El fútbol mexicano no perdona el estancamiento. Si le preguntas a cualquier fiel de La Fiel sobre cómo quedó el Atlas en este último ciclo, prepárate para un suspiro largo o una explicación llena de matices técnicos y emocionales. No es para menos. Después de tocar el cielo con aquel histórico bicampeonato bajo el mando de Diego Cocca, el equipo entró en una espiral de irregularidad que parece no tener fin.
Ya no estamos en 2021.
La realidad actual de la institución rojinegra es un rompecabezas de decisiones directivas, lesiones inoportunas y una identidad de juego que, honestamente, se siente un poco extraviada entre la propuesta de Beñat San José y la ejecución en el campo. El torneo Apertura 2025 dejó una sensación agridulce. Los números fríos dicen una cosa, pero la sensación en las gradas del Estadio Jalisco cuenta una historia mucho más compleja sobre la paciencia y el proyecto de Orlegi Sports.
¿Qué pasó realmente con los puntos y la tabla?
Si revisamos la tabla general para entender cómo quedó el Atlas, nos encontramos con un equipo que peleó palmo a palmo en la zona de "Play-In". No fue un desastre total, pero tampoco fue esa aplanadora que solía defender con el cuchillo entre los dientes. La defensa, que históricamente fue el orgullo del club, mostró grietas que antes eran impensables.
¿Sabes qué es lo más frustrante? Los puntos dejados en casa. El Jalisco dejó de ser esa aduana impasable. Perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla fue lo que terminó condenando la posición final de los Zorros. Al final del día, el Atlas quedó ubicado en una posición que lo obligó a jugar la vida en partidos de eliminación directa, lejos de la clasificación directa que tanto anhelaba la directiva.
La irregularidad fue la norma. Un día le ganaban a un favorito y a la semana siguiente parecían un equipo sin alma frente a un rival directo. Esa montaña rusa emocional es la que tiene a la afición preguntándose si el proyecto realmente tiene un rumbo claro o si solo estamos viendo los últimos remanentes de una época dorada que se niega a morir.
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El factor Camilo Vargas y la columna vertebral
Es imposible hablar de cómo quedó el Atlas sin mencionar a San Camilo. El arquero colombiano sigue siendo, por mucho, el jugador más determinante del plantel. Sin sus atajadas imposibles, la posición en la tabla hubiera sido drásticamente peor. Es curioso, ¿no? Un equipo que aspira a grandes cosas no debería depender tanto de que su portero sea la figura en ocho de cada diez partidos.
Pero así están las cosas.
Jeremy Márquez intentó tomar las riendas del medio campo, mostrando destellos de esa calidad que lo puso en el radar de Europa hace un par de años. Sin embargo, la falta de un socio constante en la generación de juego ofensivo le pesó demasiado. Arriba, la situación fue aún más preocupante. La sequía goleadora de los delanteros centro se volvió un tema de conversación recurrente en las ruedas de prensa. No basta con llegar; hay que meterla. Y el Atlas, honestamente, sufrió horrores para encontrar la red.
Las lesiones: El enemigo silencioso
No podemos ignorar el hospital en el que se convirtió la Madriguera por momentos. Las bajas constantes en la línea defensiva obligaron a Beñat a improvisar con canteranos. Y ojo, la cantera del Atlas siempre responde, pero lanzar a jóvenes de 18 o 19 años a resolver crisis en partidos de alta presión es una apuesta arriesgada que no siempre sale bien. La falta de profundidad en la banca quedó expuesta cuando el calendario se apretó.
La gestión de Beñat San José bajo la lupa
Mucha gente se pregunta si el técnico español es el indicado. Su estilo busca una salida más clara, más posesión, algo "más europeo" si quieres llamarlo así. El problema es que el ADN del Atlas siempre ha sido el esfuerzo, el orden defensivo y el contragolpe letal. Esa transición de estilos ha generado un corto circuito.
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A veces parece que los jugadores no terminan de comprar la idea, o quizá la idea simplemente no encaja con las piezas que hay disponibles. Cuando analizamos cómo quedó el Atlas bajo su gestión, vemos un equipo que intenta ser protagonista pero que termina siendo vulnerable. La estadística de goles en contra tras pérdidas en salida de balón es un dato que debería quitarle el sueño al cuerpo técnico. No puedes querer jugar como el Manchester City si no tienes los perfiles para ejecutar ese nivel de precisión bajo presión.
