Hablemos claro. Si has pasado más de cinco minutos en internet buscando información sobre cómo llegar al squirt, probablemente te hayas topado con un montón de videos exagerados, tutoriales que parecen sacados de una clase de gimnasia y, sinceramente, muchísima desinformación. Es un tema que genera curiosidad, pero también una presión innecesaria. No es magia. No es un superpoder. Es una respuesta fisiológica que, aunque no todas las personas con vulva experimentan de la misma forma, tiene una explicación biológica fascinante.
A ver, lo primero es quitarle el misticismo. El squirt, o eyaculación femenina, ha sido objeto de debate médico durante décadas. ¿Es orina? ¿Es un fluido distinto? Durante mucho tiempo, la medicina tradicional simplemente lo ignoró o lo catalogó como una simple incontinencia por esfuerzo. Pero la ciencia actual, gracias a estudios de especialistas como el Dr. Samuel Salama y equipos de investigación en Francia, ha empezado a desmenuzar qué está pasando realmente ahí abajo. Básicamente, se trata de una expulsión de fluido a través de la uretra durante el orgasmo o una excitación muy intensa.
La ciencia real detrás de la eyaculación
Mucha gente se obsesiona con el "cómo" sin entender el "qué". Según estudios publicados en el Journal of Sexual Medicine, el fluido del squirt suele contener una mezcla. Por un lado, hay componentes químicos similares a los que se encuentran en el antígeno prostático específico (PSA), que proviene de las glándulas de Skene. Estas glándulas, a menudo llamadas la "próstata femenina", están ubicadas cerca de la pared frontal de la vagina, rodeando la uretra.
Pero ojo aquí. Los análisis bioquímicos también han mostrado la presencia de urea, creatinina y ácido úrico en concentraciones diluidas. Sí, eso significa que una parte considerable del líquido proviene de la vejiga. No es algo de lo que avergonzarse. Es simplemente cómo funciona la fontanería del cuerpo humano. Cuando el sistema nervioso se dispara durante la excitación, la vejiga puede liberar este contenido de forma involuntaria pero placentera.
No todo el mundo llega al squirt de la misma manera porque la anatomía varía. Las glándulas de Skene no tienen el mismo tamaño en todas las personas. Algunas personas tienen glándulas muy activas, mientras que otras apenas las tienen desarrolladas. Esto no significa que algo esté mal; simplemente es diversidad biológica pura y dura.
Cómo llegar al squirt: Más allá de la técnica
Si quieres explorar esta respuesta, olvida la idea de "darle a un botón". No funciona así. La clave no está en la fuerza, sino en la acumulación de tensión y la relajación posterior. La mayoría de las personas que lo experimentan coinciden en que el punto de partida suele ser la estimulación de la pared anterior de la vagina, donde se encuentra el famoso Punto G.
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Honestamente, el nombre "Punto G" es un poco engañoso. No es un punto, es un área. Es el tejido esponjoso que rodea la uretra y que se conecta internamente con la estructura del clítoris. Porque sí, el clítoris es enorme, mucho más de lo que vemos por fuera. Cuando estimulas esa zona frontal, estás presionando indirectamente las raíces del clítoris y las glándulas de Skene.
La importancia de la hidratación y la vejiga
Es curioso, pero si quieres saber cómo llegar al squirt, tienes que vigilar tu hidratación. No puedes expulsar fluido si no tienes líquido en el sistema. Algunos expertos sugieren que tener la vejiga moderadamente llena —no a punto de explotar, porque eso es incómodo y corta el rollo— puede facilitar la respuesta. Es un equilibrio delicado. Demasiada presión y estarás pensando en ir al baño; muy poca, y el cuerpo no tendrá nada que liberar.
El movimiento de "ven aquí"
Si hablamos de técnica manual, el movimiento más efectivo suele ser el de "ven aquí" con los dedos índice y corazón. Se trata de presionar hacia arriba, hacia el ombligo, manteniendo un ritmo constante. Pero aquí es donde la mayoría falla: la velocidad. No se trata de ir rápido desde el principio. Se trata de aumentar la intensidad a medida que la excitación sube.
Es vital usar mucho lubricante. La fricción en esa zona puede volverse molesta rápidamente si el tejido no está bien lubricado. Y no, la lubricación natural a veces no es suficiente cuando estamos buscando una respuesta fisiológica tan específica.
El factor psicológico: El miedo a orinar
Este es el gran muro. Casi todas las personas que están a punto de experimentar un squirt sienten una urgencia repentina de ir al baño. Es una sensación de "me voy a hacer pis encima". Y como nos han enseñado desde pequeños que orinar en la cama es algo malo, el cerebro manda una señal de cierre. El esfínter se aprieta y la respuesta se corta.
