Fútbol. Nervios. Un ordenador en la sede de la RFEF en Las Rozas decide el destino de millones de aficionados. Básicamente, así empieza todo. Cuando sale el calendario de la Liga española, la gente se lanza a buscar dos cosas: cuándo es el Clásico y si el último partido de la temporada es en casa o fuera. Es una tradición casi religiosa. Pero, honestamente, hay mucho más detrás de esas 38 jornadas que un simple orden aleatorio de partidos.
El sistema es asimétrico. ¿Qué significa eso? Pues que el orden de los partidos de la primera vuelta no coincide con el de la segunda. Se hace así para evitar que los grandes se enfrenten todos seguidos al final o para que no coincidan demasiados derbis en una misma ciudad por temas de seguridad policial. A veces te toca el Real Madrid en la jornada 3 y luego no lo vuelves a ver hasta la 34. Es un caos controlado.
El algoritmo y las manos negras del calendario de la Liga española
Mucha gente piensa que hay una mano negra. No falla. "Seguro que nos han puesto el calendario difícil al principio para que nos echen al entrenador", dicen en los bares de Valencia o Sevilla. La realidad es mucho más técnica y, a la vez, más aburrida. Se utilizan algoritmos que procesan miles de condicionantes. Por ejemplo, el Athletic Club y la Real Sociedad no pueden jugar ambos en casa el mismo fin de semana por logística. Lo mismo pasa con el Betis y el Sevilla.
LaLiga tiene que cuadrar esto con las competiciones europeas. Si el Atlético de Madrid juega Champions un miércoles en Kazajistán (es un ejemplo extremo, ya lo sé), no puedes ponerle un partido de Liga el viernes siguiente a las nueve de la noche. Es físicamente imposible. Los descansos son sagrados, o al menos lo intentan ser, porque el sindicato de jugadores (AFE) siempre está ojo avizor con los horarios.
El Clásico: La joya de la corona
Hablemos de lo que realmente mueve la aguja: el Real Madrid contra el FC Barcelona. Es el motor económico. Javier Tebas, presidente de LaLiga, siempre ha sido muy claro con esto. El calendario de la Liga española se diseña para que estos partidos caigan en momentos donde la audiencia global sea máxima. No los vas a ver en la jornada 1 porque los equipos aún están rodándose y la gente está de vacaciones. Tampoco suelen estar en la última jornada por si la liga ya está decidida. El punto dulce es octubre/noviembre y marzo/abril.
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Históricamente, estos partidos se fijan pensando en el mercado asiático o el americano. Por eso a veces nos toca comer viendo un Clásico a las 13:00 o cenar muy tarde porque el partido es a las 21:00. Es puro negocio.
Las trampas del invierno y la cuesta de enero
¿Te has fijado en cómo se aprietan los partidos en enero? Es una locura. Entre la Copa del Rey, la Supercopa de España (que ahora se juega en Arabia Saudí, algo que todavía nos suena raro a muchos) y las jornadas intersemanales, el calendario de la Liga española se convierte en una trituradora de carne.
Los equipos con plantillas cortas sufren horrores. Es aquí donde se ganan o pierden los campeonatos. Un equipo como el Girona, que dio la sorpresa recientemente, necesita que el sorteo sea benévolo en estos meses para no fundir a sus titulares. Si te tocan tres desplazamientos largos seguidos mientras juegas eliminatorias de Copa, estás muerto. Los preparadores físicos como el mítico Profe Ortega siempre han dicho que el calendario es el rival número doce.
El drama del descenso en las últimas cinco jornadas
Aquí es donde la cosa se pone tensa de verdad. El calendario de la Liga española suele reservar los duelos directos por la permanencia para el final. A veces es por puro azar, pero genera una épica brutal. Imagina llegar a la jornada 38 necesitando ganar en el Santiago Bernabéu para no bajar a Segunda. Ha pasado. Y es cruel.
