Israel es un país que vive en un estado de alerta permanente. Eso no es ningún secreto. Pero cuando las tensiones escalan en Oriente Medio, la pregunta que todo el mundo se hace es quién daría la cara si las cosas se ponen realmente feas. Hablar de los aliados de Israel en caso de guerra no es solo hacer una lista de países amigos; es entender una red compleja de inteligencia, tratados de defensa y una dependencia mutua que ha cambiado muchísimo en los últimos cinco años.
La realidad es cruda. Israel no tiene un "Tratado de Washington" como la OTAN, donde un ataque a uno es un ataque a todos. Se las arregla solo en el campo de batalla terrestre la mayor parte del tiempo. Sin embargo, en el aire y en el mundo del espionaje, la historia es otra.
El gigante americano: Más que solo armas
No podemos empezar por otro lado. Estados Unidos es el pilar. Pero ojo, no es solo por los miles de millones de dólares en ayuda militar anual. Se trata de la integración tecnológica profunda.
¿Sabías que Israel es el primer país fuera de EE. UU. en operar el F-35 Lightning II? Eso te dice todo sobre la confianza que hay. En un conflicto a gran escala, el papel de Washington no sería necesariamente enviar tropas a Gaza o al Líbano. Eso Israel lo evita a toda costa para mantener su autonomía. Lo que veríamos es una movilización masiva de la Sexta Flota en el Mediterráneo y la Quinta Flota en el Mar Rojo. Su función es la disuasión. Básicamente, le dicen a Irán: "Si te metes, nos metes a nosotros".
Además, existe el WRSA-I (War Reserve Stocks for Allies-Israel). Son almacenes de munición propiedad de EE. UU. ubicados en suelo israelí. En una emergencia, el presidente estadounidense puede autorizar a Israel a usarlos. Es como tener una gasolinera en tu patio trasero cuando te quedas sin combustible en medio de un viaje largo.
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Los nuevos amigos: El giro de los Acuerdos de Abraham
Hace diez años, pensar en países árabes como aliados de Israel en caso de guerra era una locura. Hoy es una posibilidad estratégica, aunque sea bajo cuerda. Los Acuerdos de Abraham con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin cambiaron el tablero.
No esperes que el ejército de EAU marche junto a las FDI. Eso no va a pasar. Lo que sí ocurre es el intercambio de inteligencia sobre drones y misiles iraníes. En abril de 2024, vimos algo inédito: una coalición defensiva que incluía a Jordania y, según informes, la cooperación silenciosa de Arabia Saudita para interceptar un ataque masivo de Irán. Jordania, aunque a menudo critica políticamente a Israel, tiene un interés vital en que el espacio aéreo no se convierta en un campo de tiro que desestabilice su propia monarquía.
Europa y el apoyo "con peros"
Europa es un terreno pantanoso. Alemania es, por razones históricas y éticas, el aliado más firme de Israel en el continente. Berlín ha suministrado submarinos de clase Dolphin, que son la "joya de la corona" de la capacidad de disuasión estratégica de Israel. Sin ellos, la marina israelí perdería gran parte de su peso.
Reino Unido también juega un rol clave, especialmente desde sus bases en Chipre (RAF Akrotiri). Han ayudado activamente en la vigilancia aérea y en la interceptación de amenazas directas. Pero, a diferencia de EE. UU., los países europeos suelen enfrentar mucha más presión interna. Los embargos de armas o las restricciones a las exportaciones militares son amenazas constantes si la guerra se prolonga y el coste humano aumenta.
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La inteligencia: El aliado invisible
A veces el mejor aliado no es un país con tanques, sino uno con ojos. El grupo "Five Eyes" (EE. UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) mantiene una relación simbiótica con el Unit 8200 de Israel. Es un trueque de datos. Israel ofrece información sobre el terreno en Oriente Medio que nadie más tiene, y a cambio recibe acceso a una red global de vigilancia satelital que sería imposible de costear para una nación de su tamaño.
¿Qué pasa con la India?
Este es el aliado del que nadie habla. Bajo el gobierno de Narendra Modi, India se ha convertido en el mayor comprador de armas israelíes. Pero va más allá de lo comercial. Comparten una preocupación profunda por el extremismo radical. Si Israel entrara en una guerra de larga duración, India es el socio industrial que podría mantener las líneas de suministro funcionando. Colaboran en el desarrollo de misiles como el Barak-8, y esa coproducción es vital cuando las fábricas locales no dan abasto.
El factor de la autosuficiencia real
A pesar de tener a los aliados de Israel en caso de guerra listos en el teléfono, la doctrina militar israelí se basa en un concepto: Amsel. Significa que Israel debe ser capaz de defenderse por sí mismo, sin que soldados extranjeros mueran en su nombre. Es una cuestión de orgullo nacional y de realismo geopolítico. Saben que el apoyo internacional es volátil. Hoy te envían interceptores para el Cúpula de Hierro y mañana te votan en contra en la ONU.
Por eso, la industria de defensa local (Rafael, Elbit, IAI) es, en la práctica, su aliado más fiel. Fabrican desde sus propios tanques Merkava hasta sistemas láser avanzados.
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Desafíos y grietas en las alianzas
No todo es color de rosa. La relación con Washington ha tenido momentos de tensión máxima, especialmente cuando las prioridades políticas no alinean. La dependencia de los componentes electrónicos estadounidenses es un talón de Aquiles. Si un gobierno en EE. UU. decide cerrar el grifo, la operatividad de la fuerza aérea israelí se vería comprometida en semanas, no meses.
Además, los aliados árabes caminan sobre la cuerda floja. Su gente suele simpatizar con la causa palestina, lo que limita cuánto pueden ayudar públicamente a Israel sin arriesgarse a una revolución interna. Es una alianza de "clóset", efectiva pero frágil ante la opinión pública.
Hoja de ruta para entender el panorama actual
Para entender hacia dónde va esta red de apoyo, hay que vigilar tres puntos clave en los próximos meses:
- La evolución de la Iniciativa de Defensa Aérea del Medio Oriente (MEAD): Es el proyecto para conectar los radares de Israel con los de sus vecinos árabes. Si esto se consolida, los ataques de largo alcance serán casi imposibles de ejecutar para sus enemigos.
- Las reservas de munición: Observar la velocidad con la que EE. UU. repone los stocks en Israel es el mejor termómetro para saber si una guerra se está ganando o si el aliado principal está perdiendo la paciencia.
- La postura de Azerbaiyán: Un aliado estratégico y energético crucial en la frontera norte de Irán que provee petróleo a Israel y recibe, a cambio, tecnología de drones de última generación.
La red de aliados de Israel en caso de guerra es una mezcla de necesidad tecnológica, miedo compartido a Irán y una herencia histórica de defensa común. No es una garantía absoluta, pero es una infraestructura de apoyo que hace que cualquier adversario se lo piense dos veces antes de cruzar la línea roja.
Para estar al tanto de estos movimientos, lo ideal es seguir de cerca los informes del Institute for the Study of War (ISW) o las actualizaciones del FDD (Foundation for Defense of Democracies), que suelen desgranar estos acuerdos militares con una precisión que rara vez llega a los titulares generalistas. Observar los ejercicios militares conjuntos, como el "Juniper Oak", dará siempre la pista definitiva sobre quién está realmente dispuesto a disparar junto a quién cuando suene la alarma.