Sentir un bulto inesperado ahí abajo asusta. De repente, mientras te duchas o te cambias, notas algo. Una pequeña protuberancia. Un relieve que ayer no estaba. Lo primero que cruza por la mente suele ser lo peor, pero respira. La mayoría de las veces, las imagenes de bolitas en los labios mayores que circulan por internet muestran cosas mucho más comunes y menos "terribles" de lo que el pánico inicial sugiere.
La piel de la vulva es extremadamente sensible. Reacciona a todo. Al jabón, a la cuchilla, al roce de la ropa interior o incluso al estrés. No es solo piel; es un ecosistema complejo con glándulas, folículos pilosos y una red vascular muy activa.
Honestamente, buscar fotos en Google suele ser una mala idea porque el algoritmo te va a escupir los casos más extremos o clínicos. Aquí vamos a desglosar qué es cada cosa, desde un simple pelo enquistado hasta temas que sí requieren una visita al ginecólogo.
¿Qué son realmente esas bolitas en los labios mayores?
No todo es un virus. A veces, el cuerpo simplemente se "atasca".
Los culpables más comunes: Glándulas obstruidas
Casi siempre, la causa es una glándula que decidió dejar de drenar. Tenemos dos tipos principales en esa zona que dan problemas: las de Bartolino y las de Skene. Las de Bartolino están situadas a los lados de la abertura vaginal. Si se taponan, el líquido se acumula y ¡pum!, aparece un quiste. Se siente como una canica bajo la piel. Si no duele, suele ser solo un quiste de Bartolino. Si empieza a latir y se pone rojo, es un absceso. Duele muchísimo.
También están los quistes sebáceos. Son básicamente granitos de grasa. Aparecen cuando una glándula sebácea se bloquea. Son bolitas duras, pequeñas y suelen ser de color blanco o amarillento. No suelen picar ni doler, a menos que intentes apretarlas (spoiler: no lo hagas).
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El drama de la depilación: Foliculitis
Si te depilas con cuchilla o cera, lo más probable es que tengas foliculitis. Es una inflamación del folículo del pelo. Se ve como una bolita roja, a veces con una punta blanca de pus, muy parecida a un grano de la cara. El vello intenta salir, no puede romper la piel, se curva y se infecta. Es molesto, pica y puede dejar una mancha oscura si te hurgas.
Cuando las bolitas tienen nombre de virus
Aquí es donde la gente entra en pánico por las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual). Es fundamental saber diferenciar.
VPH (Virus del Papiloma Humano)
Las verrugas genitales suelen tener una textura similar a la de una coliflor. No son una "bola" lisa bajo la piel, sino que crecen hacia afuera. Pueden ser únicas o aparecer en racimos. Lo curioso (y desesperante) es que a veces son tan pequeñas que ni se ven, pero se sienten al tacto.
Molusco Contagioso
Este es un virus cutáneo que produce bolitas muy específicas. Son pequeñas, firmes y tienen un "ombligo" o una hendidura en el centro. Si ves una bolita con un puntito hundido en medio, probablemente sea esto. Es muy contagioso por contacto piel con piel, pero no es grave.
Herpes Genital
A diferencia de los quistes, el herpes no empieza como una bola sólida. Empieza como una ampolla llena de líquido. Duele. Arde. Antes de que aparezca, sueles sentir un hormigueo o un quemazón en la zona. Luego la ampolla se rompe y se forma una úlcera. Si tu "bolita" parece una herida abierta, es hora de ir a urgencias o a tu médico de cabecera.
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¿Cómo saber si es algo grave?
Hay que ser realistas. Aunque el cáncer de vulva existe, es extremadamente raro, especialmente en mujeres jóvenes. Sin embargo, no hay que ignorar los cambios. Un melanoma vulvar o un carcinoma de células escamosas puede empezar como una protuberancia o una mancha que cambia de color.
Si la bolita:
- Crece rápido.
