Cómo va Costa Rica: La realidad detrás de las cifras y lo que nadie te cuenta del día a día

Cómo va Costa Rica: La realidad detrás de las cifras y lo que nadie te cuenta del día a día

Si le preguntas a un economista en San José sobre cómo va Costa Rica, probablemente te suelte una ráfaga de números positivos sobre el PIB y la inversión extranjera. Pero si le preguntas al mae que está pegado en la platina a las cinco de la tarde o a la señora que intenta estirar la plata en el súper, la respuesta va a ser otra. Hay una desconexión rarísima ahora mismo. Por un lado, el país brilla en las gráficas de la OCDE, y por otro, la calle siente que el costo de vida se la está comiendo viva.

Costa Rica no es un país simple de analizar en este momento. Estamos viviendo una especie de dualidad. Somos el "milagro" de la exportación de servicios médicos y tecnología, pero también somos ese lugar donde un kilo de tomates te puede costar lo mismo que en una capital europea.

El fenómeno del tipo de cambio: ¿Por qué el colón está tan fuerte?

Hablemos de lo que todo el mundo comenta en el cafecito: el dólar. Para entender cómo va Costa Rica, hay que entender por qué el colón se puso tan "valiente". El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha mantenido una política que ha llevado el tipo de cambio a niveles que no veíamos hace años.

Esto es una maravilla si vas a comprar un carro financiado en dólares o si te gusta pedir cosas por Amazon. Pero, ¡ojo!, que aquí es donde duele. El sector exportador y el turismo están pegando gritos. Si recibes dólares y tienes que pagar salarios y servicios en colones, la matemática simplemente no da. Hoteleros en Guanacaste y exportadores de piña en la Zona Norte están haciendo malabares para no despedir gente.

¿Y por qué pasa esto? Básicamente, porque están entrando demasiados dólares. Entre la inversión extranjera directa (IED) y el turismo que no para de crecer, la economía está inundada de billetes verdes. Es un problema de ricos, dirían algunos, pero en la práctica está encareciendo el país para los mismos ticos.

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La seguridad: El elefante en la habitación

No podemos hablar de cómo va Costa Rica sin tocar el tema que realmente le quita el sueño a la gente. La seguridad. Históricamente nos hemos inflado el pecho diciendo que somos la "Suiza de Centroamérica", pero los últimos dos años han sido un golpe de realidad violento.

El 2024 y el inicio de este 2026 han estado marcados por cifras de homicidios que asustan. El narcotráfico ha permeado zonas que antes eran tranquilas. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hace lo que puede con las uñas, pero la guerra de bandas por territorio ha cambiado la dinámica de barrios en Limón, Puntarenas y hasta en el centro de San José.

Kinda decepcionante, la verdad. La discusión política se ha centrado en echarse las culpas entre el Ejecutivo y el Judicial, mientras la gente pone rejas más altas. No es que el país sea una zona de guerra—sigue siendo mucho más seguro que sus vecinos del norte—pero la trayectoria preocupa. La paz social, que era nuestro mayor activo, está bajo fuego.

La economía de "dos pisos"

Cuando miras los datos de la Promotora del Comercio Exterior (PROCOMER), te das cuenta de que las zonas francas están volando. Costa Rica se volvió un hub de dispositivos médicos impresionante. Intel, Boston Scientific, Edwards Lifesciences... todas están expandiéndose.

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Pero aquí está el truco:

  1. Si hablas inglés y sabes de tech o finanzas, te va increíble.
  2. Si estás en la economía tradicional (agricultura, comercio local), la estás pasando mal.

Esa brecha es lo que define cómo va Costa Rica hoy. El desempleo ha bajado, sí, pero la informalidad sigue ahí, rondando el 40%. Hay mucha gente "pulseándola" con Uber o vendiendo comida porque el mercado laboral formal no los absorbe. Es una economía de dos velocidades: una que viaja en jet privado y otra que va en un bus de Lumaca que se queda varado.

