Si has buscado cómo se llama el actual papa, seguramente esperas una respuesta corta. Jorge Mario Bergoglio. Pero la realidad es que casi nadie lo llama así ya. Desde aquel 13 de marzo de 2013, el mundo lo conoce simplemente como el Papa Francisco.
Es curioso.
Habían pasado siglos sin que un pontífice eligiera un nombre inédito. La mayoría se refugiaba en la seguridad de los "Benitos", "Píos" o "Juanes". Él no. Él miró hacia el santo de los pobres, Francisco de Asís, y con ese solo gesto mandó un mensaje que todavía hoy, más de una década después, sigue retumbando en los pasillos de mármol del Vaticano.
A veces olvidamos que detrás de la sotana blanca hay un hombre que amaba el tango, que trabajó limpiando el piso de una discoteca en su natal Buenos Aires y que, honestamente, no estaba en las quinielas de muchos para sentarse en la silla de Pedro.
Jorge Mario Bergoglio: El hombre antes del nombre
Nació en el barrio de Flores. Argentina. 1936. Hijo de inmigrantes italianos, algo que define mucho su visión del mundo sobre los refugiados. No fue siempre un hombre de iglesia en el sentido estricto. De hecho, es técnico químico. Imagínate eso. Un Papa que sabe de fórmulas y matraces.
La vocación le llegó tarde, o al menos no tan temprano como a otros. Tenía 21 años. Una confesión rutinaria cambió su trayectoria de vida para siempre. Pero incluso después de ordenarse jesuita, Bergoglio mantuvo una sencillez que a veces resultaba incómoda para la jerarquía eclesiástica tradicional de Buenos Aires. Viajaba en metro. Se cocinaba su propia cena. Vivía en un apartamento pequeño en lugar del palacio arzobispal.
Esa es la clave para entender por qué hoy, cuando alguien pregunta cómo se llama el actual papa, la respuesta no es solo un nombre, sino una declaración de intenciones.
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El cónclave que nadie vio venir
Tras la renuncia de Benedicto XVI, el mundo estaba en shock. Un papa renunciando era algo que no pasaba desde la Edad Media. El ambiente en Roma estaba tenso. Los cardenales se reunieron en la Capilla Sixtina bajo los frescos de Miguel Ángel, y aunque se hablaban de nombres como el cardenal Scola de Italia o Scherer de Brasil, el nombre de Bergoglio empezó a ganar fuerza en las votaciones secretas.
¿Por qué él? Básicamente porque la Iglesia necesitaba una limpieza. Un aire fresco.
Cuando finalmente alcanzó los 77 votos necesarios, su amigo el cardenal Claudio Hummes se le acercó, lo abrazó y le susurró al oído: "No te olvides de los pobres". En ese instante, Bergoglio decidió que no sería León, ni tampoco Paulo. Sería Francisco.
Es el primer papa jesuita. El primero de América. El primero de habla hispana en la era moderna. Son demasiados "primeros" para un solo hombre que, al salir al balcón de la Basílica de San Pedro, lo primero que hizo fue pedirle a la gente que rezara por él, inclinando la cabeza en un gesto de humildad que rompió el protocolo de siglos.
¿Por qué es importante saber cómo se llama el actual papa y su origen?
Mucha gente se confunde con los títulos. Francisco es el Obispo de Roma, el Vicario de Cristo y el Sucesor del Príncipe de los Apóstoles. Pero su estilo es mucho más directo.
Su papado ha estado marcado por la encíclica Laudato si', donde básicamente le dice al mundo que nos estamos cargando el planeta. No es solo religión; es política ambiental, es sociología. Se mete en el barro. Ha criticado el capitalismo salvaje y ha intentado, con más o menos éxito dependiendo de a quién le preguntes, reformar las finanzas del Vaticano, que históricamente han sido un dolor de cabeza.
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El impacto en la cultura popular
Francisco es un fenómeno. Ha aparecido en portadas de revistas que normalmente ignorarían a un líder religioso. Rolling Stone, por ejemplo. Esto se debe a que su lenguaje es llano. Usa metáforas de fútbol. Dice "hagan lío". Esa cercanía ha hecho que incluso personas ateas o de otras religiones sientan cierto respeto por su figura, aunque dentro de la propia Iglesia tiene detractores muy feroces que lo ven como alguien demasiado progresista o que "diluye" la doctrina.
Es un equilibrio difícil.
Por un lado, tienes a los sectores conservadores que extrañan la rigidez intelectual de Benedicto XVI. Por otro, tienes a una juventud que pide a gritos cambios en temas como el celibato, el papel de la mujer en la Iglesia o la acogida a la comunidad LGTBIQ+. Francisco camina por el medio, a veces contentando a unos y desesperando a otros.
