Alejandro Sanz y su hija: lo que la gente suele pasar por alto sobre su relación

Alejandro Sanz y su hija: lo que la gente suele pasar por alto sobre su relación

A ver, hablemos claro. Cuando pensamos en Alejandro Sanz, lo primero que nos viene a la cabeza son esos estadios llenos, el "Corazón Partío" sonando a todo trapo y esa voz rasgada que parece que te está contando un secreto al oído. Pero si te fijas un poco en sus redes o en cómo se mueve últimamente, te das cuenta de que el verdadero motor del madrileño no son los Grammy (que tiene un montón, por cierto), sino sus hijos. Y más concretamente, la conexión que tiene con sus hijas, Manuela y Alma, que es harina de otro costal.

Es curioso. Mucha gente cree que la vida de los hijos de las superestrellas es solo lujo y alfombras rojas. Y bueno, algo de eso hay, no nos vamos a engañar. Pero la historia de Alejandro Sanz y su hija mayor, Manuela, o la pequeña Alma, tiene matices que van mucho más allá del postureo de Instagram. Es una mezcla de distancia geográfica, pasiones compartidas y un esfuerzo constante por mantener a la familia unida a pesar de los divorcios y las giras mundiales.

Manuela Sánchez: De la sombra al diseño de moda

Manuela nació en 2001, fruto de la relación de Alejandro con la modelo mexicana Jaydy Michel. Durante años, la vimos de espaldas o en fotos muy cuidadas. Alejandro siempre fue un león protegiendo la intimidad de su primogénita. Pero el tiempo vuela. Hoy, Manuela tiene 24 años y ha dejado de ser "la hija de" para convertirse en una mujer con una identidad propia muy marcada.

¿Sabías que no vive en España? Básicamente, ha pasado gran parte de su vida en México. Allí vive con su madre y su padrastro, el exfutbolista Rafa Márquez. Sí, el "Káiser" de Michoacán es quien ha estado presente en su día a día mientras Alejandro cruzaba el charco de gira en gira. Pero que la distancia no te engañe. La complicidad entre Alejandro y Manuela es de esas que traspasan la pantalla.

El talento que no heredó de la voz

A diferencia de su hermano Alexander (que sí le da a la música y toca el trombón en la banda de su padre), Manuela tiró por otro lado. Estudió Diseño de Moda en Guadalajara, México. Y no se quedó solo en el título. En 2021 lanzó Bølge Shorewear, su propia marca de trajes de baño.

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Es interesante ver cómo Alejandro la apoya. No es el típico padre que solo pone el dinero. Se le ve orgulloso de verdad. La acompaña a eventos como los Latin Grammy —donde recientemente la vimos posar junto a él y su actual pareja, Candela Márquez— y presume de sus logros como si fueran suyos. De hecho, Sanz ha llegado a decir que Manuela es su "inspiración constante".

Alma Sanz: El refugio emocional en los momentos bajos

Si Manuela representa la madurez y el legado estético, Alma es, sin duda, la alegría de la casa. Nació en 2014, durante el matrimonio del cantante con Raquel Perera. Alma es la pequeña, la que todavía tiene esa inocencia que a Alejandro parece recargarle las pilas.

Seguro que te acuerdas de aquel momento en 2023. Alejandro no estaba bien. Lo puso en Twitter (ahora X): "No estoy bien. No sé si esto sirve de algo pero quiero decirlo. Estoy triste y cansado". Saltaron todas las alarmas. Los fans se volcaron, pero lo que realmente le dio un empujón fue lo que pasó en su concierto en Madrid poco después.

El micrófono que lo cambió todo

En pleno Wizink Center, con miles de personas mirando, Alejandro subió a Alma al escenario para celebrar su cumpleaños. Lo que nadie esperaba es que la niña, con apenas 9 años en ese momento, agarrara el micro. No cantó. Se limitó a decir: "Gracias por querer a mi padre y apoyarlo".