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Para llegar al squirt, tienes que aprender a "dejar ir". Literalmente. Tienes que empujar a través de esa sensación. Es contraintuitivo. Tu cerebro te dice "para", pero para que el fluido salga, tienes que relajar los músculos del suelo pélvico y permitir que la respuesta ocurra. Colocar una toalla gruesa o un protector impermeable debajo puede ayudar a eliminar la ansiedad por manchar las sábanas, lo que a su vez permite que la mente se relaje.
Diferencias entre orgasmo clitoridiano y eyaculación
Es un error común pensar que el squirt es el "orgasmo definitivo". No lo es. Es solo un tipo de respuesta. Hay personas que tienen orgasmos increíblemente intensos sin soltar una gota de fluido, y hay quienes eyaculan sin siquiera llegar al clímax orgásmico. Son procesos que pueden ocurrir juntos, pero no son lo mismo.
El orgasmo clitoridiano suele ser más eléctrico, más localizado en la superficie. El squirt, al estar vinculado a la estimulación interna y uretral, suele sentirse más como una liberación de presión, algo más profundo y difuso.
Herramientas y juguetes que ayudan
A veces los dedos se cansan. Es la realidad. Por eso, muchos juguetes están diseñados específicamente para alcanzar esa zona anterior con la curvatura necesaria. Los vibradores de "Punto G" suelen tener una punta doblada y una vibración potente. La vibración puede ayudar a "despertar" las terminaciones nerviosas y las glándulas de Skene de una manera que la estimulación manual a veces no logra.
Sin embargo, no dependas solo de la tecnología. La conexión con el propio cuerpo y la comunicación con la pareja son fundamentales. Si estás bajo presión para "rendir" o para lograr el squirt porque lo viste en una película, lo más probable es que no pase. El estrés es el enemigo número uno de la respuesta sexual.
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Mitos que debemos enterrar de una vez
- "Todas las mujeres pueden hacerlo": No necesariamente. Depende mucho de la anatomía de las glándulas de Skene.
- "Es solo orina": Como vimos, tiene componentes de orina diluida, pero también sustancias químicas únicas que no están en la orina normal. Es un fluido híbrido.
- "Es necesario para un buen sexo": Mentira total. El placer no se mide en mililitros.
Incluso los expertos en sexología, como la Dra. Debby Herbenick, recalcan que la obsesión con el squirt puede llevar a una "medicalización" del placer, donde parece que si no ocurre, la relación sexual ha fallado. Eso es una tontería. El objetivo es el placer, el squirt es solo un posible efecto secundario.
Pasos prácticos para la exploración
Si decides que quieres intentar cómo llegar al squirt, hazlo por curiosidad, no por obligación. Aquí tienes una ruta lógica:
- Crea el entorno: Pon una toalla. Elimina la preocupación por la limpieza. Esto es fundamental para que tu cerebro dé el permiso de "soltar".
- Hidrátate: Bebe agua una hora antes. Asegúrate de que tu cuerpo tenga recursos.
- Calentamiento clitoridiano: No vayas directo a la zona interna. El clítoris externo necesita estar congestionado de sangre primero para que todo el sistema esté receptivo.
- Estimulación frontal: Usa el movimiento de "ven aquí". Aplica presión firme pero rítmica en la pared superior de la vagina.
- Respira y empuja: Cuando sientas que "necesitas ir al baño", no te cierres. Respira hondo y trata de relajar el suelo pélvico como si estuvieras dejando que algo saliera.
No te frustres si no pasa a la primera. O a la décima. El cuerpo humano no es una máquina de vending. A veces, la respuesta llega cuando dejas de buscarla activamente y simplemente te centras en lo que se siente bien en el momento.
La exploración de la eyaculación femenina es, en última instancia, un viaje de autoconocimiento. Entender que tu cuerpo tiene la capacidad de responder de formas variadas y complejas es empoderador. Ya sea que lo experimentes como un chorro o simplemente como una humedad más intensa, lo importante es el proceso de descubrir qué te hace sentir bien y cómo funciona tu anatomía única.
Para profundizar, es útil investigar sobre el fortalecimiento del suelo pélvico. Tener unos músculos pélvicos sanos y tonificados no solo mejora la capacidad de respuesta sexual, sino que te da un mayor control sobre las sensaciones internas. Los ejercicios de Kegel, realizados de forma consciente, pueden ser una herramienta excelente para aprender a identificar qué músculos apretar y, lo más importante, cuáles relajar durante el encuentro sexual.
Mantén la curiosidad viva. El cuerpo siempre tiene algo nuevo que enseñarnos, y la ciencia apenas está empezando a entender la complejidad del placer femenino. No te conformes con lo que dicen los mitos; escucha a tu propio cuerpo y dale el espacio para expresarse sin juicios ni expectativas rígidas.