suizos con un café de Juan Valdez en la mano. La realidad de los colombianos en el exterior es un tejido complejo de nostalgia, transferencias bancarias masivas, choques culturales y, sobre todo, una resiliencia que francamente asusta.
Somos muchos. Según los datos más recientes de la Cancillería y diversos estudios demográficos, se estima que cerca de 5 millones de compatriotas viven fuera de las fronteras nacionales. Casi un 10% de la población total del país. Eso es una barbaridad. Es como si toda la población de Medellín y Cali decidiera empacar maletas y largarse.
Por qué nos vamos y a dónde llegamos realmente
La migración no es un bloque monolítico. Hay gente que se va con una beca de Colfuturo a hacer un doctorado en Londres y hay quienes cruzan el Darién con lo puesto. La motivación suele ser económica, claro, pero también hay un deseo profundo de seguridad y de "ver qué pasa".
Estados Unidos sigue siendo el imán principal. Florida y Nueva York están llenos de acentos paisas y costeños. Pero España ha ganado un terreno increíble en la última década. ¿Por qué? El idioma, obviamente. Es más fácil integrarse cuando no tienes que pelearte con los verbos irregulares en inglés para pedir un trabajo. Sin embargo, destinos como Australia, Canadá y hasta Polonia están recibiendo oleadas de colombianos que buscan calidad de vida, incluso si eso significa aguantar inviernos de -20 grados centígrados.
El peso de las remesas en la economía familiar
Hablemos de plata. El Banco de la República reporta cifras que dejan frío a cualquiera. Las remesas que enviamos los colombianos en el exterior ya superan, en varios trimestres, los ingresos por exportaciones de carbón o petróleo.
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Básicamente, el país se mantiene a flote gracias al esfuerzo de quienes trabajan en cocinas, oficinas, hospitales o construcción en el extranjero. Esa plata no va para ahorros de lujo. Va para pagar la cuota del apartamento en Dosquebradas, la universidad del sobrino o la cirugía de la abuela. Es un lazo umbilical financiero que nunca se corta.
El "duelo migratorio": Lo que no sale en el feed
Hay algo de lo que casi no se habla en los grupos de Facebook de "Colombianos en Madrid" o "Colombianos en Miami": la salud mental. Se llama duelo migratorio. Es esa sensación de no ser de aquí ni de allá.
Cuando estás en el exterior, eres "el colombiano". Te preguntan por Pablo Escobar (qué pereza, de verdad) o por el café. Pero cuando vuelves a Colombia de vacaciones, ya te sienten extraño. Te quejas del tráfico, te molesta la impuntualidad y ya no aguantas el ruido de la misma forma. Estás en un limbo.
Muchos enfrentan la soledad de frente. Estar enfermo en un país donde el sistema de salud es un laberinto y no tener a la mamá para que te haga una aguapanela con limón es, honestamente, una de las pruebas más duras. La depresión entre migrantes es una realidad silenciosa que se maquilla con fotos de paisajes bonitos en redes sociales.
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La red de apoyo: Entre el chisme y la solidaridad
A pesar de todo, el colombiano busca al colombiano. Es casi un instinto. Si escuchas un "¡Qué más!" en una estación de metro en Berlín, se te ilumina la cara.
Estas redes son vitales. Existen grupos organizados que ayudan a los recién llegados a conseguir habitación o a entender cómo sacar el NIE en España o la Social Security en EE.UU. Pero ojo, que también hay mucho vivo. No falta el que se aprovecha de la necesidad del paisano para cobrar de más por un trámite que es gratis. Hay que caminar con pies de plomo.
Trámites y el dolor de cabeza de la Cancillería
Si eres uno de los colombianos en el exterior, sabes que el consulado es tu mejor amigo y tu peor enemigo. Renovar el pasaporte o registrar el nacimiento de un hijo nacido fuera puede ser un ejercicio de paciencia infinita.
La digitalización ha mejorado cosas, pero todavía nos falta. El tema de las pensiones es otro gran dolor de cabeza. Muchos trabajan años fuera y no saben que existen convenios de seguridad social con países como España, Chile o Uruguay que permiten sumar semanas cotizadas. Si no te informas, pierdes esa plata. Es así de simple.
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Mitos vs. Realidad: Lo que la gente cree que es vivir fuera
- Mito: Todo el que se va vuelve rico.
- Realidad: La mayoría vive al día, pagando alquileres altísimos y mandando lo que sobra.
- Mito: Lavar platos en el exterior es mejor que ser profesional en Colombia.
- Realidad: Depende. El poder adquisitivo mejora, pero el estatus social duele. Ver a un ingeniero manejando Uber puede ser un golpe al ego que no todos aguantan.
La nostalgia es un negocio. Por eso pagamos 5 euros por un paquete de galletas Noel o 10 dólares por una bolsa de café que en el Éxito cuesta una fracción. No estamos comprando comida, estamos comprando recuerdos. Es una forma de sentir que no nos hemos ido del todo.
Consejos prácticos para quienes están afuera o piensan irse
Si estás planeando unirte al club de los colombianos en el exterior, o si ya estás allá pateando calle, hay un par de cosas que deberías considerar seriamente para no darte contra el muro.
Primero, la legalidad no es negociable a largo plazo. Vivir "en las sombras" cansa y te limita el crecimiento. Busca asesoría profesional, no te quedes solo con lo que dice un video de TikTok.
Segundo, el idioma. Por favor. Si te vas para un país que no habla español, aprender la lengua local es la diferencia entre tener un trabajo de supervivencia y tener una carrera profesional. No te quedes solo en el gueto de latinos. Sal, mézclate, aunque te equivoques con la gramática.
Pasos de acción para mejorar tu situación migratoria
- Regístrate en el Consulado: No muerden. Es fundamental para que el Estado sepa que existes y para que puedas votar o recibir ayuda en caso de una emergencia real. Además, ayuda a las estadísticas para que se asignen más recursos.
- Investiga los convenios de pensiones: Si estás en un país con convenio, averigua cómo trasladar tus semanas. No regales tu vejez.
- Ahorra en moneda local y en Colombia: Diversifica. Tener una cuenta en Colombia (como una cuenta de ahorros para colombianos en el exterior) te permite gestionar pagos allá sin que te maten con las comisiones de cambio cada vez que mandas plata.
- Busca grupos de apoyo psicológico: Muchas asociaciones de migrantes ofrecen charlas o terapias a bajo costo. Hablar de la soledad no te hace débil, te hace inteligente.
- Valida tus títulos: No asumas que tu cartón de la Nacional o de los Andes no sirve. A veces el proceso de homologación es largo y costoso, pero vale la pena para salir de trabajos no calificados.
Ser parte de los colombianos en el exterior es llevar a cuestas una bandera invisible. Es una mezcla de orgullo cuando gana la selección o cuando un científico compatriota descubre algo, y de una tristeza profunda cuando pasan cosas malas en casa y tú solo puedes verlas por noticias, sintiéndote impotente a miles de kilómetros. Al final, el éxito fuera no se mide en cuántos dólares tienes en la cuenta, sino en qué tan capaz fuiste de construir un nuevo hogar sin olvidar de dónde vienes. No es fácil, pero se puede.