Si estás rascándote la cabeza tratando de descifrar cuándo juega México 2024, no te culpo. El calendario de este año parece un rompecabezas diseñado por alguien que odia el tiempo libre. Entre la Nations League, los amistosos que parecen interminables y el plato fuerte de la Copa América, seguirle el rastro al Tri se ha vuelto un trabajo de tiempo completo.
La verdad es que la Selección Mexicana atraviesa una crisis de identidad. No es secreto. Jaime Lozano tiene la presión de un país entero sobre sus hombros, y cada partido se siente como un examen final donde si repruebas, te corren. Pero vamos a lo que importa: las fechas, los rivales y ese morbo que solo el fútbol mexicano genera.
El camino tortuoso de la Nations League y los amistosos
A principios de año, la cosa arrancó con la Concacaf Nations League. Fue ese momento agridulce donde nos dimos cuenta, otra vez, que la distancia con Estados Unidos no se está acortando. Perder la final en marzo dolió. Dolió mucho. Pero el fútbol no se detiene por sentimientos heridos, y la preparación para el verano exigía ver caras nuevas.
Honestamente, los partidos de preparación previos a la Copa América fueron una montaña rusa emocional. El 31 de mayo contra Bolivia en Chicago fue básicamente un "casting" para los más jóvenes. Luego, la cosa se puso seria. El 5 de junio frente a Uruguay y el 8 de junio contra Brasil no fueron solo juegos; fueron bofetadas de realidad. Ver a México intentar contener a la élite sudamericana te hace dar cuenta de que el "Lamborjimmy" a veces se queda sin gasolina en las subidas.
Esos encuentros sirvieron para algo fundamental: entender que la lista de convocados no podía ser la misma de siempre. La exclusión de figuras como Memo Ochoa o Hirving "Chucky" Lozano generó un ruido ensordecedor en redes sociales. ¿Renovación necesaria o suicidio táctico? El tiempo dirá, pero por ahora, el calendario manda.
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La Copa América: El examen de vida o muerte
Aquí es donde realmente se responde la duda sobre cuándo juega México 2024 con mayor intensidad. Junio y julio son los meses marcados con rojo en el calendario. La fase de grupos no permite errores, especialmente con un grupo que parece sencillo pero tiene trampas por todos lados.
México debuta el 22 de junio contra Jamaica en Houston. Un partido que, en papel, se debe ganar, pero los "Reggae Boyz" han crecido físicamente de una forma impresionante. Luego, el 26 de junio, la cita es contra Venezuela en Inglewood. Ojo con la "Vinotinto", que viene jugando un fútbol muy ordenado en las eliminatorias de Conmebol. Finalmente, el cierre de la fase de grupos es el 30 de junio contra Ecuador en Glendale.
Ecuador es, posiblemente, el rival más físico y técnico que enfrentará el Tri en la primera ronda. Si México no llega con puntos suficientes a este último encuentro, la presión en el State Farm Stadium será asfixiante. Imagínate el calor de Arizona combinado con el calor de una eliminación prematura. Pesadilla total.
¿Qué pasa después del verano?
Si México logra avanzar, los cuartos de final se jugarían entre el 4 y el 6 de julio. Pero supongamos que volvemos a la realidad post-Copa América. La actividad no termina ahí. La segunda mitad del año está saturada de compromisos en Estados Unidos, el famoso "MexTour" que llena estadios y arcas, pero que a veces deja poco en lo futbolístico.
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Septiembre trae de vuelta la actividad con fechas FIFA. El 7 de septiembre México se enfrenta a Nueva Zelanda en el Rose Bowl de Pasadena. Tres días después, el 10 de septiembre, el rival es Canadá en el AT&T Stadium de Arlington. Estos partidos son vitales para recuperar la confianza, o para hundir más el dedo en la llaga si los resultados no acompañan.
