Si entraste aquí, probablemente es porque viste las noticias esta mañana o te asustaste con la notificación de algún portal financiero. El precio de la moneda estadounidense en el país es una montaña rusa emocional. Un día te levantas y el café parece más barato afuera, y al siguiente, ese pedido de Amazon que tenías en el carrito se vuelve un lujo impensable. No es para menos. Como está el dólar en Colombia actualmente es el reflejo de una mezcla explosiva entre lo que decide la Reserva Federal en Washington y el ruido político que sale desde la Casa de Nariño en Bogotá.
El dólar manda.
Es la realidad. Básicamente, si el billete verde sube, la inflación en la canasta básica nos respira en la nuca a todos, desde el empresario que importa maquinaria hasta la señora que compra lentejas en la tienda de la esquina. Pero, ¿por qué está así? No hay una sola respuesta mágica, sino un montón de piezas de un rompecabezas que se mueve cada cinco minutos en las pantallas de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC).
La TRM y el mercado spot: No te dejes confundir
A ver, hablemos claro. Mucha gente ve el precio en Google y corre a la casa de cambio. Error de principiante. Lo que ves en las noticias suele ser la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que es un promedio calculado por la Superintendencia Financiera basándose en las operaciones del día anterior. Es el dato oficial, el que usan los bancos y las grandes empresas para sus contratos.
Pero si vas a viajar a Miami o a Cancún, ese no es tu precio.
El dólar "callejero" o de casas de cambio se mueve por oferta y demanda física. Si hay muchos turistas llegando con dólares, el precio baja en la calle aunque la TRM suba. Si todo el mundo sale a comprar porque tiene miedo de una devaluación, el precio en el mostrador se dispara. Es un mercado paralelo que a veces ignora la lógica de los grandes fondos de inversión.
Honestly, monitorear la TRM sirve para entender la macroeconomía, pero para tu bolsillo inmediato, lo que importa es el "spread" o la diferencia que te cobra el banco en tu tarjeta de crédito, que suele ser bastante más alta que el precio oficial.
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Por qué el dólar no deja de saltar en Colombia
Hay dos fuerzas peleando aquí. Imagina una cuerda. De un lado tiran los factores externos (lo que pasa en el mundo) y del otro los internos (nuestro propio desorden o aciertos).
El fantasma de la Reserva Federal (FED)
Estados Unidos es el que pone el ritmo. Si Jerome Powell, el presidente de la FED, decide que la inflación en EE. UU. todavía no está domada y mantiene las tasas de interés altas, el dólar se vuelve un imán. Los inversionistas sacan su plata de países como Colombia —donde hay más riesgo— y se la llevan a lo seguro en bonos del Tesoro americano. Eso hace que el dólar escasee aquí y, por ende, su precio suba.
El petróleo y el presupuesto nacional
Colombia sigue dependiendo del crudo. Punto. El Brent es nuestra tabla de salvación o nuestro verdugo. Cuando el precio del barril de petróleo cae, entran menos dólares al país. Menos dólares circulando significa un dólar más caro. A esto súmale la incertidumbre sobre la exploración petrolera y la transición energética que propone el gobierno actual; los mercados son nerviosos y cualquier declaración sobre dejar de firmar contratos de exploración suele castigar el valor del peso colombiano casi de inmediato.
¿Qué dicen los expertos de verdad?
Si le preguntas a analistas de firmas como Corficolombiana o BTG Pactual, te dirán que el peso colombiano ha mostrado una volatilidad superior a la de sus pares en la región, como el peso mexicano o el sol peruano. ¿Por qué? Por la prima de riesgo.
Inversionistas extranjeros miran a Colombia y ven reformas de salud, pensionales y laborales en el Congreso. No importa si te parecen buenas o malas socialmente; para el mercado, la incertidumbre es veneno. Cuando no hay reglas de juego claras, el capital huye. Esa fuga de capitales es la que pone presión sobre el tipo de cambio.
