Agua con gas: Lo que casi todos olvidamos al pedir una botella

Agua con gas: Lo que casi todos olvidamos al pedir una botella

Seguro te ha pasado. Estás en un restaurante, el calor aprieta y pides algo "con burbujas". No quieres refresco, quieres agua con gas. Pero, ¿realmente sabemos qué estamos metiendo al cuerpo? Existe un debate eterno entre los puristas del agua natural y los fanáticos de la carbonatación. Algunos dicen que te arruina el esmalte de los dientes. Otros juran que es el secreto para no subir de peso. La verdad es bastante más matizada que un simple "es buena" o "es mala".

Hay una diferencia abismal entre lo que compramos en el súper y lo que sale de un manantial natural. No todas las burbujas nacen iguales.

El mito del calcio y tus huesos

Mucha gente cree que el agua con gas descalcifica los huesos. Es una idea que viene de los años 90, cuando se empezó a estudiar el efecto de las colas negras en la densidad ósea. Pero resulta que el problema no era el gas. El culpable era el ácido fosfórico de los refrescos. El agua mineral con gas, por el contrario, no tiene ese ácido. De hecho, estudios publicados en el American Journal of Clinical Nutrition sugieren que beber agua mineral carbonatada no tiene un impacto negativo en la retención de calcio.

Es más, algunas marcas españolas como Vichy Catalán tienen una mineralización tan alta que incluso podrían aportar minerales esenciales. Es agua, sí, pero casi parece un suplemento líquido.

Honestamente, el mayor riesgo no está en tus fémures, sino en tu boca. El proceso de carbonatación crea ácido carbónico. Es un ácido débil, pero ácido al fin y al cabo. Si te pasas todo el día bebiendo agua con gas, podrías erosionar un poco el esmalte dental. Pero calma. Para que eso sea un problema real, tendrías que beber litros y litros sin tocar el agua natural o sin cepillarte. Los expertos dentales suelen decir que es mucho menos dañina que un zumo de naranja o una soda azucarada.

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¿Ayuda a adelgazar o solo te hincha?

Aquí la cosa se pone interesante. Las burbujas ocupan espacio. Al llenar el estómago con gas, los receptores de estiramiento le dicen a tu cerebro: "Oye, ya estamos llenos". Un estudio japonés pequeño pero curioso demostró que las mujeres que bebían agua carbonatada sentían una mayor saciedad a corto plazo.

Pero ojo. No todo es color de rosa.

A algunas personas el agua con gas les produce el efecto contrario debido a una hormona llamada grelina. Hay investigaciones, como una realizada por la Universidad de Birzeit, que indican que el dióxido de carbono podría elevar los niveles de esta hormona del hambre. Es contradictorio, ¿verdad? A unos les quita el hambre y a otros se la despierta. Por eso, si estás intentando perder peso, lo mejor es que experimentes cómo reacciona tu propio cuerpo. No hay una regla universal.

La etiqueta que nadie lee en el súper

Cuando vas al pasillo de bebidas, ves botellas de todos los precios. Hay una distinción técnica que casi nadie nota: agua mineral natural gaseosa versus agua carbonatada.

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La primera sale del suelo ya con gas. Es el caso de manantiales específicos donde el CO2 se filtra de forma natural en el acuífero. La segunda es básicamente agua de grifo filtrada a la que le inyectan gas industrial en una fábrica. ¿Saben igual? Ni de cerca. El agua con gas natural suele tener un perfil de sabor mucho más complejo, salino y terroso.

  • Sodio: Si sufres de hipertensión, mira el sodio. Algunas aguas con gas tienen niveles altos porque el bicarbonato de sodio es parte de su estructura mineral.
  • Bicarbonatos: Son geniales para la digestión. Si te sientes pesado después de una comida de tres platos, el bicarbonato ayuda a neutralizar el ácido estomacal.
  • Magnesio y Potasio: Estos minerales suelen estar presentes en las versiones premium y ayudan al sistema nervioso.

Es un error pensar que el gas es solo aire. Es química pura fluyendo por tu garganta.

El tema de la digestión y el reflujo

Si tienes colon irritable o tendencia a la aerofagia, el agua con gas puede ser tu peor enemiga. Es puro gas metiéndose en un sistema que ya está bajo presión. Te vas a hinchar. Te vas a sentir como un globo. En cambio, para quienes tienen digestiones lentas (dispepsia), las burbujas pueden acelerar el vaciado gástrico.

Es curioso cómo un mismo producto puede ser medicina para uno y veneno para otro. Todo depende de tu salud gastrointestinal previa.

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Un aliado inesperado en la cocina

No todo es beberla. El agua con gas es el secreto mejor guardado de muchos chefs para las frituras. Si cambias el agua normal por agua con gas muy fría al hacer una tempura o un rebozado, obtendrás una textura mucho más ligera y crujiente. El gas crea pequeñas bolsas de aire que se expanden con el calor del aceite.

También sirve para cocinar verduras. Si las hierves en agua carbonatada, mantienen mejor el color verde vibrante y se ablandan más rápido sin deshacerse. Son esos pequeños trucos que marcan la diferencia entre un plato mediocre y uno profesional.


A veces nos complicamos demasiado la vida buscando la bebida perfecta. El agua con gas es simplemente una herramienta más en nuestra dieta. No es milagrosa, pero tampoco es el demonio que algunos dentistas nos pintan. Es una alternativa increíble para dejar el alcohol en eventos sociales o para sustituir los refrescos cargados de aspartamo o azúcar.

Si quieres empezar a incorporarla de forma inteligente, aquí tienes unos pasos lógicos.

Primero, empieza por versiones de mineralización débil si no estás acostumbrado al sabor fuerte. Segundo, evita beberla con pajita; eso solo mete más aire en tu sistema y aumenta la hinchazón. Tercero, si te preocupa el esmalte, bébela durante las comidas y no sola a lo largo de todo el día. El flujo de saliva mientras comes ayuda a neutralizar la acidez.

Al final del día, lo más importante es escuchar a tu estómago. Si después de un vaso de agua con gas te sientes con energía y ligero, adelante. Si te sientes como si hubieras tragado un yunque, vuelve al agua natural. La hidratación no debería ser un sacrificio, sino un placer que se adapte a lo que tu cuerpo realmente necesita en cada momento.