Si te despertaste preguntándote a cómo está el dólar en Colombia, probablemente no es por simple curiosidad académica. Tal vez tienes una tarjeta de crédito hasta el cuello con compras en Amazon, o quizá estás planeando ese viaje a Miami que lleva meses en "veremos". O peor, eres de los que importa insumos y cada centavo que sube la divisa te quita un pedazo del margen de ganancia.
El dólar en Colombia es una montaña rusa. No es exageración.
Hoy, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se mueve bajo una presión constante que viene de todos lados: desde los pasillos del Congreso en Bogotá hasta las oficinas de la Reserva Federal en Washington. A veces sube porque en Estados Unidos decidieron que la inflación no baja lo suficiente. Otras veces baja porque el petróleo —nuestro gran salvavidas y condena a la vez— tuvo un buen día en los mercados internacionales.
La realidad es que el precio que ves en las noticias, ese que dicta la Superintendencia Financiera, rara vez es el que te cobran en la casa de cambio del centro comercial. Ahí empieza el primer gran dolor de cabeza para el colombiano de a pie.
Por qué el precio de la pantalla no es el que pagas tú
Mucha gente se confunde. Ven en el noticiero que el dólar cerró a, supongamos, $4.100 pesos, pero cuando van a comprar dólares físicos para un viaje, se los venden a $3.950 o se los cobran a $4.250 si es una compra digital.
¿Por qué esa diferencia? Básicamente, porque existen dos mundos.
El mercado regulado es donde juegan los peces gordos. Bancos, fondos de pensiones y petroleras mueven millones a través del sistema SET-FX. Es un baile de algoritmos y contratos a futuro. El promedio de esas transacciones de hoy es lo que mañana llamaremos TRM oficial.
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Pero tú y yo nos movemos en el mercado paralelo o de ventanilla. Las casas de cambio son negocios privados. Ellas compran barato y venden caro porque ese es su margen de ganancia. Si hay mucha gente viajando, el dólar físico escasea y el precio sube, independientemente de lo que diga la Superfinanciera. Por eso, si buscas a cómo está el dólar en Colombia, tienes que saber primero para qué lo necesitas. ¿Es para pagar una suscripción de Netflix o para comprar billetes verdes y meterlos debajo del colchón?
Los culpables del caos: Petróleo, tasas y política
Colombia tiene una relación tóxica con el petróleo. Punto. Cerca de la mitad de nuestras exportaciones dependen del crudo. Cuando el barril de Brent sube, entran dólares a borbotones al país. Hay abundancia. Y como cualquier cosa que abunda, el precio del dólar baja. Pero en el momento en que la OPEP decide recortar producción o hay temores de recesión global, el chorro de dólares se cierra.
Y el peso colombiano sufre. Sufre mucho.
Luego está el tema de las tasas de interés. La Junta Directiva del Banco de la República, liderada por Leonardo Villar, tiene una tarea difícil. Si bajan las tasas muy rápido para reactivar la economía, los inversionistas extranjeros se llevan sus dólares a otros países que paguen mejor. Menos dólares en Colombia significa, otra vez, un dólar más caro. Es un equilibrio precario que afecta directamente lo que pagas por una libra de café importado o un celular nuevo.
Honestamente, el ruido político también suma. No podemos ignorar que los anuncios sobre la reforma pensional o la transición energética generan nerviosismo. El mercado es miedoso. Un trino fuera de lugar o una declaración ambigua en una cumbre internacional puede disparar el precio en cuestión de minutos. Los inversionistas no quieren incertidumbre; prefieren refugiar su capital en activos seguros en el exterior.
El impacto real en el carrito del mercado
A veces pensamos que el dólar solo le importa a los ricos o a los que viajan. Error garrafal.
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Colombia importa una cantidad absurda de maíz, trigo y fertilizantes. Si el dólar sube, producir un pollo en una granja de Cundinamarca sale más caro porque el alimento concentrado viene del exterior. El panadero del barrio tiene que subirle al pan porque la harina de trigo se cotiza en dólares. Al final, esa variación en la TRM termina mordiendo tu presupuesto mensual de comida.
Es un efecto dominó que no perdona.
Incluso la ropa que llevas puesta o los electrodomésticos de tu casa tienen un componente dolarizado. Si estás esperando a que el dólar baje de los $3.800 para cambiar el televisor, podrías quedarte esperando un buen rato. Los analistas de entidades como Bancolombia o Corficolombiana suelen coincidir en que la era del dólar a $3.000 quedó en el pasado, allá por los libros de historia económica.
¿Conviene comprar dólares ahora mismo?
