¿Alguna vez te has quedado mirando fijamente un billete en la caja del supermercado preguntándote si es falso o simplemente muy viejo? Pasa todo el tiempo. Especialmente con el billete de 20 dólares nuevo y viejo, ya que las diferencias son tan marcadas que parecen monedas de países distintos. Uno tiene colores vibrantes y un diseño complejo; el otro es ese verde monocromático clásico que nos recuerda a las películas de los años 90. Pero aquí está el detalle: ambos son legales. Absolutamente legales.
La Reserva Federal de los Estados Unidos no retira el dinero de circulación solo porque salga un diseño nuevo. Básicamente, mientras el billete no esté hecho pedazos (literalmente), sigue teniendo su valor nominal. Sin embargo, hay un ecosistema entero de coleccionistas y reglas bancarias que dictan qué hacer con ellos. No es solo gastarlos. Es saber por qué el diseño cambió y qué medidas de seguridad protegen tu bolsillo de las falsificaciones modernas.
Honestamente, el rediseño no fue por estética. Fue una carrera armamentista contra los falsificadores que estaban volviéndose demasiado buenos con las impresoras láser.
El gran salto del billete de 20 dólares nuevo y viejo
Si pones el billete de 20 dólares nuevo y viejo uno al lado del otro, lo primero que notas es el color. El "viejo" (la serie de 1998 para atrás) es verde y negro. Punto. El diseño moderno, que se introdujo formalmente en 2003, trajo matices de melocotón, azul y un verde más suave.
Andrew Jackson sigue ahí, claro. Pero su cara ya no está encerrada en un óvalo rígido. En el billete nuevo, su retrato es más grande, con más detalle en el grabado, y se funde con el fondo. Es casi como si hubiera salido de su marco. Además, hay símbolos de libertad: un águila azul de fondo y una más pequeña en verde metálico a la derecha del retrato.
¿Y qué pasa con la seguridad? Aquí es donde la cosa se pone técnica pero interesante. El billete viejo dependía casi exclusivamente de la calidad del papel de algodón y lino y de la impresión calcográfica. El nuevo es una fortaleza tecnológica. Tiene una cinta de seguridad que brilla bajo luz ultravioleta (se pone verde, por cierto) y una marca de agua que puedes ver a contraluz. Si no ves a Jackson dos veces —una grande y una pequeña fantasmagórica a la derecha—, probablemente tengas un problema.
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La tinta que cambia de color: El truco definitivo
Mucha gente no sabe esto, pero el número "20" en la esquina inferior derecha del billete nuevo es mágico. Bueno, no mágico, es ciencia. Se llama tinta ópticamente variable. Si inclinas el billete, el color cambia de cobre a verde.
En los billetes viejos (anteriores a 1996), esto no existía. El número era simplemente verde oscuro y plano. Si tienes un billete de los años 80, notarás que se siente más "tosco". No es que sea falso, es que la tecnología de impresión de la Oficina de Grabado e Impresión (BEP) era mucho más limitada. Hoy, esa tinta es una de las primeras cosas que los cajeros revisan. Es carísima de replicar y requiere prensas que no se compran en cualquier lado.
¿Todavía aceptan el billete viejo en todos lados?
La respuesta corta es sí. La respuesta larga es: depende de dónde estés.
Legalmente, todos los billetes emitidos por el gobierno de EE. UU. desde 1861 son moneda de curso legal. Eso incluye los billetes de 20 con la "cabeza pequeña" de Jackson. Pero intenta pagar con uno de esos en una tienda pequeña en un país fuera de Estados Unidos. Probablemente te miren con desconfianza.
- En Estados Unidos: Los bancos están obligados a aceptarlos. Si llevas un billete viejo a un Chase o Bank of America, te lo cambiarán por uno nuevo sin pestañear.
- En el extranjero: En lugares como Argentina, Camboya o Turquía, el "billete de cabeza chica" es el dolor de cabeza de los turistas. A menudo te ofrecen una tasa de cambio menor o simplemente lo rechazan porque temen que sea falso o difícil de circular.