Orlegi Sports y la visión a largo plazo
La directiva encabezada por José Riestra ha mantenido un discurso de estabilidad. Dicen que no se vuelven locos con los resultados inmediatos porque creen en el proceso. Pero seamos sinceros: en el fútbol mexicano, el "proceso" dura lo que dura la paciencia de la gente. Y la gente ya empezó a abuchear.
La inversión en refuerzos para este último periodo fue, para muchos, insuficiente. Se fueron figuras clave y los que llegaron tardaron demasiado en adaptarse o simplemente no dieron el ancho. La pregunta es: ¿se está desmantelando el equipo campeón para priorizar las finanzas o es solo una mala racha en el scouting? La respuesta probablemente esté en un punto medio, pero el aficionado no quiere explicaciones financieras; quiere ver a su equipo en la Liguilla.
El impacto en el cociente
Ojo aquí, porque esto es serio. Aunque ya no hay descenso como tal en la Liga MX, las multas económicas son reales y dolorosas. Al ver cómo quedó el Atlas en la tabla de cocientes, la situación empieza a encender focos amarillos. No están en el fondo, claro, pero se están acercando peligrosamente a las zonas donde hay que pagar millones de dólares por "fracasar". Ese dinero que se va en multas es dinero que no se invierte en jugadores, creando un círculo vicioso difícil de romper.
¿Qué sigue para los Rojinegros?
Para entender el futuro, hay que aceptar el presente. El Atlas terminó el torneo con más dudas que certezas, pero con una base de jugadores que, si se recuperan físicamente y reciben dos o tres refuerzos de calidad probada, pueden volver a competir. La clave estará en el mercado de fichajes invernal.
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Necesitan un "9" de jerarquía. Alguien que no necesite tres oportunidades para marcar una. También urge un central líder que ordene la defensa cuando las papas queman. Si la directiva decide mantener a Beñat, tienen que darle las herramientas, porque pedirle peras al olmo solo llevará a otro torneo de medianía.
La Fiel siempre estará ahí, llenando el Jalisco o viajando a cualquier estadio, pero el crédito se agota. La identidad de "el equipo que sabe sufrir" ya no es suficiente después de haber probado las mieles del éxito total. Ahora la exigencia es otra.
Acciones inmediatas para el fortalecimiento del equipo
Para que el panorama de cómo quedó el Atlas cambie radicalmente en el próximo semestre, la institución debe priorizar estos tres pilares operativos y deportivos:
- Reestructuración del Departamento Médico y Preparación Física: Es imperativo analizar por qué el índice de lesiones musculares fue tan alto durante el Apertura 2025. Un equipo con una plantilla corta no puede permitirse tener a tres titulares fuera por problemas de fibras cada mes.
- Fichaje de un Delantero con Efectividad Comprobada: Las estadísticas de Expected Goals (xG) del Atlas muestran que el equipo genera volumen, pero su tasa de conversión está entre las cinco más bajas de la liga. El enfoque debe ser un atacante que domine el juego aéreo y el remate de primera intención.
- Definición de un Modelo de Juego Sostenible: La directiva debe sentarse con el cuerpo técnico para decidir si continuarán con la salida lavolpiana o si regresarán a un bloque medio-bajo más pragmático. La ambigüedad táctica actual solo genera confusión en las coberturas defensivas.
- Recuperación del Fortín Jalisco: Implementar estrategias de boletaje y experiencia de estadio que aseguren mejores entradas. El equipo juega distinto cuando siente la presión positiva de su gente, y recuperar ese peso específico de la localía es vital para sumar los 25-27 puntos necesarios para la clasificación directa.
El camino no es sencillo, pero la estructura existe. La diferencia entre volver a ser protagonistas o hundirse en la irrelevancia de la tabla media dependerá exclusivamente de la autocrítica que se haga en las oficinas de Zapopan durante este receso. No hay más margen de error. El Atlas necesita volver a sus bases de solidez para que, la próxima vez que alguien pregunte cómo quedaron, la respuesta sea: en los puestos de arriba, peleando el título.