Esta es la pregunta del millón. Si supiera la respuesta exacta con total certeza, probablemente estaría escribiendo esto desde una isla privada en el Caribe y no frente a mi computadora.
Pero hay patrones.
- Si necesitas viajar pronto, no esperes al último día. El mercado es volátil y la ley de Murphy dice que el dólar subirá justo el día antes de tu vuelo. Compra de a pocos. Un poco esta semana, otro poco la otra. Así promedias el costo.
- Si tienes deudas en dólares, abónales todo lo que puedas cuando veas una caída técnica. No intentes "adivinar" el piso del mercado. Si baja de un soporte importante, aprovecha.
- Para ahorro a largo plazo, el dólar sigue siendo un refugio. El peso colombiano se devalúa históricamente frente a la moneda estadounidense. Es una realidad dolorosa pero constante.
La psicología del dólar en el colombiano
Hay algo cultural aquí. En Colombia, el precio del dólar es un termómetro de ansiedad nacional. Si sube, la gente se asusta y deja de gastar. Si baja, hay una sensación artificial de riqueza.
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Recuerdo hace un par de años cuando rozó los $5.000. El pánico era total. Los titulares hablaban del fin del mundo económico. Luego bajó a $3.900 y de repente todos nos sentimos millonarios otra vez. Esa volatilidad mental es peligrosa porque nos lleva a tomar decisiones financieras basadas en el miedo o la euforia del momento.
Lo cierto es que a cómo está el dólar en Colombia es una cifra que muta cada segundo mientras el mercado spot está abierto. No te obsesiones con el decimal. Mira la tendencia. Actualmente, nos movemos en un rango de lateralidad donde cualquier noticia externa, como un dato de empleo en Pensilvania, pesa más que lo que pase en el centro de Bogotá.
Cómo protegerse de la volatilidad sin ser un experto
No necesitas ser un trader de Wall Street para que el dólar no te destruya las finanzas. Primero, diversifica. Si todos tus ahorros están en pesos, estás expuesto al 100% al riesgo país. Existen cuentas digitales y billeteras que permiten ahorrar en dólares digitales o stablecoins vinculadas al dólar. Es una forma sencilla de proteger el poder adquisitivo.
Segundo, ojo con las tarjetas de crédito. Muchas personas compran en plataformas internacionales y eligen pagar a muchas cuotas. El problema es que el banco hace la conversión al precio del día del procesamiento, y si el dólar sube mientras estás pagando las cuotas, terminarás pagando mucho más de lo previsto en intereses y diferencial cambiario.
Si vas a comprar afuera, intenta pagar en una sola cuota para cerrar el precio de una vez.
Pasos prácticos para manejar la divisa hoy
Para navegar esta incertidumbre, lo mejor es mantener la cabeza fría y seguir estas pautas que realmente funcionan en el día a día colombiano:
- Monitorea la apertura y el cierre: El mercado abre a las 8:00 AM y cierra a la 1:00 PM. Si vas a hacer un movimiento importante, mira cómo se mueve la tendencia a media mañana. No te lances a la primera hora porque suele haber mucha especulación.
- Usa apps de comparación: Antes de ir a la casa de cambio física, revisa portales que comparen precios en diferentes zonas de tu ciudad. A veces, caminar tres cuadras te ahorra 20 o 30 pesos por dólar. En montos grandes, eso es mucha plata.
- Entiende los ciclos: Históricamente, a final de año el dólar suele tener presiones al alza por las importaciones de temporada navideña. Si planeas gastos para diciembre, trata de cubrir tus necesidades de divisas entre agosto y septiembre.
- No ignores la FED: Lo que diga Jerome Powell en Estados Unidos importa más que casi cualquier otra cosa. Si la Reserva Federal sugiere que mantendrá las tasas altas, el dólar se fortalecerá globalmente. Eso significa un peso colombiano más débil.
En conclusión, el precio del dólar no es algo que puedas controlar, pero sí puedes controlar cómo reaccionas ante él. No te dejes llevar por el amarillismo de algunos medios. El dólar a $4.000 o $4.200 parece ser la "nueva normalidad" para la economía nacional. Aprender a vivir con ese número, presupuestar con base en una tasa alta y no dejar las compras importantes para el último minuto es la única forma de sobrevivir financieramente en este rincón del mundo.
La economía colombiana es resiliente, pero el bolsillo individual necesita estrategia. Ya sabes a qué atenerte la próxima vez que escuches el reporte de la TRM en la radio. Mantén tus ojos en los precios del petróleo y tus ahorros, preferiblemente, repartidos en más de una canasta. Así, cuando el dólar decida dar otro salto inesperado, no te encontrará desprevenido.