Si estás buscando cómo se llama el presidente de Irán porque las noticias vuelan y los nombres cambian rápido, la respuesta corta es Masoud Pezeshkian.
Es un nombre que quizás no te sonaba hace un año. No pasa nada. La política en Teherán es un laberinto de espejos donde, a veces, los que parecen tener menos opciones terminan sentados en la silla presidencial. Pezeshkian llegó al cargo tras una situación trágica y repentina que sacudió los cimientos de la República Islámica.
Es cirujano de profesión. Corazón, específicamente. Pero ahora le toca operar un país que está bajo una presión interna y externa brutal.
¿Por qué cambió el presidente tan rápido?
A ver, para entender quién es el actual líder del ejecutivo, hay que recordar el desastre de mayo de 2024. El anterior presidente, Ebrahim Raisi, murió en un accidente de helicóptero en una zona montañosa cerca de la frontera con Azerbaiyán. Fue un caos total. Las imágenes de la búsqueda entre la niebla dieron la vuelta al mundo.
Raisi era un "duro". Un conservador de pura cepa. Se decía que era el favorito para suceder al Líder Supremo, Alí Jamenei. Su muerte dejó un vacío de poder que obligó a convocar elecciones anticipadas. Y ahí es donde entra Pezeshkian.
Honestamente, nadie daba un duro por él al principio. En Irán, el Consejo de Guardianes tiene que aprobar a los candidatos. Suelen filtrar a cualquiera que huela a "reformista" o moderado. Pero, por alguna razón —quizás para incentivar la participación tras años de abstención récord—, le dejaron correr. Y ganó.
Masoud Pezeshkian: Un perfil que rompe moldes
Pezeshkian no es el típico clérigo con turbante que solemos ver en las fotos oficiales de Irán. Es un laico. Un médico. Un tipo que habla de forma bastante directa y que, curiosamente, tiene raíces étnicas mixtas (azerí y kurdo), lo cual es un detalle enorme en un país con tantas minorías.
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Su historia personal es, cuanto menos, conmovedora. Perdió a su esposa y a uno de sus hijos en un accidente de coche en los años 90. Nunca se volvió a casar. Crío a sus otros tres hijos solo. Eso le ha dado una imagen de hombre íntegro y sacrificado que caló bastante bien entre los votantes que están hartos de la corrupción política tradicional.
El equilibrio imposible
¿Es un revolucionario? Ni de lejos. Para ser presidente en Irán, tienes que jurar lealtad absoluta al sistema de la Velayat-e Faqih (el gobierno del jurista islámico). Pezeshkian no va a derrocar el sistema.
Su promesa es otra. Básicamente, quiere suavizar las cosas. Habla de mejorar la economía, de acercarse un poco más a Occidente para levantar las sanciones y, lo más sensible de todo, de ser menos estrictos con la policía de la moral y el uso del velo (el famoso hijab).
Pero aquí está el truco: en Irán, el presidente no manda en todo. De hecho, manda poco en comparación con el Líder Supremo. Jamenei tiene la última palabra en defensa, política exterior y asuntos nucleares. Pezeshkian es más como un gerente con las manos atadas por hilos invisibles.
Lo que realmente busca la gente al preguntar cómo se llama el presidente de Irán
Normalmente, cuando buscamos esto, no solo queremos un nombre. Queremos saber si el mundo está más cerca de una guerra o si el precio de la gasolina va a subir.
Irán es un actor clave en el Medio Oriente. Bajo el mandato de Pezeshkian, el país ha navegado por meses de tensión extrema con Israel. Hemos visto intercambios de misiles directos, algo que antes era impensable. Y aunque Pezeshkian usa un tono más diplomático que su predecesor, la Guardia Revolucionaria (el brazo militar de élite) sigue haciendo su propia política.
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Es una bicefalia extraña. Tienes a un presidente que dice "queremos paz y diálogo" y, al mismo tiempo, tienes un aparato militar que no deja de probar misiles.
¿Qué ha hecho desde que asumió el cargo?
