Cómo va el Arsenal hoy: ¿Se le está escapando la Premier a Mikel Arteta?

Cómo va el Arsenal hoy: ¿Se le está escapando la Premier a Mikel Arteta?

Si te preguntas cómo va el Arsenal hoy, la respuesta corta es que están en una cuerda floja emocional y deportiva que tiene a media Londres con el corazón en la garganta. No es solo mirar la tabla. Es sentir el miedo de que la historia se repita. El equipo de Mikel Arteta ha pasado de ser el "proyectito" simpático que jugaba bien a convertirse en una máquina de competir que, sin embargo, a veces parece olvidarse de cómo meter el balón cuando más quema.

La situación actual en la Premier League es un drama griego. Después de pelear codo con codo con el Manchester City de Guardiola y el Liverpool de Slot, los Gunners se encuentran en ese punto crítico de la temporada donde cada empate se siente como un funeral. Honestamente, el fútbol que despliegan es precioso, casi quirúrgico, pero la falta de un "nueve" de los de antes, un asesino del área, sigue siendo el debate que divide a la afición en el Emirates Stadium.

¿Dónde está el Arsenal ahora mismo?

Para entender cómo va el Arsenal hoy, hay que desglosar su rendimiento reciente. No están mal, ni mucho menos. Siguen en la pelea por los puestos de privilegio, pero esa solidez defensiva que los caracterizó el año pasado —con William Saliba y Gabriel Magalhães pareciendo muros de hormigón— ha mostrado grietas inesperadas.

¿Culpa de las lesiones? En parte. La ausencia de Martin Ødegaard durante tramos clave de la temporada rompió el ritmo creativo del equipo. Sin el noruego, el Arsenal es un coche de lujo sin volante. Declan Rice corre por tres, pelea cada balón y organiza, pero no tiene esa visión de túnel que rompe líneas. Cuando Ødegaard no está, el peso de la creación recae en un Bukayo Saka que, aunque es un fuera de serie, termina asfixiado por dobles marcas. Es agotador verlo intentar regatear a tres defensas porque nadie más se atreve a inventar algo diferente.

La realidad estadística es que el Arsenal sigue manteniendo un porcentaje de posesión superior al 60% en la mayoría de sus encuentros, pero su conversión de ocasiones claras ha bajado ligeramente. No es una crisis, es un bache de precisión.

La pizarra de Arteta: ¿Evolución o terquedad?

Mikel Arteta es un genio, eso nadie lo duda. Ha transformado la cultura de un club que estaba a la deriva tras la era Wenger. Pero a veces, su insistencia en el control total del juego parece maniatar la creatividad individual.

Hoy, el Arsenal juega de memoria.

Eso es bueno hasta que te encuentras con un bloque bajo que sabe exactamente por dónde vas a pasar. Kai Havertz ha cumplido un rol de "falso nueve" o llegador que ha sorprendido a muchos, callando bocas de quienes lo llamaban fichaje fallido. Sin embargo, en los partidos donde el barro llega a las rodillas, se echa de menos un perfil tipo Erling Haaland o incluso un Ivan Toney, alguien que convierta un centro mediocre en un gol de tres puntos.

Los puntos clave del momento actual:

  • La defensa: Sigue siendo la base. David Raya se ha consolidado como uno de los mejores porteros de la liga en el juego de pies, aunque algunos sigan extrañando la energía de Ramsdale.
  • El factor mental: El Arsenal ya no es el equipo que se asusta en Anfield o en el Etihad. Salen a mandar. Lo malo es que esa confianza a veces roza la complacencia, y ahí es donde llegan los goles en contra por errores tontos en la salida de balón.
  • La rotación: Arteta está confiando más en su banquillo. Leandro Trossard sigue siendo el "jugador número 12" más infravalorado de toda Europa. Entra y resuelve.

El calendario que viene y la Champions League

No podemos hablar de cómo va el Arsenal hoy sin mirar el horizonte. La Champions League ha dejado de ser un premio para convertirse en una obligación. La directiva ha invertido millones y la exigencia es, al menos, llegar a semifinales. El desgaste físico de competir al máximo nivel en Europa está pasando factura en los partidos de liga los domingos por la tarde.

Se nota en las piernas de Ben White. Se nota en la explosividad de Gabriel Martinelli, que parece haber perdido ese punto de velocidad punta que volvía locos a los laterales derechos hace dos temporadas. Es el precio de quererlo todo.

