Cómo quedó la selección de El Salvador: El sube y baja de la Selecta en la era Dóniga

Cómo quedó la selección de El Salvador: El sube y baja de la Selecta en la era Dóniga

Si sos de los que se desvelan siguiendo a la Azul y Blanco, ya sabés que seguir a este equipo no es apto para cardíacos. Honestamente, preguntar cómo quedó la selección de El Salvador en estos días depende mucho de qué torneo estés viendo, porque el equipo de David Dóniga Lara anda en una especie de montaña rusa emocional y táctica que tiene a medio país con los nervios de punta. El Salvador viene de cerrar su participación en la Liga de Naciones de la Concacaf 2024-2025, y la verdad es que el resultado final deja un sabor agridulce, aunque los números fríos digan que se cumplió el objetivo principal.

No fue fácil. Nunca lo es.

La Selecta logró el ascenso a la Liga A tras vencer a Montserrat en un partido que, para ser sinceros, se complicó más de la cuenta en el Estadio Cuscatlán. Ganar 1-0 contra un equipo caribeño que, en los papeles, debería ser un trámite, dejó a la afición con un sentimiento extraño. Sí, se ganó. Sí, volvimos a la élite de la región. Pero las dudas sobre el funcionamiento colectivo siguen ahí, flotando en el aire como el humo de las pupusas afuera del estadio.

El camino en la Liga de Naciones y el bendito ascenso

Para entender bien cómo quedó la selección de El Salvador, hay que mirar la tabla del Grupo B en la Liga B. El Salvador terminó como líder absoluto. Consiguió 15 puntos de 18 posibles. Suena bien, ¿verdad? Visto así, parece una campaña dominante. Pero si viste los partidos contra San Vicente y las Granadinas o el último contra Montserrat, sabés que el dominio fue más posesión de pelota que peligro real.

David Dóniga ha intentado implementar un sistema de tres centrales que a veces parece un muro y otras veces parece un laberinto donde los mismos jugadores se pierden. El Salvador anotó 12 goles en esta fase y recibió 6. Esa cifra de goles en contra es la que preocupa a los analistas deportivos como Karsten Rivas o la gente de El Gráfico. No puede ser que selecciones que ni siquiera tienen liga profesional te marquen dos goles en un solo tiempo.

La victoria definitiva contra Montserrat se selló con un gol de Rafael Tejada al minuto 9. Y ya. Después de eso, el equipo se dedicó a cuidar la ventaja y a lidiar con la ansiedad de un público que exigía más. Con ese resultado, la Selecta no solo subió a la Liga A, sino que también aseguró su boleto directo a la Copa Oro 2025. Ese es el dato que realmente importa para las finanzas de la FESFUT y para el prestigio del país.

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Los nombres que están sacando la cara

No todo es pesimismo. Hay jugadores que están pidiendo pista y que han demostrado que tienen el nivel para competir más allá de Centroamérica.

Brayan Gil sigue siendo el referente arriba. Aunque a veces se nota demasiado solo, su capacidad para aguantar defensas caribeños que parecen torres de concreto es vital. Luego tenemos a Leo Menjívar. El "Machito" es ese tipo de jugador que te hace levantar del asiento. Tiene chispa. Sin embargo, en el esquema de Dóniga, a veces parece que sus regates son chispazos aislados en un sistema demasiado rígido.

La defensa es otro tema. Mario González sigue siendo el ángel de la guarda bajo los tres palos. Si no fuera por un par de atajadas suyas contra San Vicente, quizás hoy estaríamos hablando de un desastre nacional en lugar de un ascenso.

¿Qué sigue ahora? El sueño del Mundial 2026

Aquí es donde la cosa se pone seria. La Nations League era el aperitivo; el plato fuerte son las Eliminatorias Mundialistas de la Concacaf. Con el Mundial de 2026 jugándose en casa de los gigantes (EE. UU., México y Canadá), las plazas para el resto están más abiertas que nunca. Es la oportunidad de oro.

Cómo quedó la selección de El Salvador en el ranking FIFA también es un factor determinante para los emparejamientos futuros. Actualmente, el equipo merodea la posición 80-83 global. No es para tirar cohetes, pero nos mantiene en la pelea para evitar a los cocos en las rondas preliminares más pesadas.

