Si hoy salieras a la calle en Washington D.C. o en cualquier pueblito de Ohio y preguntaras cómo van las cosas, la respuesta sería un suspiro largo. O un grito. Depende de a quién le preguntes. Estamos en pleno enero de 2026 y, honestamente, el ambiente político se siente como una olla a presión que nadie se atreve a destapar del todo.
Donald Trump lleva un año en su segundo mandato —el número 47 de la historia— y ya estamos hablando de las famosas midterms o elecciones de medio término. Sí, así de rápido corre el reloj aquí.
Muchos piensan que, porque no hay una boleta presidencial este año, la cosa está tranquila. Error total. Lo que se está jugando en noviembre de 2026 es, básicamente, si Trump tendrá pista libre para sus reformas más radicales o si los demócratas logran ponerle un freno de mano desde el Congreso.
Cómo van las elecciones aquí en Estados Unidos y por qué el 2026 es un caos silencioso
Para entender el panorama, hay que mirar los números fríos. Actualmente, los republicanos tienen el control del Senado con 53 escaños. Los demócratas (y sus aliados independientes) tienen 47. En la Cámara de Representantes, la ventaja también es roja: 220 frente a 210, con algunas vacantes por ahí bailando.
Pero aquí viene lo interesante. Trump ya empezó a calentar los motores. El pasado 6 de enero, mientras muchos recordaban fechas pasadas, él estaba en un evento con legisladores diciendo que si no ganan en noviembre, los demócratas van a ir directo por un tercer impeachment. No lo digo yo, lo dijo él mismo: "Me van a hacer un impeachment si perdemos". Es su gran narrativa de campaña ahora mismo.
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Las encuestas actuales muestran algo curioso. Aunque Trump mantiene una aprobación que ronda el 40%, el "voto genérico" —esa pregunta de ¿por quién votaría si las elecciones fueran hoy?— le está dando una ventaja de unos 4 puntos a los demócratas. Es como si el país estuviera experimentando un remordimiento de comprador o, simplemente, la fatiga natural de un gobierno que ha entrado rompiendo platos.
Lo que está en juego: El mapa de noviembre
No es solo una elección. Son 435 asientos de la Cámara de Representantes. Todos. Y 35 asientos del Senado.
- El Senado: Los demócratas tienen un camino difícil porque defienden asientos en estados que Trump ganó cómodamente. Sin embargo, figuras como Chris Van Hollen ya están diciendo que ven "un entorno rico en objetivos". Optimismo o estrategia, ya veremos.
- Las Gobernaciones: 39 estados cambian o reeligen gobernador. Esto es clave porque son ellos quienes certifican los votos en 2028.
- Las vacantes inesperadas: La política no perdona. Solo en lo que va de enero de 2026, ya perdimos a Doug LaMalfa en California y vimos la renuncia de Marjorie Taylor Greene en Georgia. Estos movimientos obligan a elecciones especiales que sirven de termómetro para lo que viene.
La economía: El elefante en la habitación electoral
Si le preguntas a un experto de Wall Street cómo van las elecciones aquí en Estados Unidos, te va a hablar de inflación y aranceles. La administración actual ha metido presión con una política de "impuestos a las importaciones" que tiene a los mercados nerviosos.
Se espera que el crecimiento económico en 2026 esté por debajo de lo que debería. La inflación sigue ahí, como una mancha que no sale con nada, por encima del objetivo de la Reserva Federal. Esto es veneno puro para el partido que está en el poder. Históricamente, el partido del presidente suele perder asientos en las midterms, y con una economía que se siente "pesada", los republicanos tienen razones para estar preocupados.
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Incluso dentro del partido hay fricciones. El senador John Cornyn y otros pesos pesados como Tom Cotton están impulsando leyes migratorias durísimas —como la de retirar la ciudadanía por fraude— para mantener a su base movilizada. Saben que si el tema es el bolsillo, podrían perder; si el tema es la frontera, sienten que ganan.
El factor internacional y el "Efecto Donroe"
No podemos ignorar lo que pasa afuera. El 2025 cerró con un despliegue militar en el Caribe que no se veía en décadas. La captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York ha sido el evento geopolítico del siglo, pero también una herramienta electoral.
Trump está vendiendo la idea de un "nuevo imperialismo" o la "Doctrina Donroe". Básicamente: América para los americanos (y bajo nuestras reglas). Para una parte del electorado, esto es una muestra de fuerza necesaria. Para otros, es una imprudencia que nos puede salir cara. En las urnas, esto se traduce en votos de comunidades latinas que están divididas entre el apoyo a la "mano dura" y el miedo a la inestabilidad regional.
Realidad vs. Desinformación: No te creas todo
Kinda loco lo que circula en redes. Hace apenas unos días corrió el rumor de que el Senado le había dado un ultimátum de 48 horas a Trump para renunciar. Obvio, era mentira. El sistema de Estados Unidos no funciona así; un presidente no se va porque el Senado se lo pida en una nota, se va por juicio político o porque se le acaba el tiempo.
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Este tipo de ruidos va a ser la constante de aquí a noviembre. La desinformación está volando en TikTok y Facebook, alimentando el miedo de ambos lados. Los demócratas temen que se cambien las reglas de votación a mitad del camino, y los republicanos temen un "fraude" antes de que siquiera se imprima la primera boleta.
Pasos a seguir si quieres seguirle el pulso a esto
Si vives aquí o te afecta lo que pasa, no basta con ver el titular del día. La política en 2026 es de resistencia.
- Revisa tu registro: En estados como California, las primarias ya están a la vuelta de la esquina (junio). Asegúrate de que tu dirección esté al día.
- Mira los presupuestos locales: Más allá de Trump, fíjate en quién se postula para tu junta escolar o alcaldía. Ahí es donde se decide el dinero de tus impuestos de forma inmediata.
- Cuestiona los sondeos: Un lead de 4 puntos para los demócratas en enero no significa nada en noviembre. Las encuestas han fallado antes y lo harán de nuevo si no se lee la letra pequeña del margen de error.
La realidad de cómo van las elecciones aquí en Estados Unidos es que apenas estamos en el calentamiento. La verdadera batalla empieza cuando se acerque el verano y veamos si la economía aguanta el trote o si el descontento social termina por cambiar el color del Capitolio una vez más.
Mantente informado, pero sobre todo, mantén la calma. Esto apenas empieza.