¿A quién le pertenece el Golfo de México? La realidad sobre sus fronteras y tesoros

¿A quién le pertenece el Golfo de México? La realidad sobre sus fronteras y tesoros

Si alguna vez te has parado en la arena de Cancún o en las escolleras de Veracruz mirando hacia el horizonte, es fácil pensar que esa masa de agua azul verdosa es puramente mexicana. El nombre lo dice, ¿no? Pero la geografía y la política internacional son caprichosas. La pregunta sobre a quién le pertenece el Golfo de México no tiene una respuesta de una sola palabra. Es un rompecabezas de tratados, líneas invisibles en el agua y, sobre todo, una lucha feroz por lo que hay debajo del lecho marino.

No es solo agua. Son miles de millones de barriles de petróleo. Es gas natural. Son rutas comerciales que alimentan al mundo. Básicamente, es una de las zonas económicas más calientes del planeta.

El reparto del pastel: Tres dueños para un solo mar

Honestamente, el Golfo es un vecindario compartido. No es un lago privado de México. En términos legales, bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), la soberanía se divide principalmente entre tres naciones: México, Estados Unidos y Cuba.

Cada país tiene lo que llamamos una Zona Económica Exclusiva (ZEE). Esto significa que desde la costa, tienes 200 millas náuticas mar adentro donde puedes hacer lo que quieras con los recursos. Pescar, perforar, poner plataformas. México tiene la mayor parte del litoral, rodeando el Golfo desde Tamaulipas hasta Yucatán. Estados Unidos se queda con la parte norte, desde Texas hasta Florida. Y Cuba, ahí abajo, guarda la entrada del Caribe.

Pero hay un detalle que casi nadie menciona. Hay parches de agua que quedan fuera del alcance de todos.

El misterio de los "Hoyos de Dona"

Imagínate que dibujas círculos de 200 millas alrededor de las costas de los tres países. En el centro del Golfo, quedaban espacios vacíos. Zonas que no pertenecían a nadie. Los expertos los llaman los "Polígonos" o, de forma más coloquial, los hoyos de dona. Durante décadas, esto fue un dolor de cabeza diplomático.

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¿Por qué importa un pedazo de mar en medio de la nada? Por el petróleo. Si el yacimiento está justo en el límite, ¿quién mete el popote primero?

México y Estados Unidos finalmente se sentaron a negociar. El famoso "Tratado de Delimitación de la Plataforma Continental" del año 2000 dividió el Polígono Occidental. México se quedó con una parte importante, pero la tecnología para sacar crudo a esas profundidades (aguas ultraprofundas) es carísima y compleja. No es como hacer un pozo en el patio trasero.

El papel de la CONVEMAR y las reglas del juego

Para entender a quién le pertenece el Golfo de México, hay que entender las reglas que todos (o casi todos) aceptan. La CONVEMAR es la biblia de los mares. Establece que las primeras 12 millas náuticas desde la costa son "Mar Territorial". Ahí el país manda como si fuera tierra firme. Aviones extranjeros no pueden pasar sin permiso.

Luego vienen las 188 millas siguientes de la ZEE. Aquí la cosa se relaja un poco: barcos de otros países pueden pasar (libertad de navegación), pero no pueden llevarse ni un camarón sin permiso del dueño de la zona.

México ratificó este tratado hace mucho. Estados Unidos, curiosamente, no lo ha ratificado formalmente, aunque en la práctica respeta casi todas sus normas porque le conviene para mantener el orden global. Es esa típica situación de "hago como que no escucho, pero sigo las reglas porque si no, esto sería el viejo oeste".

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¿Y qué pasa con Cuba?

Cuba es el tercer invitado a la mesa. Durante años, la relación entre Washington y La Habana congeló cualquier intento de definir fronteras en el Polígono Oriental (el otro hoyo de dona). Sin embargo, en 2017, justo antes de que Obama dejara la presidencia, se firmó un acuerdo trilateral para delimitar esa zona donde las tres fronteras se encuentran. Fue un momento histórico. Realmente lo fue. Sin ese papel, cualquier inversión en la zona era un suicidio financiero porque nadie sabía a quién pagarle impuestos o regalías.