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La afición está dividida. Un sector apoya a muerte el proceso de Dóniga, argumentando que después de la debacle con Hugo Pérez y el interinato fallido de Rubén de la Barrera (que nos dejó plantados por irse a Portugal), por fin hay algo de estabilidad. Otros, los más escépticos, dicen que jugar así contra equipos del Caribe es un espejismo y que, en cuanto nos toque un Panamá o un Costa Rica bien plantado, la realidad nos va a dar un bofetón.

Es una cuestión de perspectiva. Kinda.

El fantasma de la falta de gol

El gran problema, el elefante en la habitación, es la contundencia. El Salvador genera, llega por las bandas, pero cuando toca hundir el colmillo, el equipo se vuelve tímido. En la última ventana de partidos, se fallaron ocasiones que en una eliminatoria mundialista te mandan a ver el torneo por televisión.

Dóniga ha insistido en que el proceso es largo. Pero en El Salvador, el tiempo es un lujo que no existe. La presión de la prensa y de una fanaticada que no ve a su equipo en un Mundial desde España 82 es una mochila de 100 kilos que cargan los jugadores en cada partido.

Realidades y números fríos

Para los que quieren el resumen ejecutivo de la situación actual, aquí va la radiografía de cómo está el equipo hoy por hoy:

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  • Estado en Nations League: Ascendidos a la Liga A.
  • Clasificación Copa Oro: Asegurada para la edición 2025.
  • Rendimiento reciente: 5 victorias y 1 derrota en los últimos 6 partidos oficiales.
  • Próximo gran reto: Continuación de la segunda ronda de eliminatorias mundialistas en junio de 2025 contra Puerto Rico y Anguila.

Es curioso. Si mirás solo los resultados, El Salvador es un éxito rotundo este año. Si mirás el juego, hay dudas razonables. Los partidos contra San Vicente y las Granadinas fueron un aviso: ganar 3-2 sufriendo en el último minuto no es el dominio que se espera de una selección que pretende ir a un Mundial.

La gestión de la FESFUT y el entorno

No podemos hablar de cómo quedó el equipo sin mencionar el caos administrativo que rodea al fútbol salvadoreño. La Comisión Regularizadora de la FIFA ha intentado poner orden, pero las canchas locales siguen en mal estado, la liga nacional tiene parones constantes y la exportación de jugadores es mínima.

Eso afecta a la Selecta. Directamente. Dóniga tiene que trabajar con lo que hay, y lo que hay es un grupo de jugadores locales con mucho corazón pero poca competencia internacional de alto nivel, mezclado con los "legionarios" que vienen de la MLS o de ligas menores en Europa. La química entre estos dos grupos ha mejorado, pero todavía falta ese "clic" que convierte a un grupo de buenos jugadores en un equipo temible.

¿Hacia dónde vamos realmente?

La pregunta de cómo quedó la selección de El Salvador no se responde con un marcador final, sino con una tendencia. Y la tendencia es ascendente, aunque sea lenta. Se ha recuperado la costumbre de ganar, algo que se había perdido durante casi dos años de sequía total.

Honestamente, el fútbol salvadoreño está en una etapa de sanación. El ascenso a la Liga A permite que el próximo año el equipo se mida contra rivales de verdad: Estados Unidos, México, Canadá, Panamá. Ahí es donde vamos a ver de qué madera está hecho este proyecto. Jugar contra San Martín o Bonaire sirve para ganar confianza, pero no para medir el nivel real de cara a una clasificación mundialista.

La Selecta tiene ahora unos meses para respirar, recuperar lesionados y, sobre todo, para que Dóniga encuentre su once ideal. La rotación constante de porteros y defensas tiene que parar si queremos solidez.


Pasos clave para el seguidor de la Selecta:

  1. Monitorear el sorteo de la Liga A: Es vital ver en qué grupo cae El Salvador para la próxima Nations League, ya que esto definirá el nivel de preparación real antes de los partidos decisivos de junio 2025.
  2. Seguir la actividad de los legionarios: El estado de forma de Nelson Bonilla, Bryan Tamacas y los hermanos Gil en sus respectivos clubes determinará el 60% del éxito de la selección en la próxima ventana.
  3. No caer en el triunfalismo: El ascenso es un paso obligatorio, no una hazaña. La verdadera medida será la consistencia defensiva contra ataques más estructurados que los del Caribe.
  4. Atención a la Copa Oro 2025: Este torneo será el "ensayo general" antes de la fase final de las eliminatorias. Quedar eliminados en primera ronda sería un golpe psicológico fatal para el proceso actual.