- En coleccionismo: Aquí es donde se pone bueno. Si tienes un billete de 20 dólares viejo que está en condiciones impecables (sin dobleces, sin manchas), podría valer más de 20 dólares.
Kinda loco, ¿no? Que un billete de 20 valga 25 o 30. Pero así es el mercado numismático. Los billetes de series raras o con errores de impresión son tesoros escondidos en carteras viejas.
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El mito de Harriet Tubman y el futuro del diseño
Seguro escuchaste hablar de esto. Hace unos años hubo un anuncio masivo sobre que Harriet Tubman reemplazaría a Andrew Jackson. Muchos pensaron que el billete de 20 dólares nuevo y viejo se convertiría en "viejo y más viejo" de la noche a la mañana.
Pero la burocracia gubernamental es lenta. Muy lenta.
El plan original de la administración Obama se retrasó durante la era Trump y fue retomado bajo la gestión de Biden. Sin embargo, no es tan simple como cambiar una foto en Photoshop. Tienen que rediseñar todas las medidas de seguridad para que sean compatibles con las máquinas de conteo y los cajeros automáticos de todo el mundo. Se espera que el diseño final con Tubman no llegue a nuestras manos hasta finales de la década de 2020 o inicios de 2030.
Así que, por ahora, Jackson sigue siendo el rey de los 20 dólares. Lo que sí veremos son actualizaciones menores en los parches de seguridad. La tecnología de falsificación avanza, y el Tesoro no puede quedarse dormido.
Cómo detectar uno falso sin ser un experto
No necesitas un laboratorio. Solo necesitas tus dedos y un poco de luz.
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Primero, toca el billete. El papel moneda de EE. UU. no es papel de árbol, es una mezcla de 75% algodón y 25% lino. Tiene fibras de seguridad rojas y azules incrustadas (no impresas, están dentro del papel). Si pasas la uña por el hombro de Andrew Jackson en el billete nuevo, deberías sentir una textura rugosa. Eso es la impresión en relieve. Los falsificadores rara vez logran esa textura "lija" tan fina.
Segundo, la marca de agua. Sostén el billete frente a una lámpara. Si la imagen de Jackson es nítida y se ve desde ambos lados, vas por buen camino. Si parece un dibujo animado o está impresa por encima con tinta blanca, desconfía.
Tercero, el hilo de seguridad. En el billete de 20 dólares nuevo, el hilo está a la izquierda del retrato y dice "USA TWENTY" con una bandera pequeña. Si le pones una linterna UV, brilla verde. En los billetes viejos (posteriores a 1990), el hilo también está ahí, pero es más simple. Si el billete es anterior a 1990, no tiene hilo. Ahí es donde entra el factor miedo para muchos comerciantes.
Datos rápidos para tu seguridad:
- El billete de 20 es el más falsificado dentro de EE. UU. (el de 100 lo es fuera).
- Los billetes viejos no tienen la tinta que cambia de color.
- Si recibes uno falso, el banco no te lo reembolsa. Básicamente pierdes tu dinero.
Acciones prácticas: Qué hacer con tus billetes
Si tienes una pila de billetes de 20 dólares viejos guardados bajo el colchón, no entres en pánico, pero sé inteligente. No los gastes todos en un arranque de compras si sospechas que alguno podría tener valor de colección.
Revisa el año de serie. Si el billete es de antes de 1950 y está en buen estado, llévalo a una tienda de numismática antes que al supermercado. Podrías estar gastando 50 dólares como si fueran 20.
Para el uso diario, trata de circular los billetes viejos en bancos o grandes cadenas de retail. Ellos tienen máquinas preparadas para detectar autenticidad en papel antiguo. Si vas a viajar fuera de Estados Unidos, deja los billetes viejos en casa. Lleva solo los nuevos (los coloridos) para evitar que te rechacen el pago en un hotel o restaurante en el extranjero.
Finalmente, mantente atento a los bordes. Los billetes viejos suelen desgastarse más rápido en las esquinas. Si el billete está tan deteriorado que le falta más del 50%, tendrás que enviarlo al BEP para un canje de "moneda mutilada". Es un proceso lento, pero recuperas tu dinero. No dejes que el polvo acumulado en esos billetes te haga perder su valor real.