Desde su toma de posesión en julio de 2024, Pezeshkian ha intentado armar un gabinete de "unidad". Ha metido a gente un poco más técnica y menos ideológica. Su gran batalla es la inflación. Irán tiene una economía asfixiada. La moneda, el rial, vale cada vez menos.
Si vas a un bazar en Teherán, la gente no te habla de geopolítica. Te habla de que el precio de la carne es prohibitivo. Pezeshkian sabe que su supervivencia política depende de que la gente pueda llenar la nevera. Por eso está tan desesperado por renegociar algún tipo de acuerdo nuclear que alivie las sanciones estadounidenses.
Pero claro, con la situación en Gaza y el Líbano, la diplomacia está en coma profundo.
Desmintiendo mitos sobre el cargo presidencial en Teherán
Hay una confusión común. Muchos piensan que el presidente de Irán es el "jefe máximo". Error.
- El Líder Supremo (Ayatolá Alí Jamenei): Es el jefe de Estado, el comandante en jefe y el que decide el rumbo espiritual y político. Es vitalicio.
- El Presidente (Masoud Pezeshkian): Es el jefe de gobierno. Se encarga de la administración diaria, el presupuesto y los ministerios. Su cargo dura 4 años.
Es como si en una empresa el Líder Supremo fuera el dueño y el Presidente fuera el CEO. El CEO puede proponer cambios, pero si al dueño no le gustan, no se hace nada. Punto.
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Además, hay que tener en cuenta que Pezeshkian se enfrenta a un parlamento (Majlis) dominado por conservadores radicales que lo ven como un "blando". Cada ley que intenta pasar es una pelea de bar.
La relación con el mundo hispanohablante
A lo mejor te preguntas qué tiene que ver esto con nosotros. Bueno, Irán tiene relaciones muy estrechas con varios países de América Latina, especialmente con Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Raisi, el anterior presidente, era muy activo en esta alianza "anti-imperialista". Pezeshkian parece mantener estas relaciones por pura necesidad estratégica, pero su mirada está puesta mucho más en China, Rusia y, si le dejan, en Europa. No es tan ideológico como los anteriores. Es un pragmático. Un tipo que prefiere los datos a los eslóganes.
El futuro cercano: ¿Qué esperar de Pezeshkian?
¿Va a cambiar Irán? Probablemente no de forma radical. Pero los matices importan.
Si Pezeshkian logra estabilizar la economía aunque sea un 5%, habrá ganado una legitimidad que los moderados perdieron hace años. Si fracasa, lo más probable es que el péndulo vuelva hacia los ultraconservadores en las próximas elecciones, o que la frustración social estalle de nuevo en las calles, como ocurrió tras la muerte de Mahsa Amini en 2022.
Él mismo ha dicho en varias entrevistas que no es un "superhéroe". Sabe que el margen de maniobra es estrecho.
Pasos para seguir la actualidad iraní sin perderse
Si te interesa este tema más allá de saber simplemente el nombre del presidente, aquí tienes unos puntos clave para no tragarte cualquier fake news:
- Sigue las fuentes directas con pinzas: La agencia IRNA es la oficial del gobierno, pero obviamente solo cuenta la versión que les interesa. Úsala para saber qué "quieren" proyectar.
- Mira la tasa del dólar en el mercado libre: No mires el cambio oficial. Hay webs que trackean el "mercado negro" o real de Teherán. Es el mejor termómetro para saber si el presidente Pezeshkian está teniendo éxito o no.
- Fíjate en el Consejo de Seguridad Nacional: Ahí es donde se cortan el bacalao las decisiones de guerra y paz. Si ves que el presidente empieza a perder asientos ahí, es que su poder se está evaporando.
- No ignores las redes sociales: A pesar de la censura, los iraníes son expertos en saltarse el bloqueo con VPNs. Lo que se dice en el "X" (Twitter) iraní suele ser mucho más real que los comunicados de prensa.
Saber que Masoud Pezeshkian es el presidente es solo el primer paso para entender un país que, nos guste o no, define gran parte de la seguridad global hoy en día. Su presidencia es un experimento: ¿puede un médico reformista salvar un sistema teocrático en crisis? El tiempo dirá si la receta funciona o si el paciente es incurable.