Es curioso cómo la historia puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho, con un plumazo legal. Imagina nacer con el destino marcado: vas a ser el Rey de Suecia. Las salvas de cañón retumban en Estocolmo para celebrar tu llegada. Eres el primer varón. Todo parece ir según el guion establecido por siglos de tradición monárquica. Pero, de repente, cuando apenas tienes siete meses, el Parlamento decide que las reglas del juego han cambiado.
A Carlos Felipe de Suecia le pasó exactamente eso. En 1980, Suecia instauró la primogenitura absoluta, lo que significaba que su hermana mayor, Victoria, pasaba a ser la heredera. Él dejó de ser el príncipe heredero para convertirse "simplemente" en el Duque de Värmland.
Mucha gente piensa que esto debió de ser un trauma o un golpe al ego, pero la realidad es que a Carlos Felipe parece haberle sentado de maravilla. Le quitó el peso de la corona de encima y le permitió dedicarse a cosas que un futuro rey rara vez puede explorar con tanta libertad: el diseño, la velocidad y una vida familiar que, honestamente, se siente mucho más "normal" de lo que esperarías de un palacio.
El "vicio" por la velocidad y el diseño
Si buscas a Carlos Felipe un fin de semana, es más probable que lo encuentres con un mono de carreras lleno de grasa que con una capa de armiño. Su pasión por el automovilismo no es una pose para las fotos; es un corredor de verdad. Ha competido en la Porsche Carrera Cup Scandinavia y en el Scandinavian Touring Car Championship.
Heredó este "gusanito" de su tío abuelo, el príncipe Bertil. Pero no se queda solo en el volante. El tipo es creativo. Estudió diseño gráfico en la prestigiosa escuela Forsberg y luego se fue a Rhode Island, en Estados Unidos, a seguir dándole a los pinceles (o mejor dicho, al Illustrator).
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Incluso ganó un concurso para diseñar el logo de un museo en Massachusetts usando un seudónimo. Nadie sabía que era un príncipe sueco. Básicamente, quería que su trabajo hablara por él, no su apellido. Desde 2012 tiene su propia firma, Bernadotte & Kylberg, donde diseña desde textiles hasta vajillas de lujo. Si tienes una manta o un plato diseñado por él en casa, estás tocando el arte de un hombre que prefirió los bocetos al trono.
La batalla personal: Dislexia y el derecho a ser "diferente"
Hay algo de lo que no se hablaba mucho antes y que Carlos Felipe ha puesto sobre la mesa con una valentía tremenda: su dislexia. No es el único en su familia; su padre, el Rey Carlos Gustavo, y su hermana Victoria también la padecen.
Durante años, el príncipe sufrió en silencio. Imagina lo que es tener que leer discursos oficiales frente a millones de personas cuando las letras bailan ante tus ojos. En una entrevista muy sincera, confesó que le dolía muchísimo cuando la prensa lo llamaba "estúpido" o "vago" por cometer errores en público.
"Nada me produce más tristeza que nos consideren estúpidos a aquellos quienes sufrimos dislexia, porque no lo somos".
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Hoy, junto a su esposa Sofía, usa su fundación para que ningún niño sueco pase por lo que él pasó. Organizan asambleas mundiales sobre el tema y trabajan para que el sistema escolar sea más inclusivo. Es, quizás, su labor más humana y la que más impacto real está teniendo en la sociedad sueca actual.
Una familia que rompió los esquemas
Si hablamos de Carlos Felipe de Suecia, tenemos que hablar de Sofía Hellqvist. Su relación fue el escándalo del siglo en los tabloides nórdicos. Ella venía del mundo de los reality shows y el modelaje, y muchos pensaron que la Casa Real jamás la aceptaría.
Se equivocaron.
Se casaron en 2015 en una ceremonia preciosa y, desde entonces, han formado lo que muchos consideran la familia más carismática de la realeza europea. Tienen cuatro hijos: Alexander, Gabriel, Julian y la pequeña Ines, que nació apenas en febrero de 2025.
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Un detalle importante que a veces se confunde: en 2019, el Rey decidió que los hijos de Carlos Felipe (y los de su hermana Magdalena) ya no formarían parte de la "Casa Real" en términos estrictos. Siguen siendo familia real, pero no tienen el tratamiento de Alteza Real ni se espera que cumplan funciones oficiales de representación en el futuro.
Esto, lejos de ser un castigo, fue un regalo de libertad. Sus hijos podrán ser lo que quieran: artistas, ingenieros o pilotos, sin tener que pedir permiso al Parlamento por cada paso que den.
¿Qué hace Carlos Felipe hoy?
A día de hoy, en pleno 2026, el príncipe mantiene un equilibrio bastante sano entre sus deberes oficiales y su vida privada.
- Carrera militar: Es Mayor en la Marina Sueca (Anfibio), lo cual se toma muy en serio.
- Gastronomía: Es un fan absoluto de la cocina sueca y suele ser jurado en concursos de "Chef del Año".
- Paternidad: Se le ve constantemente en parques de Estocolmo o en los alrededores del Palacio de Drottningholm haciendo vida de padre multitarea.
La vida de Carlos Felipe de Suecia es la prueba de que no hace falta llevar la corona principal para ser un líder influyente. Ha sabido transformar las dificultades de aprendizaje en una misión social y sus aficiones en una carrera profesional sólida.
Si te interesa profundizar en cómo la monarquía sueca se ha modernizado tanto, lo mejor es echar un vistazo a los proyectos de la Fundación de la Pareja Príncipe (Prinsparets stiftelse). Ahí es donde realmente ves el corazón de lo que están intentando construir: un entorno digital seguro y una educación que no castigue a quien procesa la información de forma distinta. No es solo protocolo; es impacto real.
Siguientes pasos para entender su legado:
- Revisa las colecciones de Bernadotte & Kylberg para ver su faceta como diseñador industrial.
- Sigue la actividad de la World Dyslexia Assembly, donde él es una de las voces principales a nivel global.
- Observa la evolución de la ley de sucesión en Suecia, que fue pionera en Europa y cambió para siempre su destino.