- Sangra sin motivo.
- Tiene bordes irregulares o varios colores.
- No desaparece en un par de semanas.
Entonces, deja de buscar imagenes de bolitas en los labios mayores y pide una cita. Un examen visual por un profesional vale más que mil horas de búsqueda en foros.
El factor de las varices vulvares
Poca gente habla de esto, pero durante el embarazo es súper común. El aumento del flujo sanguíneo y la presión del útero hacen que las venas de los labios mayores se hinchen. Se sienten como bultos blandos, como una "bolsa de gusanos" si son varias, o una bolita azulada si es una sola vena. Suelen molestar más al final del día después de estar mucho tiempo de pie. No son peligrosas, pero sí muy incómodas.
Qué hacer (y qué NO hacer) en casa
Lo primero: No aprietes.
Si es un quiste infectado, podrías empujar la infección más adentro hacia el torrente sanguíneo. Si es una verruga, podrías propagar el virus a otras partes de tu vulva.
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- Baños de asiento: Agua tibia durante 10-15 minutos. Esto ayuda a que los poros se abran y, si es un quiste simple, ayuda a que drene solo.
- Compresas calientes: Si es un pelo enquistado, el calor ayuda a que el pelo salga a la superficie.
- Ropa de algodón: Deja que la zona respire. El encaje y los sintéticos son los mejores amigos de las bacterias y la humedad.
El diagnóstico diferencial: Guía rápida de texturas
A veces la textura nos da la clave. Si tocas la zona y sientes que la bolita se mueve bajo los dedos, suele ser un quiste. Es una estructura independiente. Si la bolita está "anclada" a la piel y tiene una superficie rugosa, apunta más a algo vírico como el VPH.
Si la zona está muy roja, caliente al tacto y tienes fiebre, olvida los remedios caseros. Es una infección activa que probablemente necesite antibióticos. Los abscesos de la glándula de Bartolino pueden ponerse del tamaño de una pelota de golf en cuestión de horas. No esperes a que eso pase.
La importancia de la revisión profesional
Muchos dermatólogos y ginecólogos, como la Dra. Jen Gunter (autora de La Biblia de la Vagina), insisten en que conocemos poco nuestra propia anatomía. A veces, lo que una mujer identifica como una "bolita nueva" es en realidad una glándula sebácea normal (gránulos de Fordyce) que siempre ha estado ahí, pero en la que nunca se había fijado. Los gránulos de Fordyce son totalmente normales, no son contagiosos y no necesitan tratamiento. Son simplemente glándulas de grasa sin folículo piloso que se ven como puntitos amarillentos o blanquecinos bajo la mucosa.
Pasos a seguir ahora mismo
Si acabas de descubrir una protuberancia, sigue este protocolo lógico:
- Lávate las manos y usa un espejo: Mírate bien. ¿Es roja? ¿Tiene un pelo en el centro? ¿Es del mismo color que tu piel?
- Evalúa el dolor: Si no duele, puedes observar su evolución por 48 horas. Si hay dolor agudo, busca atención médica pronto.
- Suspende la depilación: No irrites más la zona. Nada de cremas depilatorias, cuchillas o cera hasta que sepas qué es.
- Evita los "remedios de abuela": No te pongas alcohol, vinagre o pasta de dientes. Solo vas a conseguir una quemadura química en una zona donde la piel es finísima.
- Agenda una cita: Si tienes dudas, la paz mental de que un experto te diga "es solo un poro obstruido" no tiene precio. El diagnóstico suele ser visual y rápido. En casos dudosos, pueden hacer una biopsia pequeña o un cultivo si sospechan de una infección específica.
Mantener la zona seca y usar jabones con pH neutro (o simplemente agua) es la mejor prevención. El exceso de higiene a veces es el culpable, ya que elimina la barrera protectora natural de la piel y facilita que cualquier pequeña herida se convierta en una de esas molestas bolitas.