El fútbol no espera a nadie y si te despistas un segundo, te pierdes tres goles y una polémica arbitral de las que incendian Twitter. Si has buscado cómo quedó el partido del Barça, probablemente ya sepas que el marcador no siempre cuenta la historia completa. El FC Barcelona de Hansi Flick se enfrentó recientemente a la Real Sociedad en el Reale Arena, y el resultado fue un 1-0 que dejó un sabor amargo, no solo por la derrota, sino por la forma en que se produjo. Fue un partido extraño. Los culés venían lanzados, goleando en Champions y paseándose por La Liga, pero en San Sebastián se toparon con un muro y, sobre todo, con el famoso "fuera de juego semiautomático" que le anuló un gol a Robert Lewandowski por la punta de una bota que, según muchos ángulos, no era la suya.
Fue un frenazo en seco.
No se trata solo de mirar el marcador y ver un cero en el casillero de goles a favor, algo que no ocurría desde hace meses. La cuestión es el rendimiento físico. La Real Sociedad de Imanol Alguacil jugó un partido de manual: presión asfixiante, robos en la zona de creación de Casadó y Pedri, y una velocidad endiablada en las transiciones. Sheraldo Becker fue una pesadilla constante para Pau Cubarsí y Iñigo Martínez. El gol de Becker en el minuto 33 fue el reflejo de un Barça que, por primera vez en la era Flick, pareció humano, cansado y, quizás, un poco sobrepasado por la intensidad del rival.
Lo que el marcador no dice sobre cómo quedó el partido del Barça
A veces los números engañan. El Barça tuvo la posesión, como suele ser habitual, rozando el 70%. Pero, ¿de qué sirve el balón si no disparas entre los tres palos? Increíblemente, el equipo más goleador de Europa terminó el encuentro con cero tiros a puerta. Sí, leíste bien. Cero. Es una estadística demoledora que explica perfectamente cómo quedó el partido del Barça.
La ausencia de Lamine Yamal fue un factor determinante. El joven crack tuvo que ver el partido desde la grada debido a una fuerte contusión en el tobillo derecho sufrida en el partido de Champions contra el Estrella Roja. Sin su capacidad para desbordar y atraer a tres defensas, el ataque azulgrana se volvió previsible. Fermín López intentó ocupar ese espacio, pero sus características son distintas; él busca el espacio, no el uno contra uno en la banda. Esto permitió que la defensa de la Real se cerrara por dentro, anulando a un Lewandowski que se pasó la noche peleando con los centrales sin recibir un solo balón limpio.
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El VAR y la bota de la discordia
No podemos hablar de este resultado sin mencionar el minuto 13. Lewandowski cazó un rebote en el área y la mandó al fondo de las mallas. Todo parecía indicar que sería otra noche de trámite para el líder. Sin embargo, el VAR entró en acción. La imagen del sistema semiautomático mostró que la puntera del polaco estaba milimétricamente por delante de Nayef Aguerd.
La polémica estalló de inmediato. En las repeticiones de la realización televisiva, daba la sensación de que el pie que el sistema detectó como de Lewandowski era, en realidad, el del defensa de la Real Sociedad. Hansi Flick, normalmente muy comedido, se acercó al árbitro Cuadra Fernández en el túnel de vestuarios. No gritó, pero su cara lo decía todo. "Fue una decisión incorrecta", comentó más tarde en rueda de prensa, aunque sin querer usarlo como una excusa barata para la derrota.
La realidad es que el Barça no perdió solo por el VAR. Perdió porque la Real fue mejor en los duelos individuales. Perdió porque la línea defensiva alta, que tan bien funcionó en el Clásico contra el Real Madrid, esta vez fue castigada por la velocidad de Becker y Take Kubo. El japonés, por cierto, dio un recital de cómo esconder la pelota y desesperar a los laterales. Alejandro Balde sufrió lo indecible para frenar las internadas de un equipo donostiarra que parecía tener una marcha más en cada balón dividido.