El impacto real en tu mesa: Más allá de los números
A veces pensamos que si no compramos en dólares, no nos afecta. Ojalá fuera así de sencillo. Colombia importa una cantidad brutal de insumos agrícolas. El maíz con el que se alimentan los pollos y los cerdos que te comes es importado. Los fertilizantes para la papa son importados.
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Si el dólar sube, el costo de producir comida en el campo colombiano sube.
Es una reacción en cadena. Por eso, cuando ves que el dólar roza los 4.500 o los 4.800 pesos, puedes dar por sentado que en dos meses el almuerzo ejecutivo te va a costar un par de miles de pesos más. Es matemática pura y dura, por más que intentemos ignorarla.
Estrategias para no morir en el intento
¿Qué puedes hacer tú, una persona normal que solo quiere que le rinda el sueldo? Primero, diversificar. Si tienes ahorros, no los dejes todos en una cuenta de ahorros que te da el 2% efectivo anual mientras la moneda se devalúa el 10%.
Muchos están optando por cuentas en dólares digitales o stablecoins (como USDC o USDT), aunque esto último tiene sus riesgos y no es para todo el mundo. Otros prefieren invertir en fondos de inversión colectiva que tienen exposición a mercados internacionales. La idea es no tener todos los huevos en la misma canasta de pesos colombianos.
Y si tienes deudas en dólares, como una tarjeta de crédito internacional o un crédito de estudio en el exterior, la recomendación de los que saben es clara: prepaga si puedes cuando veas un bajón temporal. No esperes a que el dólar baje a 3.000 pesos porque, siendo realistas, esos días quedaron en el pasado. Colombia ahora se mueve en una nueva realidad de precios.
Lo que nadie te dice sobre las casas de cambio
Hay un truco que poca gente aplica. Las casas de cambio en los aeropuertos suelen tener las peores tasas del mercado. Siempre. Si necesitas efectivo, lo mejor suele ser buscar zonas comerciales con alta competencia (como el sector de la 72 o el centro en Bogotá, o los centros comerciales en Medellín).
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Además, el precio del dólar suele estar más bajo a mitad de semana. Los viernes y vísperas de festivos, cuando la gente sale desesperada a buscar moneda extranjera para viajar, los precios tienden a inflarse ligeramente por pura demanda de último minuto.
Hoja de ruta para los próximos meses
Nadie tiene una bola de cristal, pero las proyecciones de las principales entidades financieras sugieren que el dólar se mantendrá en un rango lateral, a menos que ocurra un evento geopolítico mayor o una crisis fiscal interna profunda. La clave estará en el déficit fiscal. Si el gobierno logra convencer a los mercados de que va a pagar sus deudas y a mantener el gasto bajo control, el peso podría fortalecerse un poco.
Si no, prepárate para ver más presión alcista.
Pasos accionables para protegerte:
- Evita compras a crédito en dólares: Si usas tu tarjeta para compras internacionales, difiere a una sola cuota para evitar que los intereses y la devaluación te coman vivo.
- Fíjate en los precios de "hace dos meses": Los comercios suelen tardar unas semanas en trasladar el aumento del dólar al consumidor final. Si ves que el dólar subió bruscamente hoy, compra esos electrodomésticos o tecnología ahora, antes de que ajusten etiquetas.
- Ahorro hormiga en moneda dura: No necesitas ser un lobo de Wall Street. Hay aplicaciones legales en Colombia que te permiten comprar desde 10 o 20 dólares al mes. Es una forma de promediar el costo de compra a largo plazo.
- Sigue el precio del Brent: Si ves que el petróleo sube un 5% de golpe, es probable que el peso gane algo de valor en los días siguientes. Es un indicador temprano muy útil.
Entender como esta el dolar en colombia no es solo para economistas de corbata; es una habilidad de supervivencia financiera básica en 2026. Mantente informado, no entres en pánico con cada tuit político y trata de que tus ingresos no dependan de una sola moneda. Esa es la verdadera estabilidad en un mundo que no deja de cambiar.