Si estás aquí, probablemente te acabas de dar cuenta de que el mundo de J.K. Rowling ya no es tan simple como era en 2001. Antes solo tenías que comprar una entrada para ver a un niño con gafas y una cicatriz. Ahora, entre precuelas, obras de teatro y constantes anuncios de Warner Bros., entender el orden de las películas de Harry Potter se siente un poco como intentar aprobar un examen de Pociones con Snape respirándote en la nuca.
Es un lío. En serio.
Lo más lógico parece ser ir del 1 al 8, pero luego te enteras de que hay un tal Newt Scamander correteando por Nueva York décadas antes de que Harry naciera. ¿Deberías empezar por ahí? ¿O eso te arruinará las sorpresas de la saga principal? Vamos a desmenuzar esto de forma que hasta un Muggle lo entienda, sin rodeos corporativos ni explicaciones de manual.
El orden de estreno: La experiencia "clásica"
Honestamente, si es tu primera vez, no te compliques la vida. El orden en que las películas llegaron a los cines es, para la mayoría de los fans, la forma correcta de consumirlo. ¿Por qué? Porque la tecnología mejora, los actores crecen contigo y el tono de la historia se vuelve más oscuro de manera orgánica. Empezar con la estética colorida de Chris Columbus en La Piedra Filosofal y terminar con el caos bélico de David Yates es un viaje emocional que no tiene precio.
Aquí tienes cómo salieron a la luz:
Primero nos presentaron a Harry, Ron y Hermione en Harry Potter y la piedra filosofal (2001). Es pura magia infantil. Luego vino Harry Potter y la cámara secreta (2002), que aunque seguía siendo para niños, ya empezaba a mostrar que Hogwarts no era el lugar más seguro del mundo.
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En 2004 todo cambió. Alfonso Cuarón tomó el mando con Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Es, para muchos críticos y expertos en cine, la mejor de la franquicia. El estilo visual se volvió más crudo, los uniformes se dejaron de usar tanto y la narrativa se volvió compleja. A esta le siguió Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), donde básicamente pasamos de una película de aventuras a un drama adolescente con tintes de terror.
Después entramos en la "era Yates". David Yates dirigió las últimas cuatro: Harry Potter y la Orden del Fénix (2007), Harry Potter y el misterio del príncipe (2009), y el gran final dividido en dos: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 1 (2010) y Parte 2 (2011).
Pero la cosa no acabó ahí. Años después, decidieron que el mundo mágico necesitaba expandirse. Así llegaron las precuelas: Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016), Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018) y Animales fantásticos: Los secretos de Dumbledore (2022).
Cronología interna: ¿Cuándo ocurre qué?
Si eres de los que prefiere ver la historia según el calendario del mundo mágico, el orden de las películas de Harry Potter cambia drásticamente. Aquí es donde nos ponemos técnicos. La historia de Newt Scamander ocurre mucho antes de que Lord Voldemort fuera siquiera un mal recuerdo en la mente de Dumbledore.
Las películas de Animales Fantásticos se sitúan en los años 20 y 30. Verlas primero te da un contexto increíble sobre quién era Albus Dumbledore antes de ser el director de barbas blancas que todos amamos. Entiendes su relación con Gellert Grindelwald, que es fundamental para lo que sucede décadas después. Sin embargo, hay un problema: estas películas asumen que ya conoces ciertos términos y conceptos de la saga original. Si empiezas por aquí siendo un novato total, podrías sentirte un poco perdido cuando hablen de ciertos linajes de sangre o de las Reliquias.
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Después de las tres películas de Newt (que técnicamente se supone que serán cinco, aunque el futuro de la franquicia está algo en el aire tras el desempeño de la última entrega), saltamos a 1991. Ahí es donde Harry recibe su carta. Cada película de la saga principal representa, a grandes rasgos, un año escolar. Así que la cronología es lineal desde La Piedra Filosofal hasta Las Reliquias de la Muerte.