Octubre tiene un sabor especial. El 12 de octubre, el Tri se mide ante el Valencia CF en Puebla. Sí, leíste bien, un club español. Es una movida extraña, poco común en los calendarios modernos de selecciones nacionales, pero es lo que hay ante la falta de rivales internacionales disponibles por las eliminatorias en otras confederaciones. Luego, el 15 de octubre, viene el plato fuerte: México contra Estados Unidos en el Estadio Akron de Guadalajara. Volver a jugar en casa, en territorio tapatío, debería ser la inyección de adrenalina que este equipo necesita.
El cierre de año en la Nations League 2024-25
Para noviembre, entramos en la fase de cuartos de final de la nueva edición de la Concacaf Nations League. Las fechas están programadas entre el 14 y el 19 de noviembre. Aquí es donde México se juega el boleto al Final Four de 2025. Es un ciclo sin fin. Terminas un torneo y ya estás empezando la clasificación para el siguiente.
La logística es una locura. Los jugadores vuelan de Europa a Estados Unidos, luego a México, y de regreso a sus clubes. El desgaste físico es real. No son máquinas. Por eso vemos tantas lesiones y bajones de juego que la afición a veces no perdona.
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Detalles que nadie te dice sobre la logística del Tri
Organizar un partido de la Selección Mexicana no es solo poner a 11 tipos en la cancha. Hay contratos comerciales que obligan a jugar cierto número de partidos en suelo estadounidense. Esto es lo que muchos llaman "partidos moleros". Pero, ¿son realmente inútiles?
Desde el punto de vista del negocio, son un éxito rotundo. Desde lo deportivo, sirven para probar variantes tácticas que en un partido oficial serían demasiado arriesgadas. El problema surge cuando el funcionamiento colectivo no mejora a pesar de tener tantos minutos de vuelo. La afición está cansada de ver el mismo guion: dominio estéril, errores defensivos puntuales y falta de gol.
Factores clave para seguir los partidos
- Las Sedes: Este año México ha priorizado estadios techados o con gran capacidad en Texas y California para asegurar la taquilla.
- La Convocatoria: El cambio generacional es real. Ya no esperes ver a los mismos de los últimos diez años. Es hora de nombres como Santiago Giménez, Edson Álvarez y Johan Vásquez.
- La Transmisión: En México, los derechos siguen divididos, pero la facilidad de verlo en streaming ha cambiado las reglas del juego para los que viven fuera del país.
Hoja de ruta para el aficionado
Si quieres estar al día con cuándo juega México 2024, lo ideal es que mires más allá del resultado inmediato. Este es un año de transición brutal. El proyecto de Lozano depende totalmente de lo que suceda en la Copa América. Un fracaso ahí y probablemente estemos hablando de un nuevo director técnico para los amistosos de septiembre. Así de volátil es nuestro fútbol.
Kinda triste, ¿no? Pero es la realidad.
Para no perderte ningún detalle, aquí tienes los pasos lógicos que debes seguir para organizar tu calendario futbolero este año:
- Sincroniza las fechas clave: Anota el 22, 26 y 30 de junio. Son los días donde se decide el año. Si México no pasa de ronda, el resto de los partidos de 2024 serán meros trámites administrativos.
- Monitorea las lesiones en Europa: Jugadores como Edson Álvarez tienen temporadas larguísimas. Su estado físico en noviembre será radicalmente distinto al que vimos en marzo.
- No te dejes llevar por el hype de los amistosos: Ganarle a Nueva Zelanda en septiembre no significa que estemos listos para el Mundial. Los pies en la tierra siempre.
- Prepara el bolsillo para octubre: Si vives en México, el partido en Puebla y Guadalajara es la oportunidad perfecta para ver a la selección sin tener que cruzar la frontera. Hacía mucho que no se jugaba tanto en territorio nacional.
El 2024 es un año de resistencia. No se trata de jugar bonito, se trata de sobrevivir al cambio generacional y llegar a 2025 con una base sólida. El calendario es apretado, los rivales son complicados y la paciencia de la gente es mínima. Pero al final del día, cuando ruede el balón, todos estaremos pegados a la pantalla preguntando otra vez lo mismo.