Cómo van los Dodgers: ¿Sigue siendo el equipo a vencer en las Grandes Ligas?

Cómo van los Dodgers: ¿Sigue siendo el equipo a vencer en las Grandes Ligas?

Si te preguntas ahora mismo cómo van los Dodgers, la respuesta corta es que están haciendo exactamente lo que se espera de una nómina de mil millones de dólares: dominar, aunque con esos sustos ocasionales que ponen a sufrir a la fanaticada en Chávez Ravine. No es solo cuestión de ver la tabla de posiciones. Es entender cómo un equipo que gasta tanto dinero logra mantener el hambre de victoria cuando ya lo han ganado prácticamente todo.

A estas alturas de la temporada, Los Angeles Dodgers se mantienen firmes en la cima de la División Oeste de la Liga Nacional. Pero no se engañen. No ha sido un camino de rosas. Entre lesiones de lanzadores abridores que parecen no tener fin y rachas donde el bateo oportuno simplemente desaparece, el equipo de Dave Roberts ha tenido que reinventarse más veces de las que nos gustaría admitir.

Honestamente, ser fan de este equipo es un ejercicio de paciencia y fe ciega. Tienes a Shohei Ohtani rompiendo récords que ni siquiera sabíamos que existían, y al mismo tiempo, te encuentras rezando para que el relevo intermedio no regale el juego en la octava entrada. Así de volátil es el béisbol, incluso para los gigantes.


El factor Ohtani y la realidad del lineup

Hablemos de lo obvio. Shohei Ohtani no es humano. Lo que está haciendo este año, enfocándose exclusivamente en el bateo mientras se recupera de su cirugía, es una locura. Cuando la gente pregunta cómo van los Dodgers, lo primero que sale a relucir es el diferencial de carreras, y gran parte de eso se debe al trío de terror: Ohtani, Mookie Betts y Freddie Freeman.

Es una alineación que asusta a cualquier lanzador. Imagínate estar en la lomita y ver que después de pasar a un MVP, viene otro, y luego otro más. Sin embargo, hay una narrativa que pocos tocan: la dependencia excesiva en la parte alta del orden al bate. Cuando esos tres están encendidos, los Dodgers son invencibles. Pero cuando caen en un bache, el resto del equipo a veces parece perdido en el plato.

  • Mookie Betts ha tenido que saltar entre posiciones, demostrando que es quizás el atleta más versátil de su generación.
  • Freddie Freeman sigue siendo la consistencia personificada, ese tipo de jugador que batea .300 mientras duerme.
  • Teoscar Hernández ha sido la gran sorpresa, aportando un poder que el equipo necesitaba desesperadamente para proteger a los grandes nombres.

La dinámica del vestuario parece sólida. No hay egos inflados estorbando. Se nota que hay una misión clara. Aun así, la ofensiva ha tenido noches donde dejan a demasiados corredores en base. Es frustrante. Ves las bases llenas sin outs y terminan la entrada con un ponche y un doble play. Son esos detalles los que deciden campeonatos en octubre.

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¿Y el pitcheo? Un hospital con guantes

Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. Si quieres saber cómo van los Dodgers de verdad, tienes que mirar la lista de lesionados. Es kilométrica. Nombres como Walker Buehler, Clayton Kershaw y Dustin May han pasado más tiempo en rehabilitación que en el montículo esta temporada.

La rotación abridora ha sido un rompecabezas constante para Andrew Friedman. Tyler Glasnow llegó con el cartel de "ace" y ha cumplido con creces, ponchando a diestra y siniestra, pero siempre existe ese miedo latente de que su historial de lesiones regrese. Yoshinobu Yamamoto, la joya japonesa, mostró destellos de absoluta dominación antes de tener que parar por molestias en el hombro.

Es increíble cómo han sobrevivido. Gracias a brazos jóvenes como Gavin Stone, que dio un paso al frente cuando nadie lo esperaba, el equipo no se ha hundido. Básicamente, el pitcheo de los Dodgers este año es un ejercicio de "próximo hombre disponible".

El bullpen: El eterno dolor de cabeza

El cuerpo de relevistas es una montaña rusa emocional. Un día Evan Phillips parece el cerrador más seguro del planeta y al día siguiente el control desaparece. Blake Treinen ha vuelto con fuerza, lo cual es un alivio, pero la falta de profundidad en el relevo zurdo ha sido un tema recurrente en las discusiones de los expertos en ESPN y Fox Sports.

A veces parece que Dave Roberts juega al ajedrez con piezas que no siempre encajan. El manejo de los brazos es quirúrgico, pero cuando tienes que pedirle cinco entradas al bullpen noche tras noche, el cansancio hace mella.