Un detalle que casi nadie menciona
Hay una pieza de este rompecabezas que no es una película, pero que cronológicamente cierra la historia: Harry Potter y el legado maldito. Es una obra de teatro. Si quieres el orden cronológico absoluto, esta historia ocurre diecinueve años después del final de la octava película. Trata sobre los hijos de los protagonistas. No hay película oficial (todavía), pero si quieres completar el ciclo narrativo, leer el guion o ver la obra en Londres o Nueva York es el paso final necesario.
Por qué el orden cronológico puede arruinarte la experiencia
Kinda polémico, lo sé. Pero ver las precuelas primero es como ver las precuelas de Star Wars antes que la trilogía original. Te quita el misterio. En Harry Potter y el misterio del príncipe, descubrimos cosas sobre el pasado de ciertos personajes que tienen mucho más impacto si no has visto a sus versiones jóvenes en Animales Fantásticos antes.
Además, seamos sinceros: la calidad es distinta. La saga original tiene una mística que las nuevas películas han intentado replicar con CGI, pero no siempre lo han logrado. Ver a un Dumbledore joven interpretado por Jude Law es genial, pero el impacto emocional de su destino en la saga principal se siente más real si has pasado años viéndolo como el mentor anciano de Harry.
El futuro: La serie de Max
No podemos hablar del orden de las películas de Harry Potter sin mencionar el elefante en la habitación: el reboot de HBO (ahora Max). Han anunciado una serie que adaptará de nuevo los libros, dedicando supuestamente una temporada por libro.
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¿Esto dónde entra? Bueno, técnicamente es un universo aparte. No es una continuación. Es un reinicio total. Así que, para los puristas, habrá dos líneas temporales: el "Universo Cinematográfico de Warner" (las 11 películas actuales) y el "Universo Televisivo de Max". Si quieres estar al día para cuando se estrene la serie (se rumorea que para 2026), ver las películas originales es esencial para poder comparar y, probablemente, quejarte de los cambios que hagan. Todos lo haremos. Es parte de ser fan.
Recomendaciones para un maratón épico
Si vas a pegarte un atracón de cine, hazlo bien. No intentes ver las 11 películas en un fin de semana a menos que quieras terminar con los ojos como un Elfo Doméstico.
- La regla de los tres días: Divide la saga original en bloques. Las dos primeras son ligeras y divertidas. Las tres del medio son el nudo dramático. Las tres finales son prácticamente una sola película de seis horas sobre la guerra.
- Ignora las precuelas si tienes poco tiempo: Si tu objetivo es entender por qué todo el mundo habla de Harry Potter, céntrate en sus 8 películas. Animales Fantásticos es un "extra" para cuando ya estás enamorado del mundo.
- Cuidado con los spoilers en redes: Aunque la última película salió hace más de una década, con el anuncio de la serie hay mucho contenido nuevo flotando por ahí que da por sentado que sabes quién vive y quién muere.
Conclusiones prácticas para tu visionado
Para no fallar, quédate con esto:
- Si quieres entender la evolución cultural: Sigue el orden de estreno (de 2001 a 2022). Es la forma en que el mundo descubrió la magia.
- Si quieres entender la historia del mundo mágico: Empieza por las tres de Animales Fantásticos y luego sigue con las ocho de Harry Potter.
- Si solo tienes una tarde: Mira El prisionero de Azkaban. Es cine de autor disfrazado de película comercial y funciona casi como una historia independiente.
La magia de esta franquicia no está en el orden exacto, sino en cómo los personajes se sienten como amigos reales. No importa si empiezas por el principio o por el medio, lo importante es que te dejes llevar por la historia. Una vez que entres en Hogwarts, créeme, no vas a querer salir.
Para empezar tu camino, lo ideal es que busques la colección completa en plataformas de streaming como Max, que suele tener todos los títulos unificados, evitando así tener que saltar de una suscripción a otra. Revisa también las versiones "Extended Cut" de las dos primeras películas si quieres ver escenas que no llegaron a los cines originales, las cuales añaden detalles curiosos sobre la vida en el castillo. Es hora de preparar las palomitas, buscar una manta cómoda y decidir si realmente eres un Gryffindor o si en el fondo siempre supiste que tu lugar estaba en Slytherin.