El costo de la vida y el "Efecto San José"

¿Has intentado alquilar algo decente últimamente? Los precios en la Gran Área Metropolitana (GAM) están por las nubes. La gentrificación ya no es solo cosa de las playas. Barrios como Escalante, Nunciatura o incluso partes de Curridabat se han vuelto prohibitivos para el tico promedio.

Honestamente, vivir en Costa Rica se ha vuelto un lujo. Somos uno de los países más caros de Latinoamérica. El precio de la electricidad, el combustible y la canasta básica hace que la clase media se sienta cada vez más apretada. Aunque la inflación técnica esté baja o incluso en negativo según el INEC, el bolsillo no siente ese alivio cuando llega la factura del súper.

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Educación y salud: Los pilares que flaquean

El ICE y la Caja (CCSS) son las vacas sagradas. Pero la Caja está en una crisis de listas de espera que ya parece eterna. Si necesitas una cirugía de rodilla, más te vale tener seguro privado o mucha paciencia, porque te pueden dar cita para el 2029.

En educación, el panorama es aún más gris. El "apagón educativo" post-pandemia dejó una generación con vacíos enormes. Las pruebas nacionales muestran que los estudiantes tienen problemas graves de comprensión de lectura y lógica matemática. Para un país que apuesta todo al talento humano, esto es una luz roja parpadeante. Si no arreglamos la educación pública pronto, ese flujo de empresas de alta tecnología se va a ir a otro lado.

¿Hacia dónde vamos entonces?

A pesar de todo el "mosquero" político y los retos, Costa Rica sigue teniendo una resiliencia envidiable. La matriz energética es casi 100% renovable, lo cual nos pone en el mapa mundial cada vez que se habla de cambio climático. El turismo sigue rompiendo récords; la gente sigue queriendo venir a ver perezosos y volcanes, y eso inyecta vida a las comunidades rurales.

Para entender cómo va Costa Rica realmente, hay que ver más allá de la bronca política del día en Twitter (o X). El país está en una etapa de transformación profunda. Estamos dejando de ser una economía agrícola para ser una de servicios avanzados, pero nos está costando un mundo no dejar a la mitad de la población atrás en ese proceso.

Pasos clave para entender y navegar la situación actual

Si vives en Costa Rica o estás pensando en invertir o mudarte, aquí hay realidades que tienes que aceptar para que no te tome por sorpresa el entorno actual:

  • Diversifica tus ingresos en moneda: Con la volatilidad del dólar, tener ahorros o ingresos solo en una moneda es un riesgo innecesario. Si ganas en dólares, busca mecanismos de cobertura; si ganas en colones, aprovecha para pagar deudas que tengas en moneda extranjera.
  • Invierte en formación técnica y bilingüismo: El mercado laboral no va a volver a ser lo que era. El inglés ya no es un "extra", es el requisito mínimo para acceder a los salarios que realmente permiten vivir bien en este país tan caro.
  • Monitorea la seguridad local: Antes de elegir dónde vivir o poner un negocio, revisa los datos recientes del OIJ por distrito. La situación cambia rápido y lo que era seguro hace tres años podría no serlo hoy.
  • No te fíes de la inflación baja: Los precios no están bajando, simplemente están subiendo más lento (o se mantienen estancados en niveles altos). Tu presupuesto debe ser mucho más estricto ahora que en 2022.
  • Apoya lo local pero compara: La producción nacional de alimentos sufre por el tipo de cambio y los costos de producción. Comprar en ferias del agricultor sigue siendo la mejor forma de estirar el presupuesto y ayudar directamente al productor que no está en zona franca.

La situación de Costa Rica es un recordatorio de que los indicadores macroeconómicos no siempre cuentan la historia completa. El país está creciendo, pero el desarrollo todavía no llega a todos los barrios por igual. Estamos en un punto de inflexión donde las decisiones que se tomen sobre educación y seguridad definirán si el "Pura Vida" sigue siendo una realidad o se queda solo como un slogan para vender imanes de nevera en el aeropuerto.