Agua de mar para tomar: Lo que la ciencia dice (y lo que la gente exagera)

Agua de mar para tomar: Lo que la ciencia dice (y lo que la gente exagera)

Hay un video viral circulando de un tipo en la playa llenando una botella directamente del oleaje y dándole un trago como si fuera un batido de proteínas. Probablemente lo has visto. Te deja pensando. ¿Es una genialidad mineral o una receta rápida para una deshidratación severa? Beber agua de mar no es exactamente algo nuevo, pero la tendencia de usar agua de mar para tomar ha explotado en círculos de salud alternativa, y honestamente, hay mucha desinformación peligrosa mezclada con un par de verdades biológicas fascinantes.

El cuerpo humano es, en esencia, una pecera con patas.

Nuestras células nadan en un medio extracelular que guarda una similitud química asombrosa con el océano. De ahí viene toda la teoría del plasma de Quinton. René Quinton fue un biólogo francés que, a principios del siglo XX, propuso que el agua de mar, debidamente filtrada e isotónica, podía regenerar el cuerpo. No era un loco. Salvó vidas durante epidemias de cólera y tifoidea usando su famoso "Plasma de Quinton". Pero ojo, él no le decía a la gente que fuera a la playa a tragar arena y sal.

El mito del "agua viva" y la realidad mineral

Mucha gente cree que el agua de mar es solo agua con sal. Error. Es una sopa compleja que contiene casi todos los elementos de la tabla periódica. Estamos hablando de magnesio, potasio, calcio, yodo y oligoelementos que a veces faltan en nuestra dieta moderna, la cual suele venir de suelos agrícolas agotados.

Si te tomas un vaso de agua de mar pura (hipertónica), tus riñones van a entrar en pánico. Básicamente, para procesar esa cantidad de sal, el cuerpo necesita excretar más agua de la que estás ingiriendo. Te secas por dentro. Es biología básica. Sin embargo, cuando se prepara de forma isotónica —mezclando una parte de agua de mar con tres partes de agua dulce— la concentración de minerales se iguala a la de nuestra sangre.

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¿Sabe bien? No especialmente. Es como beber lágrimas de sirena con un toque de barro. Pero quienes la defienden aseguran que mejora la digestión, ayuda a la recuperación muscular tras el ejercicio y alcaliniza el cuerpo.

Aquí es donde debemos ser escépticos. La idea de "alcalinizar" el cuerpo es, en gran medida, un mito de marketing. El pH de tu sangre está estrictamente regulado por tus pulmones y riñones; si cambiara drásticamente, estarías en una unidad de cuidados intensivos, no leyendo este artículo. Lo que sí hace el agua de mar para tomar es aportar electrolitos de una forma muy biodisponible.

¿Por qué no puedes simplemente ir a la playa y llenar un termo?

Hablemos de bacterias. El mar no es un laboratorio estéril. Hay microplásticos, metales pesados provenientes de vertidos industriales, aceites de lanchas y, lo más común, coliformes fecales si estás cerca de una zona urbana o una desembocadura de río.

Si decides comprar agua de mar para tomar, tiene que estar microfiltrada en frío. El calor de la pasteurización puede alterar la estructura de ciertos compuestos orgánicos presentes en el agua. Marcas como Aqua de Mar o Quinton (la más famosa y cara) utilizan procesos de filtración cerámica para asegurar que no te lleves un parásito de regalo a casa.

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Los peligros reales que nadie menciona en Instagram

No todo es color de rosa. Si tienes hipertensión, beber agua de mar es como jugar a la ruleta rusa con tu presión arterial. El sodio es el enemigo número uno de los hipertensos, y por muy "orgánica" que sea la sal del mar, sigue siendo cloruro de sodio en su mayoría.

También está el tema de los riñones. Personas con insuficiencia renal o problemas de filtración deberían mantenerse lo más lejos posible de este hábito. Inundar el sistema con una carga mineral tan alta puede ser agotador para unos riñones que ya están luchando por mantener el equilibrio.

A veces, menos es más.

Un uso inteligente del agua de mar para tomar es utilizarla en la cocina. Sustituir la sal de mesa refinada por agua de mar microfiltrada para cocer pasta o patatas es una forma excelente de remineralizar los alimentos de manera natural. El sabor es más profundo y los minerales se absorben mejor.

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La ciencia frente a la anécdota

La literatura científica actual es algo escasa en ensayos clínicos humanos a gran escala sobre el consumo directo de agua de mar. Sin embargo, hay estudios interesantes sobre el uso de agua de mar profunda (Deep Sea Water o DSW) en países como Japón y Corea del Sur. Estos estudios sugieren beneficios potenciales en la reducción del colesterol y la mejora de la fatiga muscular, pero casi siempre se refieren a agua extraída a más de 200 metros de profundidad, donde el agua está libre de patógenos superficiales y es rica en nutrientes específicos.

No es lo mismo que el agua que toca la arena donde la gente pasea a sus perros.

Cómo prepararla si vas a dar el paso

Si has decidido probarla a pesar de las advertencias, no lo hagas a lo loco. La regla de oro es la dilución.

  1. Busca una fuente confiable de agua de mar microfiltrada. No la recojas tú mismo a menos que estés en medio de una reserva marina protegida y sepas exactamente lo que haces.
  2. Mezcla 250 ml de agua de mar con 750 ml de agua mineral o filtrada.
  3. Añade unas gotas de limón para camuflar el sabor metálico.
  4. Empieza con sorbos pequeños. Tu sistema digestivo puede reaccionar con un efecto laxante bastante potente (la famosa "limpieza de colon" involuntaria).

Acción y precaución: Pasos finales para el usuario

Antes de lanzarte a beber el océano, considera estos puntos prácticos que separan al biohacker informado del imprudente:

  • Consulta médica obligatoria: Si tomas medicación para el corazón o los riñones, no toques el agua de mar sin hablar con tu nefrólogo o cardiólogo. Punto.
  • Verifica el origen: Si compras una botella, busca que especifique "extracción en vórtices" o zonas de afloramiento, donde la concentración de plancton y minerales es óptima.
  • No reemplaces el agua dulce: El agua de mar para tomar es un suplemento, no una fuente de hidratación primaria. Debes seguir bebiendo tus dos litros de agua normal al día.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes náuseas, dolor de cabeza o hinchazón (edema) en los tobillos después de tomarla, detente de inmediato. Tu cuerpo te está diciendo que la carga de sodio es excesiva.

El agua de mar es un recurso ancestral, pero en 2026, con nuestros océanos bajo presión y nuestra salud individual siendo tan compleja, la moderación es más que una sugerencia; es una necesidad biológica. Úsala como una herramienta nutricional puntual, no como una solución mágica para todos tus males. La salud real siempre es el resultado de un conjunto de hábitos, no de un solo ingrediente milagroso, por muy vasto que sea el océano de donde provenga.