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La unificación de horarios es clave aquí. En las últimas dos jornadas, todos los que se juegan algo importante (título, Europa o descenso) juegan a la misma hora. Es el único momento donde el calendario recupera esa pureza del fútbol de antes, sin fragmentaciones televisivas de viernes a lunes.
Los estadios en obras y las peticiones especiales
Esto es algo que pocos saben. Los clubes pueden pedir a LaLiga empezar las primeras tres jornadas fuera de casa. Lo hizo el Real Madrid con el nuevo Bernabéu y lo ha hecho el Barça con Montjuïc y el Camp Nou. El calendario se adapta a estas obras de ingeniería. No es solo fútbol, es arquitectura y permisos municipales. Si el césped no está listo, el calendario tiene que ser flexible.
Incluso las fiestas locales influyen. Intentan que no haya partidos de alto riesgo durante ferias importantes o eventos masivos en las ciudades para no colapsar a los servicios de emergencia. Es un rompecabezas de mil piezas donde si mueves una, se te caen tres.
¿Es realmente justo el sorteo?
Hay 100.000 variantes de calendario posibles, pero solo se eligen unas pocas para el sorteo final. Eso siempre levanta sospechas. ¿Está condicionado? Sí, totalmente. Pero no para que gane uno u otro, sino para que el producto se venda mejor. Al final, LaLiga es una empresa que factura miles de millones y el calendario de la Liga española es su catálogo de productos.
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Si eres del Rayo Vallecano, quizás te de igual el mercado chino, pero a tu club le importa porque de ahí sale el dinero de los derechos de televisión que permite fichar a jugadores de nivel. Es una pescadilla que se muerde la cola.
Cómo sobrevivir a la temporada según el orden de partidos
Para un aficionado, gestionar las expectativas es vital. No te desesperes si tu equipo empieza perdiendo contra los tres de arriba en las primeras cinco jornadas. El calendario es largo. Muy largo.
- Mira siempre los bloques de 5 partidos. El fútbol funciona por rachas y el calendario suele agrupar rivales de niveles similares.
- Ojo a los parones de selecciones (las famosas fechas FIFA). El "virus FIFA" rompe el ritmo del calendario y suele haber sorpresas justo en la jornada posterior al parón.
- El factor campo en la segunda vuelta. Si tienes a todos los grandes en casa en los últimos meses, tienes un plus de salvación.
LaLiga es una carrera de fondo. El calendario de la Liga española solo pone las vallas, pero los que corren son los jugadores. A veces, un equipo pequeño se hace fuerte en un campo de barro un domingo de enero y eso vale tanto como un gol en el Camp Nou. Eso es lo bonito de este deporte, que por mucho algoritmo y mucha asimetría que le metan, el balón sigue siendo redondo.
Pasos prácticos para seguir el calendario sin perderse
No te limites a mirar la jornada de esta semana. Si de verdad quieres entender qué le espera a tu equipo, haz esto:
- Identifica los "puertos de montaña": Busca dónde se juntan tres partidos contra equipos de competición europea. Esos son los momentos críticos para las rotaciones.
- Sincroniza con la Copa: Mira las semanas donde hay Copa del Rey. Los equipos grandes suelen jugar con suplentes en Liga si tienen una eliminatoria difícil, y ahí es donde los equipos humildes rascan puntos.
- Usa apps oficiales: Los horarios definitivos solo se confirman con unas pocas semanas de antelación por el tema de las televisiones. No reserves un viaje a Madrid o Barcelona basándote solo en el "domingo" que dice el calendario inicial, porque puede acabar siendo un lunes.
- Analiza el clima: No es broma. Jugar en Sevilla en agosto a las 19:00 es un suicidio, y el calendario suele evitarlo, pero jugar en Pamplona en febrero requiere un plan de juego distinto.
El calendario es la hoja de ruta, pero el destino lo escriben los futbolistas cada fin de semana. Prepárate para las curvas.