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La competencia en el Oeste: No están solos

Muchos pensaron que la División Oeste sería un paseo por el parque para Los Angeles. Error. Los San Diego Padres y los Arizona Diamondbacks se han encargado de que no sea así. Los Padres, especialmente, han jugado un béisbol agresivo que ha recortado distancias en momentos clave de la temporada.

La rivalidad con San Diego se ha vuelto personal. Ya no es el "hermano menor" intentando llamar la atención; es un equipo con talento élite que sabe cómo jugarle a los Dodgers. Cada serie entre ellos se siente como una previa de los playoffs. Esa presión es buena. Mantiene a los Dodgers alerta. Si ganaran la división por 20 juegos de diferencia, llegarían a la postemporada relajados, y ya sabemos lo que pasó los últimos años cuando llegaron así.


Las dudas que nadie quiere mencionar

Hay que ser honestos: el éxito en temporada regular ya no le basta a la ciudad de Los Ángeles. La pregunta de cómo van los Dodgers siempre lleva implícita la duda de qué pasará en octubre. El fantasma de las eliminaciones tempranas en años anteriores persigue al equipo.

¿Podrá Roberts manejar la presión si el pitcheo abridor sigue tambaleante? ¿Responderá el bateo cuando se enfrenten a los lanzadores élite de la Liga Nacional? Hay una sensación de que este año es "ahora o nunca". Con la inversión realizada, cualquier cosa que no sea un desfile en Figueroa Street se sentirá como un fracaso estrepitoso.

Un punto crítico es la defensa. Hemos visto errores mentales costosos. A veces, la versatilidad de los jugadores (cambiando de posición constantemente) pasa factura en la coordinación del cuadro. Son pequeñas grietas que en junio no importan mucho, pero en una serie corta de playoffs son fatales.

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Claves para lo que resta de temporada

Para entender hacia dónde van, hay que fijarse en tres puntos fundamentales que determinarán el cierre del año:

  1. La salud de la rotación: Si Yamamoto y Kershaw regresan sanos y en forma para septiembre, los Dodgers serán el equipo más temido. Si no, dependerán de juegos de bullpen que son una moneda al aire.
  2. La producción del fondo del lineup: Jugadores como James Outman o Gavin Lux necesitan aportar más. No pueden dejarle toda la carga a los tres de arriba.
  3. La agresividad en el mercado: Se espera que antes de la fecha límite de cambios, la gerencia busque un brazo abridor de impacto y quizás un relevista zurdo. No escatimarán en gastos.

A pesar de las dudas, los números no mienten. Los Dodgers siguen teniendo uno de los mejores récords de todo el béisbol. Su capacidad para ganar juegos incluso cuando no están jugando al 100% de su capacidad es lo que los hace peligrosos. Tienen esa mentalidad de equipo grande que sabe resolver problemas sobre la marcha.

Kinda loco pensar que, con tantas lesiones, sigan siendo los favoritos en las casas de apuestas de Las Vegas. Pero así de profundo es este roster. La mezcla de veteranía y talento joven les da un equilibrio que pocos equipos en la historia han tenido.


Qué hacer si sigues de cerca al equipo

Si eres de los que checa el marcador todas las mañanas para ver cómo van los Dodgers, aquí tienes unos pasos lógicos para no perderte nada importante en esta recta final:

  • Monitorea los reportes de transacciones: Las altas y bajas en el roster de 40 son constantes este año debido a las lesiones. Apps como MLB At Bat son esenciales aquí.
  • No te obsesiones con el récord diario: En el béisbol de hoy, lo que importa es llegar sano y "caliente" a septiembre. Un bajón en julio es normal y hasta saludable para ajustar piezas.
  • Analiza el desempeño contra equipos de postemporada: Mira cómo les va contra los Phillies o los Braves. Esas series son el verdadero termómetro de lo que vendrá en la Serie de Campeonato.
  • Presta atención al control de carga: Verás a Ohtani o Freeman descansar algunos días. No es que estén mal, es que el equipo está priorizando la longevidad para los meses de frío.

Al final del día, los Dodgers son un espectáculo garantizado. Ya sea por un jonrón de 450 pies de Shohei o por una joya de pitcheo de algún novato subido de Triple-A, siempre hay algo que ver. La temporada es larga, tediosa y llena de dramas, pero así es como se forjan las leyendas en el diamante. Mantente atento a la rotación abridora; ahí es donde se ganará o perderá el destino de este equipo en 2026.