Lo que nadie te cuenta sobre la interna del club

Hay un runrún en Londres sobre la necesidad de fichar en el mercado de invierno. Aunque Edu Gaspar (el director deportivo) ha hecho un trabajo fenomenal, la sensación es que el equipo está a un solo gran fichaje de ser verdaderamente imparable. Se habla de mediocentros, se habla de extremos para dar descanso a Saka, pero la realidad es que el mercado está infladísimo.

El vestuario, según fuentes cercanas al club, está más unido que nunca. No hay las grietas que veíamos en la época de Özil o Aubameyang. Arteta ha instaurado una disciplina de hierro donde el que no corre, no juega. Punto. Eso ha creado una identidad muy fuerte, pero también un desgaste psicológico importante. Mantener esa intensidad de "final de copa" cada fin de semana es casi imposible a largo plazo.

Realidad vs. Expectativa

Mucha gente critica al Arsenal porque "no ganan nada". Es un análisis simplista. Si miras cómo va el Arsenal hoy comparado con hace cuatro años, el salto es abismal. Están compitiendo contra el club-estado más potente de la historia (el City) y contra un Liverpool que ha hecho una transición impecable.

Estar ahí, a tres o cuatro puntos del liderato, es un éxito en sí mismo. El problema es que el éxito no llena las vitrinas. La presión por levantar un trofeo grande es asfixiante. Si este año terminan en blanco otra vez, las preguntas sobre si el proceso de Arteta ha tocado techo empezarán a sonar muy fuerte en los medios ingleses.

¿Qué esperar en las próximas semanas?

Básicamente, el Arsenal necesita que sus estrellas recuperen la frescura. Necesitan que Gabriel Jesus recupere el olfato goleador o que, al menos, genere el caos que solía generar antes de sus problemas de rodilla. También es vital que Riccardo Calafiori, el fichaje italiano que tanto ilusionó, se asiente definitivamente en la banda izquierda para dar una salida de balón más limpia desde atrás.

Los errores que podrían costar la temporada

Si algo hemos aprendido de las últimas dos campañas es que el Arsenal pierde la liga en los detalles tontos. Un saque de esquina mal defendido, una roja innecesaria (como las que han visto algunos jugadores por desplazar el balón y retrasar el juego, algo que la FA está castigando con una severidad extrema este año) o simplemente un bajón de azúcar en los últimos diez minutos de un partido controlado.

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Para saber cómo va el Arsenal hoy, solo hay que ver sus últimos cierres de partido. A veces se encierran demasiado pronto. Regalan el campo y permiten que equipos menores los embotellen. Es una táctica arriesgada que les ha costado puntos de oro.


Para seguir el ritmo del equipo y entender su evolución, lo más inteligente es fijarse en tres indicadores clave durante los próximos cinco partidos.

Primero, la distancia entre líneas cuando el rival presiona alto; si el Arsenal se estira demasiado, Rice sufre. Segundo, el volumen de tiros a puerta de los extremos; si Saka y Martinelli no pisan el área, el delantero centro se queda aislado. Y tercero, la gestión de los minutos de los defensas centrales; Saliba no puede jugarlo absolutamente todo sin riesgo de romperse.

El camino hacia el título sigue abierto, pero el margen de error ha desaparecido. El Arsenal tiene el fútbol, tiene la plantilla y tiene al entrenador. Solo le falta ese punto de malicia competitiva para dar el golpe definitivo sobre la mesa de la Premier League.

Acciones recomendadas para entender el presente Gunner:

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  • Vigilar el estado físico de Martin Ødegaard: Su capacidad para presionar tras pérdida es el termómetro del sistema defensivo de Arteta.
  • Analizar el rendimiento en jugadas a balón parado: El Arsenal se ha convertido en el rey de los córners gracias a Nicolas Jover (el entrenador de set-pieces), y muchas de sus victorias por 1-0 vienen de ahí.
  • No ignorar la Copa de la Liga y la FA Cup: Estos torneos servirán para ver si los suplentes como Ethan Nwaneri están listos para dar el salto al primer equipo con minutos de calidad.

Si logran mantener a los once titulares sanos hasta marzo, las probabilidades de ver un desfile por las calles de Islington son más altas de lo que muchos analistas quieren admitir. Pero, como siempre con el Arsenal, hay que ir partido a partido, porque el fútbol, al final, es un estado de ánimo. Y el del Arsenal hoy es de una tensión absoluta.