La riqueza que nadie ve: Lo que hay en el fondo

Si crees que el pleito es solo por la superficie, te equivocas. El valor real está en la plataforma continental. El Golfo es una cuenca sedimentaria brutalmente rica.

  • Hidrocarburos: Se estima que el Golfo contiene algunas de las reservas de petróleo y gas más grandes del hemisferio occidental.
  • Pesca: Desde el atún aleta azul hasta el camarón, es un motor alimentario para millones.
  • Biodiversidad: Arrecifes de coral profundos que apenas estamos empezando a mapear.

A veces pensamos en fronteras como muros, pero en el mar son dinámicas. Si un derrame ocurre en la zona de Texas (como el desastre de Deepwater Horizon en 2010), la corriente de lazo puede llevar ese petróleo a las costas de Florida o incluso a las playas mexicanas. En el mar, la propiedad privada es una ilusión cuando llega el desastre. La responsabilidad de protegerlo es compartida, aunque la propiedad del recurso sea individual.

Conflictos y zonas grises que aún persisten

A pesar de los tratados, hay puntos de fricción. Uno de ellos es el "Efecto Popote". Si México tiene un yacimiento gigante de petróleo justo en la línea fronteriza y Estados Unidos empieza a perforar de su lado, podría terminar succionando el petróleo que técnicamente está bajo suelo mexicano.

Para evitar que se agarren a golpes, existe el Acuerdo de Yacimientos Transfronterizos. Es básicamente un contrato que dice: "si el petróleo está a la mitad, nos ponemos de acuerdo para sacarlo juntos y repartir las ganancias". Suena fácil. En la práctica, es política pura.

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Y luego está el tema de las islas. México tiene arrecifes e islotes como Alacranes que extienden su ZEE mucho más allá de lo que dictaría la lógica de la costa continental. Cada piedra que sobresalga del agua cuenta. Cada arrecife es una bandera clavada en el fondo del mar.

Resumen de la propiedad actual

Para que te quede claro, aquí está el mapa mental de la propiedad actual:

El norte le pertenece a Estados Unidos, dominado por la infraestructura de Texas y Luisiana. El sur y el oeste son de México, con Campeche y Tabasco como los gigantes petroleros. El sureste es de Cuba, protegiendo el Estrecho de la Florida y el Canal de Yucatán. El centro, antes tierra de nadie, ya está repartido mediante tratados de coordenadas geográficas ultra precisas que solo los expertos en GPS entienden de verdad.

¿Es de México el Golfo? Una gran parte sí. Pero somos socios a la fuerza con nuestros vecinos. No hay de otra.

Acciones que definen la soberanía hoy

La soberanía no es solo un papel firmado; se ejerce. Si quieres entender cómo se mantiene el control sobre el Golfo, fíjate en estos puntos:

  1. Vigilancia constante: La Secretaría de Marina (SEMAR) en México y la Guardia Costera en EE. UU. patrullan no solo por soberanía, sino contra el narcotráfico y la pesca ilegal. Sin patrullas, el tratado es papel mojado.
  2. Investigación científica: El país que mapea el fondo marino suele tener la ventaja en las disputas internacionales. México ha invertido a través de instituciones como la UNAM para entender qué hay realmente ahí abajo.
  3. Inversión en infraestructura: Mantener plataformas activas es la forma más clara de decir "esto es mío". La presencia física en alta mar consolida el control territorial.

Para navegar legalmente o entender los derechos de explotación, es fundamental consultar la Ley de Vertimientos en las Zonas Marinas Mexicanas y los decretos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos. La propiedad del mar es, al final del día, una mezcla de fuerza naval, leyes internacionales y la capacidad tecnológica para alcanzar el fondo del océano.