El impacto en la tabla y las sensaciones de Flick
A pesar de este tropiezo, el Barça sigue líder. Eso es un hecho. Pero la ventaja con el Real Madrid se ha estrechado y las dudas sobre la profundidad de la plantilla cuando faltan piezas clave como Lamine Yamal o Dani Olmo (quien empezó en el banquillo por malestar físico) han vuelto a aparecer. Es curioso cómo el fútbol cambia de una semana a otra. Pasamos de hablar de un Barça invencible a analizar por qué el centro del campo se vio superado por la energía de Brais Méndez y Luka Sučić.
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Marc Casadó volvió a demostrar que tiene nivel para ser el "5" titular, pero se le vio solo en la recuperación. Pedri intentó organizar, pero la presión de la Real era tan asfixiante que apenas tenía tiempo para levantar la cabeza. Esos son los detalles que marcan cómo quedó el partido del Barça. No fue un problema de actitud, fue un problema de soluciones tácticas ante un rival que te quita el oxígeno.
Hay que dar crédito a Imanol Alguacil. El técnico de la Real planteó un partido de ajedrez donde cada movimiento estaba medido. Sabía que si dejaba correr a Raphinha, estaba muerto. Así que cortó las líneas de pase hacia el brasileño y obligó al Barça a jugar por el centro, donde había un bosque de piernas. Fue una masterclass táctica que corta una racha de siete victorias consecutivas del conjunto catalán.
Las claves que debes recordar:
- Ausencias de peso: Lamine Yamal fuera por lesión y Dani Olmo entrando solo en la segunda mitad. El equipo pierde su "magia" y su capacidad de improvisación sin ellos.
- Eficiencia defensiva: La Real Sociedad solo necesitó un par de ocasiones claras para marcar, mientras que el Barça no registró tiros a puerta oficiales por primera vez en años.
- Estado físico: Se notó el cansancio acumulado de la Champions. Los jugadores llegaron tarde a casi todas las coberturas en la segunda parte.
- El factor VAR: La anulación del gol de Lewandowski marcará el debate arbitral durante las próximas semanas en España.
Honestamente, esto le puede venir bien a Flick. A veces, una derrota a tiempo sirve para bajar los humos y recordar que en esta liga nadie te regala nada. El Barça sigue siendo el favorito por juego y por pegada, pero San Sebastián fue un baño de realidad. Se necesita un plan B cuando el equipo se queda sin sus extremos titulares.
Qué sigue para el equipo tras este resultado
El parón de selecciones llega en un momento agridulce. Por un lado, permite recuperar lesionados. Por otro, deja al equipo con dos semanas para dar vueltas a una derrota que se pudo evitar. El próximo reto será mantener la distancia en liga y no permitir que los fantasmas de temporadas pasadas regresen tras un mal resultado.
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Para entender realmente la situación, hay que mirar el calendario. El Barça ha tenido un inicio de temporada brutal, enfrentándose a Bayern y Madrid en una misma semana y saliendo victorioso. Un pinchazo contra la Real Sociedad, en uno de los campos más difíciles de España, entra dentro de lo que se considera "normal" en una temporada de 38 jornadas. Lo preocupante no es el resultado, sino la falta de creatividad cuando el rival te cierra los caminos.
Si quieres analizar a fondo el rendimiento, fíjate en la carga de minutos de Jules Koundé e Iñigo Martínez. Están jugando prácticamente todo. La rotación será clave si Flick quiere llegar a mayo con opciones reales de ganar títulos. El fondo de armario se puso a prueba en el Reale Arena y, sinceramente, no dio la talla que se esperaba.
Acciones inmediatas para seguir la actualidad culé:
- Monitorizar el parte médico de Lamine Yamal: Su evolución marcará el ritmo del equipo en el próximo bloque de partidos contra el Celta de Vigo y el Brest en Champions.
- Revisar la configuración del centro del campo: Flick deberá decidir si sigue apostando por la dupla Casadó-Pedri o si necesita introducir más músculo con Frenkie de Jong o Gavi cuando estén al 100%.
- Analizar el sistema de fuera de juego: El club probablemente pida explicaciones técnicas sobre el funcionamiento del chip en la bota de los jugadores para evitar que se repitan errores de interpretación en imágenes tan ajustadas.