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Honestamente, se me puso la piel de gallina. Ver a un gigante de la música como él, vulnerable, siendo "rescatado" por las palabras de su hija pequeña, nos recordó que detrás del artista hay un tipo que sufre y que encuentra su norte en sus hijos. Alma, junto a su hermano Dylan, se mudó de Miami a Madrid con su madre tras el divorcio para estar más cerca de Alejandro. Ese gesto de Raquel Perera facilitó que la relación de Alejandro Sanz y su hija pequeña fuera diaria y no de "padre de fin de semana".

¿Cómo es Alejandro como padre? (Más allá de las cámaras)

A ver, no todo es perfecto. Ser hijo de una estrella mundial tiene su miga. La ausencia es el gran enemigo. Sin embargo, Alejandro ha logrado algo que pocos famosos consiguen: que todos sus hijos se lleven de maravilla entre ellos.

  • Manuela (la mayor, de Jaydy Michel).
  • Alexander (el músico, de Valeria Rivera).
  • Dylan y Alma (los pequeños, de Raquel Perera).

Es normal ver fotos de los cuatro juntos en vacaciones, como las que compartieron recientemente en Portugal en el verano de 2025. Alejandro llama a este grupo su "cálido caos". Es refrescante ver que, a pesar de tener tres madres diferentes, el nexo de unión es el amor por su padre.

La relación con las parejas de papá

Otro punto clave es cómo Manuela y Alma han integrado a las parejas de Alejandro. No siempre es fácil. Pero parece que con Candela Márquez, la actriz valenciana con la que Alejandro sale actualmente, la cosa fluye. Se las ha visto juntas en alfombras rojas y compartiendo momentos familiares. Manuela, en particular, tiene una habilidad especial para llevarse bien con todo el mundo; ya lo hizo antes con Rachel Valdés y con la propia Raquel Perera.

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Realidades y mitos sobre la herencia de Sanz

Se habla mucho de la fortuna de Alejandro Sanz, de sus problemas con el fisco o de sus deudas en Miami. Pero si le preguntas a él, te dirá que su herencia son sus hijos.

  1. No les obliga a seguir sus pasos: Manuela hace bañadores, Alexander hace jazz/urbano. Alejandro deja que cada uno encuentre su voz.
  2. La educación es lo primero: Todos han estudiado o están en centros de prestigio. No quiere "niños de papá" que no sepan hacer nada.
  3. Presencia emocional: Aunque no esté físicamente por los viajes, está conectado. Manuela ha contado alguna vez que hablan por FaceTime constantemente.

Lo que puedes aprender de esta relación familiar

Al final, la historia de Alejandro Sanz y su hija (o hijas) nos deja un par de lecciones que sirven para cualquiera, seas famoso o vivas en un tercero sin ascensor.

Lo primero es que el tiempo de calidad no se negocia. Alejandro ha tenido épocas de mucho trabajo, pero siempre ha buscado "huecos sagrados" para estar con ellos. Lo segundo es la importancia de la madurez post-divorcio. Que Alejandro se lleve bien con Jaydy Michel y con Raquel Perera es lo que permite que sus hijas crezcan sanas emocionalmente. Sin guerras en la prensa, sin tirones de pelo.

Pasos prácticos para seguir su actualidad

Si te interesa seguir de cerca cómo evoluciona la carrera de Manuela en la moda o los momentos tiernos de Alma, lo mejor es:

  • Seguir a Manuela en Instagram: Suele ser muy activa y muestra su trabajo de diseño con mucha naturalidad.
  • No perder de vista los conciertos: Como hemos visto, a Alejandro le encanta dar sorpresas familiares en el escenario.
  • Fijarse en los lanzamientos de "Bølge": Es una buena forma de apoyar el talento emergente de la familia sin pasar por el filtro de la música.

La familia Sanz sigue creciendo y cambiando. Lo que está claro es que, pase lo que pase con su carrera musical, Alejandro ya ha compuesto su mejor canción con sus hijos. Y esa, por suerte, no necesita estar en el número uno de las listas para ser un éxito rotundo.


Sugerencia de acción: Para entender mejor la influencia estética de Alejandro en su hija mayor, busca las fotos de la graduación de Manuela en Guadalajara; verás cómo el estilo "Sanz" de los 90 ha revivido en las creaciones de moda de su propia hija.