Datos que quizás no sabías sobre Francisco
A estas alturas ya sabes cómo se llama el actual papa, pero aquí hay algunos detalles que suelen escaparse de las biografías rápidas de Google:
- Solo tiene un pulmón completo. A los 21 años sufrió una neumonía grave y tuvieron que extirparle parte del pulmón derecho. Esto hace que, a su edad actual, sus problemas de salud y fatiga sean seguidos muy de cerca por los médicos del Vaticano.
- Es un fanático absoluto del fútbol. Su equipo es el San Lorenzo de Almagro. Tiene su carnet de socio y una colección de camisetas que le han regalado jugadores de todo el mundo.
- No usa los zapatos rojos tradicionales. Esos zapatos que usaban sus predecesores simbolizaban la sangre de los mártires, pero Francisco prefirió quedarse con sus zapatos negros ortopédicos de siempre. Por comodidad y por principios.
- Renunció a vivir en los Apartamentos Pontificios. Prefiere la Residencia de Santa Marta. ¿La razón? Dice que necesita estar con la gente, que no quiere aislarse en un palacio donde solo vería a sus secretarios. Desayuna en el comedor común, rodeado de otros sacerdotes y visitantes.
El legado y los desafíos actuales
Honestamente, el papado de Francisco no ha sido un camino de rosas. Ha tenido que lidiar con los escándalos de abusos dentro de la Iglesia, una herida abierta que todavía supura y donde muchos critican que la respuesta no ha sido lo suficientemente contundente.
También está la cuestión de la reforma de la Curia. El Vaticano es una maquinaria burocrática pesada, llena de intereses creados. Francisco ha intentado descentralizar el poder, dándole más voz a los obispos de las periferias (África, Asia, Latinoamérica) y quitándole peso a la centralización europea.
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A medida que pasan los años y su salud se vuelve más frágil —lo hemos visto en silla de ruedas o cancelando viajes por problemas en la rodilla—, la pregunta sobre quién vendrá después empieza a flotar en el aire. Pero él sigue ahí, publicando libros, haciendo viajes maratónicos y manteniendo su cuenta de X (antes Twitter) activa para millones de seguidores.
Cómo referirse a él correctamente
Si alguna vez tienes que escribirle o mencionarlo en un contexto formal, el protocolo dice "Su Santidad Francisco". Pero si quieres ser menos rígido, "Papa Francisco" es lo que todo el mundo usa. Lo que es un error técnico es llamarlo "Papa Bergoglio", ya que al aceptar el cargo, su nombre anterior queda, en términos canónicos, en el pasado.
Lo que el nombre Francisco significa hoy
Elegir llamarse Francisco no fue un accidente estético. Fue un programa de gobierno. Representa una Iglesia que quiere ser "un hospital de campaña tras la batalla", una frase que él mismo acuñó. Menos juzgar y más curar.
Kinda loco si lo piensas, considerando que la Iglesia Católica es una de las instituciones más antiguas y rígidas del planeta.
Para entender cómo se llama el actual papa hay que mirar más allá de la palabra. Hay que mirar sus gestos: lavar los pies a presos, abrazar a personas con desfiguraciones, o simplemente optar por un coche utilitario sencillo en lugar de limusinas blindadas. Es un estilo que ha definido una era y que, sin duda, marcará la elección del próximo cónclave cuando llegue el momento.
Pasos para profundizar en la figura de Francisco
Si te interesa entender mejor su pensamiento más allá de los titulares de prensa, existen acciones concretas que puedes tomar para formarte una opinión propia basada en hechos:
- Lee la exhortación Evangelii Gaudium: Es considerada la hoja de ruta de su papado. Ahí explica su visión de una Iglesia más abierta y menos preocupada por la doctrina fría y más por la alegría del mensaje.
- Consulta los canales oficiales del Vaticano (Vatican News): Es la mejor forma de evitar las noticias falsas o las interpretaciones sesgadas de medios que a veces sacan sus frases de contexto para generar clics.
- Sigue sus audiencias generales de los miércoles: Se transmiten en vivo y es donde se ve al Francisco más auténtico, improvisando discursos y bromeando con los peregrinos en la Plaza de San Pedro.
- Investiga el contexto de los jesuitas: Entender la formación de la Compañía de Jesús ayuda a comprender por qué Francisco toma decisiones basadas en el "discernimiento" y por qué tiene ese enfoque tan pragmático y, a veces, intelectualmente complejo.
Saber cómo se llama el actual papa es el inicio de una historia mucho más profunda sobre el poder, la fe y el intento de modernizar una institución milenaria en un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa.